SAM
Máximo Castillo (mexicano)
Si el Gobierno se deshace de todos los mísiles SAM-7 se equivocaría porque Nicaragua tiene latente la amenaza de Colombia por la disputa de áreas marítimas. El Gobierno debe reducir el numero de misiles de dos mil a quinientos, que son suficientes para defender la soberanía del país. Los otros mil quinientos deben venderse a Estados Unidos y los recursos obtenidos podrían servir para programas sociales a favor de los lisiados, viudas, madres y huérfanos de guerra de Nicaragua, o para mejorar la pensión que reciben del INSS. Me sumo a la propuesta de monseñor Eddy Montenegro de que Estados Unidos pague 50,000 dólares por misil y que se inviertan estos recursos en las víctimas de guerra.
Yo fui misilero de los Red Eye (Ojo Rojo) en el Frente Norte de la Resistencia Nicaragüense y recibí entrenamiento de asesores norteamericanos en la isla de El Cisne (Honduras). Al finalizar la guerra esos misiles fueron retirados por el alto mando de la Resistencia, y supe que los norteamericanos dieron a cambio camionetas último modelo y no sé que otras cosas más. Habría que buscar esta información con los funcionarios de la Embajada de los Estados Unidos en Managua.

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