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SUPLEMENTO SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA / SáBADO 4 DE OCTUBRE DE 2003
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Breve elogio del diccionario

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.A propósito del Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana

Jorge Eduardo Arellano, Director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, y la Embajadora de Colombia Melba Martínez López, en un momento de la entrega del Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana.

 

Dixon Moya*

Busco en cierto texto que me acompaña durante los largos viajes, la definición de la palabra diccionario, parodiando una situación paradójica, uno de aquellos juegos de palabras a los cuales era tan cercano Borges, cuando se trataba de espejos, laberintos y sueños, en donde se encontraba a aquel otro que era el mismo. Descubro que se autodefine como un libro que contiene y explica, generalmente por orden alfabético, las palabras de uno o más idiomas.

Esta laudatoria introducción sirve de excusa para comentar sobre el Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana, obra que fue entregada por la Embajada de Colombia a la Academia Nicaragüense de la Lengua, en ceremonia llevada a cabo el pasado 30 de septiembre. El Diccionario de Construcción y Régimen... es un trabajo monumental iniciado por el filólogo y humanista colombiano Rufino José Cuervo, en el año de 1882, tarea continuada por el Instituto Caro y Cuervo, lo que ha merecido varios reconocimientos internacionales, como el Premio Príncipe de Asturias en Comunicación y Humanidades en 1999, que destacó la “cohesión social y cultural que singularmente en el ámbito de la comunicación y de las humanidades ha fomentado la labor del instituto y su carácter representativo en Colombia y en los demás países de nuestra lengua”.

Esta institución “a lo largo de medio siglo ha desarrollado una extraordinaria labor dirigida al conocimiento, estudio y difusión del español”, según el acta del jurado. También se le ha otorgado entre otros, el Premio Bartolomé de las Casas, en el año 2001, que entrega el Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Casa de América de Madrid a quienes se hayan destacado por su trabajo con los pueblos indígenas americanos. En esta área, el Instituto Caro y Cuervo fue reconocido por el estudio de las lenguas indígenas de Colombia.

No sería justo proseguir, sin dedicar unas líneas a don Rufino José Cuervo, nada mejor que en sus propias palabras. En la cláusula primera del testamento definitivo otorgado en el consulado colombiano en París en 1905 expresa: “Me llamo Rufino José Cuervo, nací en Bogotá, capital de la República de Colombia, en la América Meridional, el diecinueve de septiembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro, y soy hijo legítimo del doctor Rufino Cuervo y de la señora María Francisca Urisarri, uno y otro difuntos. Resido actualmente en París, en la casa número dieciocho de la calle de Siam, y fue mi último domicilio en Colombia la ciudad de Bogotá, y en ésta la casa sita en la cuadra séptima de la calle diez, marcada en su portón principal con el número ciento setenta y siete. Fui criado en la religión católica, apostólica romana y es mi voluntad permanecer en ella los días que me restaren de mi vida y morir en su seno”.

En efecto el bogotano Rufino José Cuervo, aparte de su fe católica tuvo otra gran pasión, el idioma. Maestro de latín y griego en Bogotá, entre 1868 y 1870 escribió en compañía de Miguel Antonio Caro, el texto original de la Gramática de la lengua latina para el uso de quienes hablan castellano, esta Gramática sigue siendo reconocida como modelo por los modernos investigadores. Mientras Cuervo se retiró a la investigación y elaboración de su Diccionario en su exilio voluntario, Miguel Antonio Caro se proyectó en la vida pública del país, coadyuvó a la redacción de la Constitución de 1886 (que regiría por más de cien años a Colombia), hasta llegar a ser Presidente de la República (1894-1898). Al mismo tiempo, su amigo Cuervo seguía empeñado en su tarea de continuar con el Diccionario de Construcción y Régimen, cuyos primeros tomos se publicaron entre 1886 y 1893. Al morir en 1911, Cuervo había llegado a la letra E, luego de utilizar numerosas fuentes bibliográficas de diversa naturaleza, gramaticales, históricas, literarias, filosóficas e incluso teológicas.

Se trataba entonces de una obra inconclusa, pero su creador había dejado el plan trazado, tardaría algunos años, cuando el gobierno colombiano crea en 1944, el Instituto Caro y Cuervo, que surgió en primera instancia, con el único propósito de proseguir aquel trabajo. En 1995 se culminó la obra y sueño de don Rufino José. El Diccionario de Construcción y Régimen de la Lengua Castellana, se pensó originalmente como un texto de ayuda para los especialistas en el lenguaje, pues se refiere a la forma como se combinan el léxico y la sintaxis, la manera como se relacionan verbos, sustantivos y adjetivos. Ahora el instituto se ha diversificado en investigaciones y actividades, convirtiéndose en centro vivo de la lengua española. Para quien desee conocer más sobre esta entidad cultural, puede consultar la siguiente dirección electrónica (ignoro que diría, el católico e introvertido don Rufino José, si hubiera vivido en esta época):www.caroycuervo.gov.co Al final, tengo una gran curiosidad por consultar en mi diccionario amigo las diversas acepciones de dos términos, construcción y régimen, para saber un poco más.

*Primer Secretario,
Embajada de Colombia.  
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La gemela de Sofía


Las fotografías de Martha René Scheneegans


Breve elogio del diccionario