Zona de strikes
Juárez, no es juguete
Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Bajo esa apariencia amable, hay un competidor brutal.
William Juárez no necesita flexionar sus bíceps o emitir frases explosivas para mostrar el fuego que lleva dentro. Deja que sus envíos lo hagan.
La tarde del martes subió a la colina del Estadio Latinoamericano de La Habana, inclinó su cuerpo para tomar la seña y se dispuso a soltar disparos ante China.
No había un radar para medir su velocidad. Sólo sabemos que cada envío fue más veloz que el otro, mientras construía un triunfo de ribetes históricos.
William lanzó fuego hacia el home, pero quizá lo más impresionante, fue su agresividad y su valentía, para desafiar a una tropa fuerte y competitiva.
Quizá ese es el mayor cambio experimentado por Juárez, su agresividad. Antes no tiraba tan fuerte como ahora, pero se sabía que el potencial estaba ahí.
Y el tipo se ha desarrollado aceleradamente. No tiene nada que ver con el joven tímido y silencioso que surgió con Chinandega hace tres años.
Recuerdo que una mañana llegó casi de la mano de su papá, don Gerardo, a un try-out de los Yanquis en el Estadio Nacional Denis Martínez.
Y aún cuando el radar mostró cifras prometedoras, los scouts de los Yanquis tuvieron sus reservas respecto a la fortaleza interior del carabinero.
Arizona tuvo mejor visión y a través de Junior Noboa logró su firma, con la fe en que habían encontrado un material similar al de Vicente Padilla.
Después de una breve estadía en Dominicana y dos campañas en EE.UU., Juárez ha dejado de ser un proyecto, para convertirse en una realidad.
Para mostrarse como el mejor brazo en este interesante staff de monticulistas que ha venido a Cuba con el sueño de dejar huellas en la historia.
Juárez no es juguete. Es puro poder, pero también inteligencia para descubrir y atacar donde más le duele al adversario. Y aún está en formación.
¿Hasta dónde llegará? Sólo con el tiempo lo sabremos. De lo que no cabe duda, es que su talento y su actitud, se desarrollan en la dirección correcta.
En Juárez tenemos, a nuestro mejor pistolero.

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