SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
MARTES 7 DE OCTUBRE DE 2003



 
Reportaje
La danza del vientre

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Gretchen Robleto y
Adelayde Rivas
nosotras@laprensa.com.ni

Son las 10:30 de la mañana del martes. El choque de pequeñas monedas color oro prendidas de las caderas se convierte en melodía. A su ritmo inicia el contoneo. Brazos, manos y caderas se dejan llevar por La Danza del Vientre, aquí, en Nicaragua, donde cual si estuviéramos en el Medio Oriente, este baile gana cada día más adeptas.

La Danza Oriental está llena de erotismo y seducción. Se basa en desarrollar la expresión del cuerpo y en nuestro país se hace cada vez más popular. Este ritmo, con el movimiento de caderas está conquistando a las nicas.

Vilma Bengoechea desde hace dos meses asiste a clases de La Danza del Vientre, en el Gimnasio Impactos, donde cada martes y jueves, los velos, los fajones con monedas y la música que forma parte de la telenovela “El Clon”, se toman las instalaciones.

“El movimiento de las caderas me encanta y los velos de diferentes colores. Es un baile muy sensual”, dice Vilma. Mientras ella explica qué la motivó a aprender La Danza del Vientre, se acerca Grisel Balladares, quien practica el baile desde hace dos meses y su motivación es que le encanta bailar. “Sincronizas los brazos, los hombros y las caderas, la expresión del rostro al momento de bailar es muy sensual”, afirma Grisel.

La Danza del Vientre está cargada de sensualidad. “Es un baile en el que están en juego dos cosas: seducción y amor”, afirma Julio Castro, instructor que aprendió la técnica del baile en una escuela de danza en Miami, Florida, y ahora comparte sus conocimientos con un grupo de 15 mujeres.

El baile sensual de la mujer atrae la mirada del hombre y Julio cuenta entre los beneficios que se pueden obtener: movimientos fluidos de las caderas y los brazos, el cuerpo se moldea con mayor facilidad y ayuda a mantenerse en forma.

Julio rompe los esquemas. Se acostumbra que sean mujeres quienes enseñen la danza tradicional del Medio Oriente, pero si a baile se refiere, el ser varón no ha sido un obstáculo para él. Sus alumnas, cuyas edad oscilan entre los 30 y 55 años, se declaran encantadas con sus movimientos.

“Fue muy difícil recrear los movimientos de las mujeres siendo un varón, pero como profesional de la danza, aprendí la técnica y le transmito a mis alumnas mucha seguridad en sus cuerpos”, sostiene Julio.

Para bailar La Danza del Vientre no crea que necesita tener un abdomen tan plano como el de Jade, la protagonista de “El clon”, que seduce a quien se le antoje con el movimiento de sus caderas. Las mujeres que observamos danzando son de todas las tallas, desde 120 hasta 180 libras. En esto el peso es lo de menos, lo importante es que usted se sienta sexy y lo transmita.

Esta baile es todo un ritual que está compuesto por vestuario, accesorios y música. Como accesorios se usan pendientes, brazaletes, tobilleras, collares de monedas, en algunos casos guantes o una cinta para adornar el pelo.

La música árabe se caracteriza por la riqueza de su melodía. Existen diferentes ritmos que se desarrollan con instrumentos como el tambor, laúd, flauta y acordeón en la Danza Oriental.

Con este baile se aprende a controlar cada músculo del cuerpo como si estuviera separado de los demás. La práctica con el vientre fortalece los músculos del abdomen y las piernas.

Conecta a la mujer profundamente con su feminidad, pues los órganos internos son estimulados a través de movimientos de la región pélvica, abdominales y de respiración, ayudando de esta forma, al descubrimiento del placer de ser mujer, generalmente disminuyendo los cólicos menstruales.

Todo el cuerpo trabaja: glúteos, muslos y vientre son contraídos, fortaleciendo la musculatura y moldeando las caderas y la cintura. Funciona también como una terapia mental, pues al entrar en contacto con su cuerpo, a partir de las manifestaciones de expresión corporal, hay un desbloqueo psicológico, despertando el amor propio.

La práctica constante ayuda a corregir la postura y a aumentar el poder de concentración.

LA PERSONALIDAD ES LA CLAVE

Katia Arguello Lazo, da clases de La Danza del Vientre a seis mujeres y tiene una semana de haberlas iniciado en Studio Gimnasio Ilusiones. “Los brazos y las caderas deben formar una sincronía a lo largo de toda la danza. El rostro sereno y la mirada tierna estilizan cada movimiento. En conjunto, todo el cuerpo posee un lenguaje capaz de transmitir emociones, sensaciones y deseos”, dice.

Esta instructora aprendió el “Belly Dance”, como se le conoce en el idioma inglés, junto a cuatro bailarinas profesionales, a través de la Embajada de Arabia, que facilitó videos para que aprendieran los movimientos.

“Aprendimos las técnicas, pero hay que aclarar que cada bailarina imprime su personalidad a los movimientos. Este baile es muy personal y muy íntimo. Recordemos que las mujeres musulmanas únicamente bailan delante de sus esposos, por ende la clave es ser tú misma sin imitar a nadie”, afirma.

La resistencia es sin duda lo más difícil. Cada movimiento por su forma suave, precisa que los músculos soporten más tiempo el cuerpo. “Generalmente los brazos siempre están arriba, silueteando el ritmo con respecto a las caderas, o jugando con los velos, por lo tanto se requiere fuerza en los brazos”.

Más que un baile es una ceremonia. En esta danza, el rostro de las bailarinas tiene que ser velado después de siete a diez minutos de haber empezado la danza. “Hasta donde tengo conocimiento, en el Medio Oriente se debe tener sumo cuidado en la forma de moverte, porque muchas veces puede resultar chocante para los invitados”, apunta la joven.

El velo es la forma mítica de descubrir la belleza de la mujer, aunque se podría pensar que las joyas y la ropa vaporosa compiten con dicha belleza, pero en realidad no es así, porque se entiende que es un símbolo de riqueza y majestuosidad.

ORIGEN DEL BAILE

La danza del vientre es una de las más antiguas del mundo y sus orígenes son tan inciertos como misteriosos. Se dice que tiene origen en el antiguo Egipto, donde se utilizaba como un ritual a los dioses, se enseñaba a las vírgenes a bailar esta danza para prepararlas para la fertilidad.

Este rito y la danza se basan en movimientos ondulantes del vientre, en batidas de cadera y en cimbrear la cintura, la parte del cuerpo más directamente conectada con la fertilidad y prácticamente el eje del cuerpo.

Este arte pasó luego a ser un baile popular de las regiones de Egipto y Turquía, y pronto se propago a los países árabes que la dieron a conocer.

La participación del cuerpo en el baile se puede describir de la siguiente manera: el torso se mueve realizando ondulaciones, dibujando por ejemplo el camello; los hombros dibujan olas; los brazos y las manos están siempre colocados en una posición armónica, creando imágenes de pájaros, toros, una serpiente, una jarra, la flor de Loto, etc.; el cuello se mueve de un lado a otro; las caderas forman líneas rectas, “ochos” y símbolos del infinito; las piernas se mantienen flexionadas pero sueltas.

¿DÓNDE APRENDER?

En el Gimnasio Impactos las clases de Danza del Vientre tienen un valor de 17 dólares al mes o 35 córdobas por clase. Teléfono: 278-0344.

Katia Arguello imparte clases en Studio Danza Ilusiones, los lunes y miércoles. El costo del curso es veinte dólares mensuales. Teléfono: 278-4740.  
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