Especial
Millones no tienen qué comer
Amparo Aguilera y Mario José Moncada economia@laprensa.com.ni
Comunidad Internacional celebra hoy Día Mundial de la Alimentación, con 840 millones de personas que sufren hambre, de los cuales 1.2 millones son nicaragüenses. Meta de reducir a la mitad los hambrientos del mundo se conseguirá dentro de 112 años.
Las últimas brisas del invierno salpican el humilde fogón de tres piedras rústicas y de heladas cenizas, donde descansa una pequeña porra que guarda celosamente la cena de la noche: algo de gallopinto y cinco guineos cuadrados que deberán bastar para alimentar a siete bocas, y si sobra también servir de desayuno.
Doña María Elena vive sobre la costa del Lago Xolotlán, en el antiguo Barrio de Pescadores de Managua, a escasos 300 metros al este de Casa Presidencial, y coincidentemente carga el apellido Bolaños, como el presidente de la República.
A sus 48 años de edad cuenta que a diario tiene que “imaginárselas” para poder garantizar al menos un tiempo de comida a cuatro de sus hijos, incluyendo a uno de 21 años de edad, casado y padre de una pequeña de 3 años.
Como ella dice “mantengo a seis, y si me incluyo yo, somos siete los que tenemos que comer con tres libras de arroz y una de frijol”, para lo cual tiene un presupuesto de apenas 30 córdobas que se gana el Mercado Oriental vendiendo prendas de fantasía.
Ella desconoce que a 58 años de su fundación, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), parece tener mayores retos que los que motivaron su nacimiento aquel 16 de octubre de 1945: hoy, cuando se celebra el día el Día Mundial de la Alimentación, 840 millones de personas están pasando hambre en todos los rincones del planeta, de ellos 1.2 millones en Nicaragua.
La promesa de la comunidad internacional de “elevar el nivel de nutrición y vida de sus pueblos y contribuir a liberar el hambre a la humanidad”, parece estar cada vez más lejos de cumplir.
Reducir a la mitad esos 840 millones que aguantan hambre, sólo se alcanzará en el año 2115, pues en los últimos ocho años la cifra se ha reducido en apenas 2.5 millones de personas.
EDUCACIÓN Y PRODUCCIÓN
En Nicaragua las metas de reducir el hambre enfrentan mayores obstáculos que van desde elevar los niveles de producción de granos básicos con mejores técnicas de producción; pasando también por elevar los niveles de educación de su población rural estimada en 2.2 millones de personas, de los 5.4 millones de habitantes a nivel nacional.
Augusto Zelaya, director de Políticas Tecnológicas del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), indicó que el 45 por ciento de los nicaragüenses tienen un nivel de escolaridad del cuarto grado de primaria y baja al tercer grado en 800 mil personas que habitan en las zonas rurales.
“La educación tiene que ver con la alimentación, porque cuando más educada está la gente va a producir más”, indicó.
Por ello recomendó que se debe, antes que nada, racionalizar los recursos destinados a la educación principalmente técnica agropecuaria, en las áreas rurales donde se producen los alimentos y donde, paradójicamente, están los que más hambre sufren.
No obstante, reconoció que sólo para aumentar un grado de escolaridad se necesitarían 600 millones de dólares, cifra equivalente a las exportaciones anuales nacionales.
El jefe del Área de Producción de Cultivos de la Universidad Nacional Agraria (UNA), profesor Moisés Blanco, ejemplificó que el déficit en el consumo nacional de arroz se calcula en 100 mil toneladas métricas al año, pues las necesidades se estiman en 234 mil toneladas métricas.
Para el 2020 Nicaragua necesitará incrementar a 582 mil toneladas la producción de maíz, en vez de las actuales 283 mil toneladas, para alimentar a una población que se proyecta en ocho millones de habitantes que, de seguro, seguirán consumiendo tortillas y otros productos derivados del cultivo.
POBREZA “PERPETUA”
Cinco de cada diez nicaragüenses, está pobre. Mientras que siete, de cada diez campesinos, “come” en pobreza, especialmente en las zonas secas.
Elgin Vivas, decano de la Facultad de Desarrollo Rural de la Universidad Nacional Agraria (UNA), es más trágico. Según sus perspectivas, los niveles de pobreza tienden a perpetuarse en el territorio.
“Actualmente en el área rural se registra un incremento en el nivel de pobreza del 70 por ciento, debido a los bajos rendimientos productivos, escasos conocimientos y niveles de organización. Y no vemos avances”, explicó.
Según sus cálculos el promedio nacional del rendimiento del maíz ronda los 19 quintales. En tanto en frijol, el rendimiento es de 10 quintales, pero en naciones como Irlanda es de 90 quintales.
“En otras palabras, no logramos hacer una interacción efectiva en la época de siembra, tipo de suelo y fertilizantes para obtener el potencial”, explicó.
Loy Van Crowder, representante de la FAO en Nicaragua, agregó más causas al respecto.
“La pobreza se está generando por el desempleo; no hay acceso a suficiente asistencia técnica; hay problemas de acceso a terrenos, créditos y capacitaciones pese a que el gobierno ha mejorado la atención al campo”, sostuvo.
El ministro Agropecuario y Forestal, José Augusto Navarro, coincidió en afirmar que los problemas de alimentación de los nicaragüense, se ven agudizados “por las dificultades de acceso a los alimentos, por los escasos ingresos”.
Sin embargo, Van Crowder auguró que se puede reducir el nivel de pobreza y los problemas de alimentación, aumentando los ingresos.
Detalló que están desarrollando junto con el Mag-For, el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el gobierno de España, un proyecto de Seguridad Alimentaria en municipios de la zona seca, que incluye sistemas de riego a bajo costo, diversificación de cultivos, huertos familiares y canales de comercialización.
“Actualmente estamos formulando la segunda del proyecto, que podría ampliarse a cuatro o cinco años, con un monto de cinco a ocho millones de dólares”, adelantó.
No obstante, para Vivas el hambre y la pobreza se podría resolver con la inclusión de una estrategia de alimentación en el Plan Nacional de Desarrollo, que semanas atrás presentó el presidente de la República, Enrique Bolaños.
A criterio del docente, esta estrategia podría incluir la categorización de los segmentos de productores, tipos de comunidades y condiciones sociales, que permitirían al gobierno dar una atención más concreta en zonas como las del Atlántico Norte y Occidente, donde hay mayor índice de pobres.
MÁS PROPUESTAS
Francisco Juárez, coordinador de la Fundación Rancho Ebenezer, propone la adopción de “Milpa”, para garantizar la seguridad alimentaria en Nicaragua.
Milpa es una metodología de trabajo que consiste en introducir en 625 varas cuadradas de suelo, cabras, conejos, gallinas, verduras, árboles frutales, forestales y hasta forrajeros. Cada cual en su “encierro”.
Sin embargo, aclaró que los resultados se ven hasta en cinco años. Aunque el costo, a su juicio no es moderado, ya que por familia alcanza un valor de 4,000 dólares.
Waldo Montenegro, director de la Fundación Manolo Morales, sugiere potenciar la capacidad productiva activando los “minifundios” campesinos, como lo ha hecho la fundación que preside en los últimos años, con el apoyo de Noruega.
Esto implicaría trabajar con agricultores que disponen de pocas tierras para trabajar, “eliminando las distorsiones típicas, pues normalmente el campesino pasa por alto el cuido de la tierra, del medio ambiente y la planificación de comercialización”, detalla.
Con esto, de acuerdo a Montenegro se lograría garantizar la sostenibilidad rural, como ha ocurrido en algunas municipios del Pacífico, donde la fundación opera.
ASUNTO DE “ARRIBA”
Pero Carlos Loáisiga, director del Programa Recursos Genéticos de Nicaragua (Regen), valoró que asegurar los alimentos, conlleva a que el Gobierno distribuya alimentos en cantidad, calidad y a un precio accesible a la población.
De acuerdo a Loáisiga, la situación actual está complicada. “Con el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta, en inglés), el país estará con más desventajas porque entrarán cultivos subsidiados, como los granos básicos, a precios más bajos. Esto hará que se caigan los precios de los productores nacionales”, advirtió.
Razón por la cual, desde su criterio, la pobreza y el hambre se intensificarán en el campo. “El panorama es sombrío. Y a Nicaragua sólo le queda establecer un instrumento legal para regular la entrada de los cultivos extranjeros”, aconsejó.
REDUCIR HAMBRE, SIN AUMENTAR LA SED
Los problemas ambientales relacionados a los recursos naturales básicos para la producción de alimentos, también aumentarán los problemas de alimentación en un futuro, según advirtió el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), ayer en vísperas del Día Mundial de la Alimentación.
El informe destaca que “la industria agrícola debe manejar el agua de manera más eficiente, tanto para evitar una crisis del agua, como para satisfacer la creciente demanda mundial de alimentos”, porque la agricultura utiliza el 70 por ciento del agua del mundo.
El organismo mundial advirtió que la producción mundial de alimentos debe aumentar para alimentar a una población en expansión, con un crecimiento esperado de 2 mil millones de personas en los próximos 50 años, más los 6,200 millones que actualmente pueblan el planeta.
Jamie Pittock, director del Programa Aguas para la Vida, de WWF, destacó que las principales causas de la escasez de agua son los sistemas de riego inadecuados y los crecientes cultivos que amenazan el ambiente, sobre todo “cultivos sedientos” como el algodón, el arroz, el azúcar y el trigo.
El informe de WWF sugiere que los sistemas de riego pueden mejorarse por medio de mejores diseños, un mantenimiento regular y por mecanismos efectivos de drenaje. Donde exista escasez, los gobiernos deben asignar las aguas de manera más justa entre los agricultores.
POR LA FAO
El 16 de octubre se determinó como Día Mundial de la Alimentación porque en esta fecha se fundó la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en 1945. Actualmente la efeméride la organiza la FAO en más de 150 países. Este año la conmemoración llevará el lema “Alianza Internacional contra el Hambre”, que constituye un llamamiento para sumar esfuerzos y reducir el padecimiento de hambre en el mundo.
DINERO Y CALORÍAS
2002: 5.2 millones de habitantes, de los cuales 2.3 millones pobres.
42 por ciento de los nicaragüenses sobreviven con un dólar al día.
2,200 calorías es el promedio que debe consumir al día una persona.
1,750 calorías es el consumo de un nicaragüense.

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