MARTES 25 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23283 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Reductores

Antonio Zambrana Torres

Vivo en el kilómetro 11 y 1/2 de la Carretera Sur. Desafortunadamente para mí y quienes vivimos en el sector, recientemente instalaron en la carretera, a partir de la Escuela de Policía Walter Mendoza, obstáculos metálicos mal llamados “reductores de velocidad” que más bien deberían llamarse “destructores de vehículos”, pues eso es lo que realmente son.

Además de la destrucción vehicular que esos artefactos provocan, ahora el ruido vehicular se ha intensificado pues no es una la fila de bolas instaladas, si no dos, lo que hace que los vehículos tengan que iniciar su movimiento en dos ocasiones, a marcha baja y altas revoluciones, lo que se traduce en ruido a todas horas del día y de la noche.

Si la idea era facilitar la entrada al Colegio Calasanz, están totalmente equivocados, pues ahora es más grande el embotellamiento que se produce, y en mi caso, que vivo frente a dicho colegio, la salida es cosa seria, pues el congestionamiento vehicular se ha incrementado a causa del “remedio” instalado.

Si verdaderamente quieren hacer algo para organizar el tráfico a la entrada y salida del Calasanz, lo que tienen que hacer es poner un policía de carne y hueso a dirigir el tráfico, y dejar de estar inventando el agua helada con todas las “genialidades” que se les ocurre.
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