Romanzas de zarzuela
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A pesar que sólo se había contemplado la interpretación de composiciones españolas, los artistas cantaron ópera italiana |
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Manuel de Diego y el pianista Antonio López
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Leslie Ruiz Baldelomar leslie.ruiz@laprensa.com.ni
El tenor Manuel de Diego y el pianista Antonio López, ambos españoles, rebasaron las expectativas de su público al interpretar todo el programa de la noche y tres temas más que se han arraigado en el corazón de los nicaragüenses.
El recital de canciones españolas y romanzas de zarzuela que estos artistas protagonizaron, se realizó el miércoles en el Teatro Nacional Rubén Darío, con el objetivo de celebrar la Fiesta Nacional de España conocida por nosotros como el Día de la Hispanidad. El evento fue organizado por la Embajada de España.
Luego de haber interpretado temas como Luisa Fernanda (de Federico Moreno Torroba), que en su máxima expresión es una comedia lírica de tres actos que se estrenó en el teatro Calderón de Madrid el 26 de marzo de 1932, y otros como La pícara molinera de Pablo Luna, Córdoba del maestro Isaac Albéniz (sólo piano), Cantares de Joaquín Turina y El huésped del sevillano de Jacinto Guerrero, los invitados decidieron satisfacer con creces el gusto de los asistentes, cantando Granada, O sole mío y Ti voglio tanto bene.
Quienes no tenían noción sobre qué es la zarzuela, esa noche les fue fácil entender que es una especie de teatro cantado en el que se destaca el talento del cantor más que los instrumentos musicales. Conocida también como ópera chica, ha logrado resistir la influencia operística italiana y vienesa, según explica el director del Coro Ángel Torrellas de Batahola, Gabriel Menéndez.
La zarzuela, que pocas oportunidades hemos tenido de apreciarla en este país, combina cantos y danzas populares que el pueblo adopta como suyos. Por su carácter popular es accesible a las clases bajas, lo que ha provocado el rechazo de muchos.
En la voz de Manuel de Diego, de 32 años, fue más que una muestra de calidad de una obra dramático-musical que surgió y se cultivó en Madrid. “Tiene una excelente voz pese a su corta edad. Estoy fascinado”, expresó en su momento el profesor de origen cubano Alberto San José, director del Grupo Lírico de Nicaragua.
El talento de este tenor cántabro lo llevó a ganar el cuarto premio del Primer Concurso Nacional de Voces Jóvenes, Ópera y Zarzuela, organizado por el Ayuntamiento de la Vall d’Uixó (España). La soprano Sandra Galiano (Palma de Mallorca, España) recibió el primer premio femenino en esa ocasión.
Pero el mérito del recital no fue únicamente de Manuel de Diego, ya que sin el acompañamiento del maestro Antonio López —quien arribó a nuestro país luego de una gira por Japón—quizá no hubiera podido desplazarse por el terreno con tanto éxito, ni transportar al público al siglo XVII como sucedió.

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