Juan Pablo II en sus bodas de plata
Apenas seis días después de ser electo Papa, el 16 de octubre de 1978, Juan Pablo II ascendió al solio Vaticano, completando hoy 25 años como cabeza de la Iglesia Católica. Sin embargo, algunos observadores cercanos a él dudan que dure mucho, dado lo precario de su salud. No obstante, quienes lo conocen bien aseguran que el vigor de Karol Wojtyla le permitirá batir el récord de permanencia en el Pontificado, apacentando sus 900 millones de fieles, esparcidos por todo el mundo.
En todo caso, desde ya podemos afirmar que Juan Pablo II ha sido un Papa excepcional nacido en un pueblecito polaco hace 83 años. Demostró desde temprana edad inteligencia superior, voluntad a toda prueba y devoción especial por la Madre de Jesucristo. Desde que tomó posesión, se empeñó en acercar a su Iglesia a todos aquellos sectores con los cuales se hubiera distanciado y también a reforzar los lazos con su grey. En ese contexto, en el año 2000, en un gesto típico de su mente abierta, Juan Pablo II pidió disculpas a todas aquellas personas o instituciones a quienes la Iglesia a través de los siglos hubiera cometido graves injusticias.
Su anhelo es extender la influencia vaticana más allá de su rebaño. Por algo Karol Wojtyla llegó a ser el primer Papa no italiano, después de Adriano VI (1522) o sea, 458 años más tarde. Su infatigable actividad le llevó en misión apostólica y política, a cien países, donde siempre lo esperaron grandes muchedumbres, especialmente de jóvenes. Ese empeño lo trajo dos veces a Nicaragua, siendo en su primera visita menospreciado por el gobierno revolucionario. En la segunda sin embargo, recibió un trato cariñoso y respetuoso, rodeado de una gran asistencia.
Para empezar los encuentros ecuménicos, el Papa recibió en 1982 al primer Embajador Británico, siglos después que Enrique VIII abjurase de la comunión con Roma. Años más tarde, 1986, le visitó el Presidente norteamericano Ronald Reagan con cuyo país mantenía relaciones diplomáticas desde 1984, cuando fue anulada la Ley de 1867 que prohibía a los EE.UU. relacionarse con el Vaticano. Asimismo, Juan Pablo II en 1992 reconoció a la Federación rusa, departiendo cordialmente con Gorbachov. Más tarde acudiría el presidente Bill Clinton y posteriormente Fidel Castro, a quien retornó la visita en memorable gira.
Lo anterior no impidió que el Papa fuera elemento clave en la derrota del comunismo, empezando con su apoyo a Solidaritatt de Leo Walessa en su nativa Polonia, pero no sólo ha sido un Papa cinegético, sino un prolífico intelectual místico que difunde la posición oficial del Vaticano. En total, ha proclamado catorce encíclicas de diferentes temas: el tríptico trinitario de1970, l986, las sociales (1981-91), las eclesiológicas y las antropológicas, hasta la última, la Eclesia de Eucaristía ( 2003). No obstante, su mayor preocupación ha sido las manipulaciones peligrosas del genoma humano y los métodos contraceptivos, terminantemente prohibidos por la ortoxia católica.
Otra área de sus pesares es la violencia en el Medio Oriente. Varias veces envió al Cardenal Antonio Soldano para tratar de mediar en el conflicto, sin resultados. Su posición ante los Santos Lugares es amplia, la misma que le llevó a conversar con el Arzobispo de Canterbury. Por lo demás, frente a la guerra contra Irak, Juan Pablo II criticó la invasión norteamericana, como último recurso envió al Cardenal Pio Laggi ante el propio presidente George Bush sin efectos positivos.
Por otra parte, el Papa se sintió abochornado por los delitos atribuidos a sacerdotes pedófilos norteamericanos, conforme a ello apoyó al Arzobispado de Boston que indemnizó en varios millones de dólares a los abusados.
Destaquemos asimismo su reciente decisión de nombrar a 33 nuevos Cardenales, dos de ellos latinoamericanos, con el propósito según observadores, de reforzar el ala conservadora del futuro Cónclave que eventualmente elegirá al nuevo Pontífice
Karol Wojtyla pasará a la historia, no sólo como una personalidad talentosa sino también como una de las figuras más influyentes del siglo XX y lo que alcance del XXI.

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