JUEVES 16 DE OCTUBRE DEL 2003 / EDICION No. 23243 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Entre danzas y mitos

Foto  
. En octubre la capital del folclor se convierte en un gigantesco escenario que acoge a tres de sus bailes más representativos: los agüisotes, el torovenado y los bailes de marimba.

Grupo Rescate de bailes y tradiciones, compuesto por niños y adolescentes del barrio Monimbó. (LA PRENSA/G. MIRANDA)

 

Auxiliadora Rosales
auxiliadora.rosales@laprensa.com.ni

Masaya, ciudad rica en folclor, vive en octubre sus mejores expresiones danzarias donde sus habitantes participan de manera espontánea de las manifestaciones de los agüisotes, torovenado y bailes de marimbas en celebración de sus fiestas patronales.

Los espantos, diablos, brujas y todos aquellos personajes míticos de las leyendas populares son recreados en el pintoresco baile de los agüisotes que se celebra el 24 de este mes y recorre las calles de la ciudad hasta entrada la medianoche.

“Desde las 5:00 p.m. la procesión de los agüisotes jurídicos se enrumba hacia la plaza de la Iglesia Magdalena, del barrio Monimbó, punto de reunión de los disfrazados”, dijo Silvio Ortega, de la cofradía del Gran Torovenado del Pueblo y además fundador de los agüisotes populares y jurídicos.

LA HISTORIA

Añade que “es todo un movimiento popular de disfrazados que entre risas y sustos bailan al son de chicheros, con el deseo de divertirse y continuar con la tradición”.

Los agüisotes formaban parte del torovenado, pero en la década de los 60 se decidió separarlos y hacer una procesión nocturna para brindar más atracción a las fiestas de San Jerónimo. “Pensamos que sería mejor que los disfrazados de espantos tuvieran su propio día sin que esto tenga nada que ver con adoraciones al mal”, dijo.

Empezó por recorrer únicamente el barrio Monimbó, por lo que el resto de los habitantes de la ciudad llegaban a este barrio para ver a los disfrazados. Pero Monimbó resultó ser muy chiquito para la cantidad de disfrazados, por lo que ahora recorre casi todas las calles de la ciudad.

Fue en los 80 que se crean los agüisotes jurídicos donde participan todos o casi todos los abogados de la ciudad.

MÁS DE DIEZ MIL DISFRAZADOS

Ortega señala que en la actualidad los agüisotes es una manifestación más fuerte que el torovenado. “En este baile participan de ocho a diez mil disfrazados de todas las edades”.

Marvin Suazo, director del grupo de agüisotes Rescate de bailes y tradiciones, conformado por niños y adolescentes, dijo que su grupo tiene 12 años de participar de este baile con el único objetivo de conservar las tradiciones. “Por eso nuestros disfraces son elaborados con materiales tradicionales”. De esa forma recrean personajes como la cegua, mocuana, la vieja del monte, los cadejos etc.

DETRÁS DE LAS MÁSCARAS

Ortega señala que el verdadero sentido de los agüisotes es el miedo que los indígenas sentían de los españoles porque ellos representaban muerte y dolor.

Por ejemplo la “carreta nagua” se dice que en los tiempos de la colonia los españoles llegaban a medianoche en carretas a los caseríos a sacar a los indios y llevárselos para trabajar en las minas de Perú u otros países, lo que significaba la muerte porque nunca regresaban a sus hogares.

“Imaginate a medianoche que lleguen a las villas y caseríos soldados blancos y barbudos con espadas a llevarse a los indios que eran amarradas con grilletes a las carretas. Ese ruido de las carretas tétrico, los gritos de las mujeres y niños era un cuadro espantoso que quedó en la memoria de nuestros indios y se le dio el nombre de ‘carreta nagua’”.

Otro de los personajes populares es “la llorona”, no es más que las madres que lloraban y gritaban de dolor cuando les arrebataban a sus hijos, maridos o hermanos para llevarlos como esclavos a otras tierras.

“Pero esto se ha sincretizado con algunas imágenes de diablos y quirinas que han sido transmitidas por la Iglesia Católica y conforman una mezcla de situaciones”, dijo.

LA FIESTA DE LA MOCUANA

Esta celebración tiene su antesala en la fiesta de la mocuana que también es de disfraces y que se celebra el 18 de octubre en el antiguo mercado de Masaya para recoger fondos que cubrirán parte de los gastos de los agüisotes.

Otra de las fiestas previa a los agüisotes es la vela del candil, que se le llama a la exposición de los trajes de los disfrazados una noche antes al día de la procesión. . En esta celebración se regala comida y bebidas típicas.

EL SINCRETISMO DEL TOROVENADO

El domingo 26 de octubre desde las diez de la mañana los participantes del torovenado se reúnen en la plaza de la Iglesia de Magdalena para salir en procesión al mediodía y recorrer a ritmo de chicheros las calles de Masaya.

Los disfrazados ridiculizan y satirizan a personajes de la vida cotidiana y política de la ciudad y el país, como una expresión de irreverencia y rebeldía.

Silvio Ortega explica que el origen del torovenado se remonta a la época prehispánica. “Ya las crónicas de Oviedo y Reyes señalan que nuestros indígenas en las celebraciones de las fiestas o areitos a sus dioses habían en ellas indios vestidos de mujeres, lo que ellos llamaron: los quiliones”, expresó.

Agrega que el torovenado del pueblo no es una simple procesión de disfrazados sino que una manifestación de teatro popular callejero.

Para los estudiosos del folclor el torovenado representa un sincretismo mítico-religioso compuesto de dos símbolos: el toro y el venado. El primero simboliza al español, la dominación, altivo y fuerte y el segundo siempre indomable como nuestra raza. “Es el poder mítico indígena, sagaz, listo, inteligente, difícil de atrapar”.

LOS BAILES DE MARIMBA

Durante los domingos de octubre y noviembre las calles de la ciudad son recorridas por grupos de bailarines de todas las edades que ataviados de coloridos trajes con lentejuelas y chischiles. Entre los grupos más gustados sobresalen los bailes de negras.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Entre danzas y mitos

Maestro de cerámica precolombina

En una esquina de octubre

¿Esculpir o diseñar?

Poesía bilingüe en Epikentro

De safari sin salir de Managua

Poemas musicalizados

Oasis de paz en Cachemira