Poema para dos
Nora Méndez
De arrumacos, de reproches tengo el diccionario y una fotografía.
Te conozco herido, te conozco erguido, he construido el nido de mis caricias en tu espalda.
He renunciado al grito y me he quedado en la sombra que me ofreciste.
Así, mujer descalza te camino, me tropiezo contigo, maldigo el sueño que te trajo, quizás porque me atrapaste, quizás porque este juego de ave y carcelero es sucesivo y viceversa. 
|