LUNES 24 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23282 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Nada personal
La inversión despreciada

Foto  

 

Douglas Carcache
douglas.carcache@laprensa.com.ni

Si la economía de Nicaragua tiene dificultades para incrementar las ofertas de trabajo a corto plazo, lo lógico sería que las instituciones del Estado estimularan el envío de dinero de los migrantes nicaragüenses en el exterior, como remesas y como ahorro.

Sin embargo, a los nicaragüenses que residen en Estados Unidos y viajan con pasaporte de esa nación, les impiden en Nicaragua abrir una cuenta de ahorro y otros trámites bancarios, si no portan la cédula de este país, porque su pasaporte estadounidense precisa que nacieron en Nicaragua.

Erick Molina vive en Estados Unidos y al visitar Managua, hace poco, quiso abrir una cuenta bancaria para guardar parte del dinero que suele enviar, pero le pusieron tantas trabas que desistió.

Me escribió la semana pasada y concluyó: “Queremos nuestro país y vamos de visita. Lo único que queremos es que no nos maltraten y no nos hagan sentir extranjeros en nuestro propio país, es bueno que hayan medidas de seguridad, pero no abuso de autoridad”.

Creo que allí perdimos un granito de arena, de los millones que necesitamos para reconstruir la economía de Nicaragua. ¿Cuántos otros granitos hemos perdido por esa política tan contradictoria?

Por más de diez años he escuchado de funcionarios del Estado nicaragüense, que lo más importante para el país es atraer inversionistas, aunque a los nicas que viven en el exterior les cierran las puertas cuando quieren guardar sus dólares en su tierra natal, quizás pensando que llegará el momento de retornar jubilados.

Roberto Gaitán vive en Los Ángeles, California, desde hace 15 años y cuando fue al Consulado de Nicaragua a tramitar su pasaporte, le pidieron la cédula nicaragüense y hasta el certificado de bautismo. Obtener esa cédula es difícil para los migrantes porque el Consejo Supremo Electoral (CSE) se ha negado a facilitárselas.

Gaitán, quien había ido a México como turista semanas antes, donde no le pidieron más que la tarjeta de residencia en Estados Unidos, vio exagerados los requisitos del Consulado de su país de origen, del que esperaba más facilidades.

“Muchos de nuestros compatriotas tienen las misma opinión —me escribió Gaitán—, que si no tuviéramos a nuestros padres en Nicaragua, no tomaríamos como opción ir a Nicaragua de turistas, cuando hay otros países donde no son tan complicados”.

Da la impresión que los gobernantes nicaragüenses andan buscando inversionistas, sin percatarse que más de un millón de migrantes podrían aumentar sus inversiones aquí y mejorar la vida en algunas comunidades, porque el dinero de las remesas genera más trabajo cuando los campesinos cultivan, las familias construyen casas y el comercio local se activa.

Las remesas aumentan cada año y, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Nicaragua podría recibir durante el año 2003 hasta 1,300 millones de dólares por esa vía. O sea que las remesas ya superan a la ayuda exterior, que durante la última década le aportó al país un promedio de 500 millones de dólares anuales.
.


---
 
 

Derechos Reservados 2002. La información contenida en este medio de comunicación, no puede ser reproducida ni publicada, parcial o totalmente, en ningún otro medio de comunicación privado o público, sin el consentimiento por escrito de LA PRENSA S.A
 

 

Figureo político y figureo social

La pornografía es indecente y degradante

Fumadores, humo y medio ambiente

La inversión despreciada

El concierto que terminó en pornografía