Alcoholismo
Andrés Mendoza Bravo
Los niveles que hoy está alcanzando el alcoholismo en la juventud debe ser una campanada para toda la sociedad, máxime por que es la mayor parte de la población y por ende es en ésta que descansa el futuro del país.
Las últimas publicaciones de los medios de comunicación son más que elocuentes, por tanto no se requiere mayor estudio e investigación alguna de lo que a diario está sufriendo la juventud. Comparto la preocupación de la Policía Nacional y en alguna medida las del propio Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, pero es lamentable que en la realidad sea una simple preocupación sujeta a las publicaciones, en otras palabras, no existe una política permanente que permita frenar de raíz el avance del alcoholismo entre los educandos.
Existen normativas tanto en el MECD como también en la Policía Nacional que de aplicarse pudiese controlar en gran medida el alcoholismo entre los estudiantes, pero es triste decirlo ya que en muchos casos son los propios centros de estudios los que inducen a los estudiantes a ingerir licor, en fiestas o paseos.
A raíz de la autonomía escolar, la mayoría de los centros escolares han caído en anarquía o sea no se sujetan a las normas establecidas por las autoridades superiores de educación so pretexto que son autónomos e incluso alegan que las transferencias económicas que les entregan no solventan el pago de los servicios de agua, energía, teléfono, material de limpieza etc. etc.
Puede la Policía Nacional, en coordinación con el MECD, cerrar los bares, cantinas y demás centros donde se oferten bebidas alcohólicas, pero si los directores permiten que los Consejos Escolares o los gobiernos estudiantiles continúen organizando fiestas, paseos etc., en donde no se evite la venta de bebidas alcohólicas, las medidas que se pudiesen tomar serían simple papel mojado, por tanto se requiere mayor participación de los padres de familia que a decir verdad somos los últimos que llegamos a tener conocimiento del quehacer educativo de nuestros hijos.

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