Bombazo y asesinato en Bagdad
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Desconocidos liquidan al agregado militar español |
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El carro conducido por los suicidas y que llevaba la carga explosiva. LA PRENSA/AP
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Michael Georgy y Brian Williams Reuters
BAGDAD.- Un agente de inteligencia de España, un soldado estadounidense y por lo menos 10 iraquíes murieron el jueves en tres diferentes ataques en Irak, lo que destaca una vez más la inseguridad reinante en el país a siete meses de la invasión estadounidense.
Los esfuerzos estadounidenses para reconstruir a Irak también encaran obstáculos diplomáticos. Las dudas han aumentado sobre la posibilidad de que las Naciones Unidas aprueben una resolución para trazar el futuro político de Irak y sobre la celebración de una conferencia de donantes en Madrid, aunque Washington insiste en que la reunión debe proceder y España descartó suspenderla.
En el ataque más sangriento en semanas, dos atacantes suicidas lanzaron un viejo modelo de auto estadounidense contra una estación de Policía en Bagdad, matando a dos agentes y a seis civiles e hiriendo a decenas.
En otra parte de la ciudad, hombres armados mataron el jueves a un militar español, de 34 años, que trabajaba para los servicios de inteligencia en la embajada de su país en Bagdad.
La cancillería española precisó que José Antonio Bernal, sargento de la Fuerza Aérea, fue asesinado en las afueras de su casa en el elegante vecindario Mansur de Bagdad en las primeras horas del jueves, cuando intentaba huir de los atacantes. Tenía un tiro en la nuca.
92 soldados muertos desde “fin” de la guerra
Por otra parte, en el noreste de Bagdad, un soldado norteamericano murió cuando su convoy fue alcanzado por una granada impulsada por un cohete, elevando a 92 la cantidad de militares estadounidenses muertos desde que el 1 de mayo el presidente George W. Bush declaró el fin de los grandes combates.
Las fuerzas de ocupación y los iraquíes que trabajan con ellas, especialmente las fuerzas policiales, han sido objetivos constantes de los guerrilleros que, según Washington, son partidarios del depuesto presidente Saddam Hussein, cuyo paradero es aún desconocido.
Cabeza cercenada
“Vi un viejo Oldsmobile que se avalanzaba contra la estación de Policía (...) se produjo una gran explosión’’, dijo Achmed Jassim, un policía herido en el ataque contra la estación de la fuerza del orden. “Se trataba claramente de un atentado suicida’’, dijo otro policía. “Encontramos la cabeza de uno de los dos atacantes. Estaba cercenada’’.

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