LUNES 24 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23282 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Figureo político y figureo social

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León Núñez
leonn@ibw.com.ni

Varios psicosociólogos de Acoyapa han estado últimamente dedicados al estudio de cómo hacer una clasificación del figureo. El mayor obstáculo que encontraron, que todavía no lo han podido superar, fue cuando trataron de trazar una línea divisoria entre el figureo político y el figureo social, es decir, entre el figureo político de los que no mandan pero que viven aparentando que mandan y el figureo social de los que no son pero que viven aparentando que son.

Como la realidad es que todavía no está muy elaborada la teoría general de ambos figureos, voy a dar a conocer a mis coterráneos algunas cosas que he visto y oído con la esperanza de que les sirva de ayuda para perfilar mejor estas teorías, dentro de las cuales no sé si deba estudiarse el figureo económico, es decir, el comportamiento de las personas que no tienen pero que viven aparentando que tienen.

Las más típicas demostraciones del figureo político y social se pueden observar principalmente en cocteles, fiestas o recepciones gubernamentales o diplomáticas y en algunas conspícuas fiestas de cumpleaños, y lo que más me llama la atención de estos eventos —que en Managua tienen lugar casi a diario— es que generalmente son los mismos “actores” los que asisten a esos “escenarios”, siendo para mí lo más emotivo del figureo, el “calor humano”, la forma tan “entusiasta” y tan “afectuosa” con que esos “actores” se saludan entre sí, como si no se hubieran visto desde hace muchos años.

Cuando en julio de 1990 regresé a Nicaragua empecé a asistir a algunos de esos “escenarios”. Las conversaciones más importantes estaban relacionadas con Toño. Todos los “actores” hablaban de que eran amigazos de Toño; de que salían a comer con Toño, etc. Había una especie de competencia verbal por ser la persona más cercana a Toño.

En un comienzo no supe a cuál Toño se referían. Pero cuando me di cuenta de que el mentado Toño era Antonio Lacayo, Ministro de la Presidencia —el hombre que mandaba a la redonda— descubrí la razón por la cual el nombre de Toño formaba parte del lenguaje del figureo.

La interpretación correcta de este lenguaje me hizo comprender por qué los “actores” le habían quitado a Toño el apellido, es decir, el porqué para ellos Toño era el único Toño que existía en Nicaragua. Ahora bien, cuando Toño ya no tenía poder, los antiguos “toñistas” convirtieron a Toño en un Toño más, al que para identificarlo había que agregarle su apellido. A finales de 1999 hice una prueba, muy ilustrativa. Me encontré con el doctor Emilio Pereira y le pregunté: “¿has visto a Toño?”, y me contestó: “¿cuál Toño?”

Después del 10 de enero de 1997 el lugar de Toño lo ocupó Arnoldo. Pero en este caso el lenguaje del figureo relacionado con Arnoldo traspasó las fronteras de Managua y hasta se “ruralizó”. En todos los pueblos los dirigentes liberales siempre abrían las reuniones partidarias diciendo que habían estado en Managua hablando con Arnoldo, que se habían “picado” con Arnoldo, que Arnoldo les mandaba saludos...

A partir del 10 de enero de 2002, ¿quién ocupó el lugar de Arnoldo? Hasta el momento no he visto a nadie que “saque pecho” por su real o supuesta amistad con “Enrique”. Hasta el momento el nombre de “Enrique” o “don Enrique” no forma parte del lenguaje del figureo, sin embargo, no sé si las cosas están cambiando porque en los últimos meses he estado oyendo decir a muchas personas que van para El Raizón, que vienen de El Raizón, que desayunaron en El Raizón, que van a cenar a El Raizón, que los están llamando de El Raizón...

Desde hace más de un año, a efectos del lenguaje del figureo, pareciera que va tomando fuerza el nombre de Carlos —una fuerza circunscrita a círculos empresariales e incaístas— porque en esos “ambientes” se suelen escuchar con frecuencia frases como las de que “el fin de semana pasado estuve pescando con Carlos”, “ayer me eché unos tragos con Carlos”, “a veces viajo en el jet de Carlos”, “vine tarde porque no me soltaba Carlos”, “te dejo porque me está esperando Carlos”... Yo percibo en los círculos citados que el que está de moda es Carlos; que la felicidad consiste en llegar a tener lo que tiene Carlos. Después me enteré que el Carlos al que se viven refiriendo los “carlistas” es don Carlos Pellas.

Ahora surge la pregunta: ¿este lenguaje forma parte del figureo social o del figureo político? Alguien podría sostener la tesis de que el lenguaje relacionado con Toño y Arnoldo forman parte del figureo político y el relacionado con don Carlos forma parte del figureo social, no obstante, cuando abordamos el estudio del lenguaje de otras “apariencias” decorativas —es insólita la vida de apariencia que se vive en Managua— nos damos cuenta que la tesis señalada no es enteramente cierta, lo cual explica aún más la dificultad que todavía encuentran los psicosociólogos de Acoyapa para trazar una línea divisoria clara entre el figureo político y el figureo social.

El autor es abogado y escritor.
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