Reportaje especial
Acoso sexual en clases
Luis Alemán Saballos luisaleman@laprensa.com.ni
Los estudiantes, sin distinción de sexo, son víctimas de acoso sexual por parte de algunos de sus profesores, que a través de caricias encubiertas y proposiciones indecorosas abusan de su rol de educadores. Aumento de notas y hasta pago en efectivo por un momento a solas son parte de los chantajes que reciben en los recintos escolares. Aunque por temor a las represalias este delito casi no es denunciado por las víctimas, el daño emocional es inimaginable.
Casi normal, así consideraban las muchachas del Instituto Salomón Ibarra Mayorga, el hecho de que el profesor de Educación Física las tomara de la cintura al momento de los ejercicios o que de vez en cuando, rozara suavemente con sus manos la cintura de las adolescentes.
Nada parecía anormal, al fin y al cabo se trataba del “profe”, la persona que inspira confianza, enseña, educa y que es como el segundo padre. Algunas estudiantes incluso, llegan a tener tanta confianza con el profesor, que hasta es su confidente y les cuentan problemas que ni los propios padres conocen.
Por eso ni el roce de manos ni comentarios como “te estás poniendo, rellenita, bien bonita” –piropos que el profe acostumbraba pronunciar–, formaban parte de la preocupación de las estudiantes, hasta que un día, a una de ellas le llamó mucho la atención el acercamiento del profesor.
Entonces, las miradas fortuitas y los roces de manos, comenzaron a preocupar a “María Mercedes”, una adolescente de 15 años, que poco a poco se convirtió, según la madre de la joven, en la obsesión del profesor.
Pero al parecer eso no era un hecho aislado, aseguran que el profesor también acosaba a otra estudiante. “María de los Ángeles” aseguró que el profesor le propuso integrar el equipo de ‘kitbol’ del colegio a cambio de salidas secretas o “una ayudadita en todas las clases a cambio de un momento a solas”.
“Yo me sentía muy mal, imagínese, era mi profesor, nunca creí que él me hiciera eso, hablarme de amor y proponerme cosas”, afirma “María Mercedes”, quien asegura que el daño que le causó su maestro, no puede expresarlo en palabras.
“Sencillamente me siento muy mal”, afirma esta jovencita, quien llora cada vez que rememora la proposición del profesor. Dice que no recuerda con exactitud cómo comenzó todo. Parecía tan normal, que no tenía idea de las verdaderas intenciones del profesor.
“Yo lo que recuerdo es que desde el año pasado, él me trataba diferente del resto de alumnos, como con preferencia”, afirma “María Mercedes”, quien asegura que en clase, la tomaba de la cintura, como para ayudarle a hacer los ejercicios.
El profesor hacía eso mismo con otras chavalas, “pero ellas no le ponían importancia, no sé por qué, pero yo soy una chavala muy calma, soy tranquila y eso no me gustó, me afectó”.
Pero la gota que rebasó el vaso cayó el pasado 19 de septiembre. Ese día llegó a clases como de costumbre, con su uniforme escolar y sin ningún accesorio que llamara la atención, al fin y al cabo, eso no es permitido por la Dirección del centro.
Cerca de las nueve de la mañana, una profesora que imparte Educación Práctica, lejos de saber todo lo que ocurría, solicitó a “María Mercedes” pidiera prestado un borrador a tercer año, ella cumplió la petición de la profesora, pero se llevó tremendo susto al ver que en el aula se encontraba el profesor de Educación Física.
Explica que tratando de dominar su nerviosismo y haciendo un esfuerzo para no ser notada, solicitó el borrador al profesor quien ni corto ni perezoso, tras una mirada de malicia, aprovechó el momento y “bajo el borrador también me entregó una nota escrita de su puño y letra en la que me declaraba su amor”, relató la jovencita.
Y aunque la nota no tenía un destinatario, era evidente que el mensaje iba dirigido a “María Mercedes”, quien al leerla, rápidamente abandonó el aula y corrió a un lugar solitario para dar rienda suelta al llanto. “Estaba destruida, traicionada en mi confianza”, indicó.
VER TAMBIÉN:
Un momento a solas por 20 pesos
Delito silencioso
Impacto emocional profundo

|