Juicio por matanza de gallinas y gallos
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Acusa a su vecina de haberle envenenado las aves |
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Lissette González, hija de Auxiliadora González, la dueña de las gallinas envenenadas, muestra el lugar donde las aves fueron sepultadas.
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Mirna Velásquez Sevilla mirna.velasquez@laprensa.com.ni
Trece gallinas ponedoras y dos gallos, murieron al ingerir arroz mezclado con pastillas de curar frijoles, razón por la que se tramita un juicio en el Juzgado Séptimo Local del Crimen de Managua, por el delito de daños.
Auxiliadora González Reyes responsabilizó a su vecina, Elizabeth Salinas Mendoza, de haber envenenado a los quince animales que en pleno mediodía del viernes 29 de agosto, a la hora del almuerzo, degustaron la mezcla fatal.
La denuncia indica que la afectada se mostró extrañada al no escuchar el “cacaraqueo” de los animales, por lo que fue al patio de su casa a ver qué pasaba, y observó que a la orilla del cerco vecino había restos de arroz combinado con polvo de las pastillas. En el ambiente también había un fuerte olor a veneno, más una cortina de humo que atravesaba la pared vecina y despedía olor a pastillas quemadas.
“Ellas van poniendo su huevito diario y a nosotros mismos nos sustenta el huevito diario. Ellas (las gallinas) eran ponedoras. Nosotros las criamos, compramos su comida diaria para que ellas puedan poner (huevos)”, dijo Lissette González, hija de la ofendida.
Vecina niega los cargos
Elizabeth Salinas se declaró inocente y relacionó el problema a la inconformidad que existe entre las dos vecinas, por un perro propiedad de González Reyes que al parecer hace mucho ruido y le molesta a Elizabeth, porque está encerrado en una bodega justo al lado del cuarto donde ella duerme.
“La Policía vino aquí, fue allá (al lugar de los hechos) y no encontró nada de pruebas. Estoy esperando lo que diga el juez, para meterle una contra-demanda, porque cuando yo iba a la venta una mañana, ella (Auxiliadora) me gritó ¡asesina, asesina!, delante de mis niños”, afirmó Elizabeth Salinas.
La dueña de las gallinas y los dos gallos valoró en cien córdobas cada ave y pidió, durante un trámite de mediación en el Juzgado, que la procesada le pague los daños.
“No estoy dispuesta a pagar porque no he cometido ningún delito. Si yo las hubiera matado, sí estoy de acuerdo, pero ella me está perjudicando”, enfatizó Salinas, luego de explicar que ha invertido en este juicio 1,500 córdobas en pago al abogado defensor.
Las gallinas fueron sepultadas en un hoyo al fondo del patio, sobre el cual está tirado un sucio sartén que en algún tiempo fue celeste.

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