Empleo vs. empresa
Marco Mayorga marco.mayorga@bestfood.com.ni
Es común escuchar la urgente necesidad de crear empleos, que se oye que desde 1980 aumenta el desempleo y que por incapacidad interna de generar empleos, más de un millón se han visto obligados a exiliarse por trabajo; y también se sabe de la responsabilidad que en los próximos 17 años se debe generar 2.4 millones empleos de personas que ya nacieron, de personas que ya tienen nombre y apellido.
Todo el tiempo se escucha que la necesidad de empleos; pero poco se ha escuchado que realmente lo que se requiere son empresas. El desafío principal es buscar o crear empresas, por lo que es indispensable reenfocar el reto y estar claro que para crear 2.4 millones de puestos de trabajo en Nicaragua, primero se necesitan establecer 100 mil empresas, que representan aproximadamente 85 mil pequeñas, 10 mil medianas, 4 mil algo grandes y un mil empresas grandes. Siete mil empresas por año, 20 empresas por día.
Puede ser una meta real, posible y alcanzable, pero no se logra al azar, es el resultado de una determinación y esfuerzo de todos los partidos políticos, de todos los poderes del Estado, de los sindicatos, de los empresarios y de toda la sociedad. Con una persona u organización que no contribuya o realice un trabajo negativo, significa alejar una empresa, significa desempleo.
Aún existen asuntos pendientes para mejorar el clima de negocios e igualar o superar a nuestros vecinos; está pendiente consolidar la seguridad jurídica, un recurso humano capacitado y eficiente, infraestructura; una paz social y una armonía política consistente. Muchos han vivido engañados pensando que las empresas vienen a arrodillarse o a rogarnos para instalarse en Nicaragua se percibe que algunos piensan que no hay necesidad de interesarse o esforzarse, se observa falta de sentido de urgencia en el trabajo o esfuerzo interno que se debe realizar para que Nicaragua sea interesante para la inversión. Se escucha que es un trabajo exclusivo del Gobierno y de los empresarios.
Algunos políticos han preferido dejar al azar la suerte de Nicaragua en atraer las empresas, contribuyendo con un ambiente anti-inversión que aleja las empresas; complicando la verdadera prioridad de Nicaragua y siendo cómplices del desempleo, contribuyendo a introducir en el nicaragüense promedio que “los bienes del Estado y/o de la empresa no cuestan”, no importa destruirlos, no cuesta reemplazarlos. Que trabajar para el Estado o una empresa no acarrea obligaciones y compromisos, existiendo una mentalidad de no pertenencia y de no responsabilidad.
Es todo lo contrario a lo que los países ganadores han hecho, pues lo han logrado construyendo una base de conceptos y valores que contribuyen al desarrollo personal y a la creación de riqueza, construyendo un ambiente óptimo para las empresas.
El 70 por ciento de los jóvenes nicaragüenses no tienen esperanza en su país y ven su futuro económico en otro país; no ven empresas suficientes adonde trabajar y no ven ambiente para desarrollar su empresa propia. Es un claro mensaje y una cruda realidad que debe hacernos reflexionar y guiar como nación.
En el momento que se decida distinguir que la prioridad principal es abrir empresas, que permanentemente se renuevan los obstáculos, que todos sean guardianes, celosos y preocupados en no perder una empresa y que compartamos la misma intranquilidad cuando otro país ofrece a las empresas mejores ventajas. Cuando todos seamos capaces de lograr el ambiente adecuado para establecer 20 empresa por día, ése será el momento en que encuentre el rumbo, el momento que se sentirá el avance y progreso se comprenderá que vale la pena nuestro esfuerzo y lograr restablecer la esperanza de miles de jóvenes en encontrar su futuro en su Patria.
No hay opción, no hay tiempo de continuar y equivocarse, las excusas se agotaron, la politiquería debe ser reemplazada por objetivos concretos, el objetivo debe ser “20 nuevas empresas diarias” para ofrecer 2.4 millones de empleos para el 2015.
El autor es ex presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.

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