MARTES 25 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23283 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




No hay que jugar con fuego

Es evidente que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), con los cambios que introdujo en el dictamen de minoría sobre el Proyecto de Ley de Carrera Judicial, insiste en priorizar la liberación de su caudillo utilizando cualquier recurso. Pudiera explicarse ese empeño con que se trata de su líder máximo, pero la verdad es que de seguir en esa aventura se corre el riesgo de atrasar la aprobación del paquete de leyes recomendadas por el FMI para alcanzar el punto de culminación de la HIPC, que ya se ha perdido dos veces: una durante el gobierno de doña Violeta de Chamorro y otra bajo la administración del ex presidente Arnoldo Alemán.

Por otra parte, el próximo 19 de diciembre el directorio del FMI resolverá sobre la eliminación del 80 por ciento de la deuda externa de Nicaragua. Se conoce que precisamente por esa fecha el presidente Bolaños viajará a Washington a promover tal decisión, y es obvio que no puede presentarse con las manos vacías pues provocaría la postergación de la HIPC, lo que conduciría a un grave perjuicio a Nicaragua.

Independientemente de que los directivos del PLC prometieron ayer a una delegación presidencial que van a votar por las tres leyes que quedan pendientes a fin de hacer méritos para la HIPC (ley de endeudamiento público, Presupuesto y techo de bonos del Estado), su palabra es dudosa pues desafortunadamente ese partido viene equivocándose en sus relaciones con el Gobierno, desde antes de que se declarara “opositor” sin reparar en que ganó ampliamente las elecciones con su candidato, el ingeniero Enrique Bolaños, y que dispone con sus aliados de mayoría en la Asamblea Nacional. Pero el PLC todavía está a tiempo de abandonar esa posición que sólo busca cómo ventilar rencores, y dedicarse a atender los intereses de Nicaragua.

A su vez, el FSLN vino llenando el vacío que dejaba el PLC: apoyó al gobierno en el desafuero de Alemán y aprobó el año pasado el Presupuesto Nacional, aunque al precio de varios centenares de millones de córdobas que fueron destinados a los sectores de influencia electoral sandinista. Y más recientemente dio sus votos para la Ley de Servicio Civil.

Sin embargo, el discurso de hace dos días de Daniel Ortega en el congreso de su partido enseñó un viraje de 180 grados, pues declaró que está dispuesto a celebrar un nuevo pacto con el PLC. Eso suena como una maniobra desesperada de Ortega para conseguir dos objetivos: primero, que dejen intacto al Poder Judicial que actualmente domina, lo que le permite mantener como rehén negociable, sine die, al ex presidente Alemán; y segundo, sobrevivir a lo que él llama boicot a su persona por parte del Departamento de Estado.

Nos encontramos entonces con un triángulo cuyos lados desiguales persiguen objetivos distintos: el presidente Bolaños que busca la condonación significativa de la deuda externa; el PLC que se esfuerza en la liberación de su jefe aún a riesgo de perjudicar al país; y el FSLN desesperado por neutralizar la posición de la Casa Blanca.

Por otra parte, la maniobra intempestiva del PLC de romper el quórum en la Asamblea Nacional por la no inclusión en la agenda, de los dictámenes sobre el Proyecto de Ley de Carrera Judicial, perseguía claramente presionar a favor de la excarcelación de Alemán. Pero las leyes con nombre y apellido son inaceptables. Ahora bien, si lo que se procura es mejorar el procedimiento para la selección de los jueces, hay formas apropiadas para lograrlo, como por ejemplo someterlos a exámenes de suficiencia.

¿Cómo es posible que los políticos liberales mantengan en vilo al país torpedeando asuntos de gran interés nacional, como es la HIPC? ¿Es que todavía no descubren la diferencia entre lucha por el poder y objetivos de beneficio para la nación? El PLC debe apoyar realmente las leyes pendientes para la HIPC y evitar que sus contradicciones con el Gobierno se conviertan en una pasada de cuentas a la nación. Y los dos dictámenes de la Comisión de Justicia sobre el Proyecto de Ley de Carrera Judicial, deben ser negociados después de aprobarse las leyes recomendadas para la HIPC. Lo demás es jugar con fuego.
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No hay que jugar con fuego