JUEVES 9 DE OCTUBRE DEL 2003 / EDICION No. 23236 / ACTUALIZADA 03:40 am





EL HUMOR DE




Piden dinero y carros a Plus Ultra

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. “Estómago lleno, estómago agradecido”, dice un jefe tribal en reunión con el general español que comanda a los nicas en Irak
. También desean armas, pero se mantiene prohibición de portación para civiles, con excepciones

El general Alfredo Cardona, jefe de la Brigada multinacional Plus Ultra (de pie, izqda.), durante la reunión que mantuvo con dirigentes de Asamblea Suprema de la Revolución Islámica en Nayaf.

 

Javier Otazu
EFE

NAYAF, IRAK.- Los jefes tribales del Eufrates Central fueron convocados el miércoles por el general Alfredo Cardona, comandante de la Brigada Multinacional Plus Ultra, en una reunión que se convirtió en un cúmulo de peticiones de armas, carros y salarios.

Cardona había convocado a una treintena de jefes de las principales tribus de la zona, pero se presentaron más de 110 a la reunión que se celebró en la Base Al Andalus, en Nayaf, sede de la Brigada.

El general español saludó uno a uno a los jefes tribales, primero estrechándoles la mano y luego llevándose la mano al corazón, siguiendo la costumbre local.

“Hemos venido a Irak, primero, para proporcionar la máxima seguridad posible, y segundo, para ayudar en la reconstrucción”, pero “tenemos muy claro que Irak es un país independiente y no estamos aquí como fuerza de ocupación sino para garantizar su seguridad, siempre dentro del respeto a la religión y las tradiciones”, les dijo Cardona.

Luego les expuso el eje principal de su mensaje: si las tribus colaboran con la Brigada para salvaguardar la seguridad en la provincia, informando a la Brigada cuando tengan conocimiento de amenazas o posibles ataques, conseguirán su colaboración para intentar solucionar los problemas locales.

Entonces les pidió sus opiniones y aquello se convirtió en un rosario de peticiones de lo más variopintas, pero encabezadas siempre por la supuesta necesidad de armas para proteger los poblados y las carreteras locales.

Según el jefe de la tribu Al Ahali, los jeques ya han hecho una selección de los veinte mejores hombres de sus tribus para formar una milicia local que proteja los caminos, bosques y poblados, y ahora necesitan ser armados.

Ante tales peticiones, Cardona les recordó que “si yo diera un permiso de armas a todo el que me lo pide, sería muy complicado”, y les aseguró que “respetando la tradición, un arma en casa para el jefe de familia es suficiente, pero la seguridad en las carreteras y caminos es cosa de la Policía y la coalición”.

ASÍ LO HACÍA SADDAM

Pues si no hay armas, entonces un carro para cada jefe de tribu y un sueldo, como en tiempos de Saddam Hussein, porque “un estómago lleno es un estómago agradecido”, le dijo otro jeque sin ambages.

Otros pidieron fertilizantes, distribución de una harina de mejor calidad, intervenir en el cambio del dinar o cerrar las fronteras del país a cal y canto para impedir la entrada de terroristas, peticiones todas ellas que Cardona se comprometió a trasladar a la Autoridad Provisional encabezada por el estadounidense Paul Bremer.

Y entonces, en el entusiasmo petitorio, uno llegó a pedir que, cuando en las bodas los invitados se pongan a disparar al aire —como es costumbre— Cardona se encargue de arrestar durante dos meses al novio y al padre del novio.

Y la sala entera se echó a reír. Cardona disolvió la reunión y reunió un “petit comité” de jeques para explicarles una vez más el mensaje de que distribuir más armas en Irak actualmente es una locura, pues ya hay demasiadas, pero no pudo evitar repartir nuevas licencias de armas para la élite de los jeques.

La profusión de armas en el campo y la ciudad en Irak se ha convertido en uno de los problemas más serios, y por las noches es frecuente, tanto en Bagdad como en el resto del país, oír tiros, que en muchos casos son disparos disuasorios de quienes creen haber visto una sombra sospechosa o un extraño rondando por su casa.

TODOS ARMADOS

No hay iraquí que no confiese tener un arma automática en su domicilio, y en la ciudad de Nayaf es posible conseguir un kalashnikov por sólo 25 dólares. En la zona de despliegue de la brigada Plus Ultra se ha prohibido portar armas y toda aquella que se encuentre sin la licencia correspondiente, es requisada.

Las patrullas salvadoreñas que recorren la región aseguran que requisan un arma cada media hora en cada uno de los grupos que patrullan la ciudad y sus alrededores.
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