LUNES 27 DE OCTUBRE DEL 2003 / EDICION No. 23254 / ACTUALIZADA 01:00 am





EL HUMOR DE




Infancia truncada por trabajo pesado

Foto  

Wender Antonio Flores

 

Arlen Pérez
arlen.perez@laprensa.com.ni

Wender Antonio Flores, de 14 años, originario de una zona rural de Nueva Segovia, trabaja desde hace ocho años en los cafetales. “Seguimos cortando café y ya ahora uno trabaja hasta las doce y (le pagan) lo que corte. Me gusta porque ya cortar café no es tan pesado, pero por limpiar maíz, o limpiar café a los niños como yo sólo nos dan 20 pesos desde las siete hasta la una, a los adultos les dan 25 y hasta 30”, aseguró.

Wender participó junto a otros niños y adolescentes que trabajan en el campo, en el II Encuentro de organizaciones que trabajan con la niñez, que se realizó el 24 y 25 de octubre, donde se analizaron los altos riesgos que enfrentan los menores al realizar trabajos pesados y estar en los campos aún cuando éstos se han fumigado.

De acuerdo a este joven, el trabajo más difícil es la limpieza de los granos, ya que el corte sólo requiere del movimiento de las manos y no requiere de hacer fuerza como la limpieza que se realiza con azadones que los niños consideran pesados.

Wender Antonio Flores es el mayor de cuatro hermanos, ellos asisten a clases durante la semana y Wender solamente los sábados porque tiene que trabajar, lleva el segundo año de secundaria.

Lo más peligroso de este tipo de trabajo es el contacto con las plantaciones fumigadas, ya que sólo esperan a que se disperse el olor. “Eso es lo más peligroso que miro yo porque uno se puede intoxicar porque no usamos protección, no tenemos recursos para eso, y no lo dan en el trabajo”, comentó Flores.

Dania Lizeth Barahona Rodríguez, de 12 años, trabaja desde los 9 años en el corte de café y en la limpieza de café y maíz.

Para ir a cortar café camina aproximadamente dos horas y para la limpieza tiene que estar cargando el azadón y agachada, lo que le causa dolor en la espalda.

Al trabajo iba con otras compañeras. “Donde trabajo hay como cinco niños y como diez personas adultas”, dijo Barahona.

Barahora también asiste al colegio y aunque sabe que al trabajar en los cortes de café corre algunos riesgos dice que los hace porque le gusta ganar dinero.

Las organizaciones que realizaron el II Encuentro con niños, niñas y adolescentes trabajadores, padres, madres de familia, y educadores buscan que aunque haya niños que tengan que trabajar por la situación económica de sus familias, no sean parte de las peores formas de trabajo infantil, ni dejen de asistir a la escuela.
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