LUNES 24 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23282 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Consumidores

. El consumo es parte de nuestra vida, pero debe ser un acto razonado

La persona que está comprando piensa más en el precio, la calidad y duración, o en el impacto social de su compra.

El objetivo de la publicidad es, hacer que compremos un producto específico. Los avisos publicitarios reflejan un sinnúmero de mensajes ocultos que apelan a diferentes aspectos de nuestra personalidad, nuestros gustos.

Los modelos de consumo de la sociedad no serían posible sin la publicidad, que con sus avisos fomenta un consumo ilimitado de productos de primera necesidad, suntuarios, novedosos tales como alimentos, electrodomésticos, ropa, autos, computadoras, vehículos y muchos más.

La moda a través de los avisos publicitarios nos invita a consumir ropa nueva constantemente, lo cual al final de cuentas tiene efectos negativos al medio ambiente. Por ejemplo, el algodón, que se cultiva utilizando grandes cantidades de fertilizantes químicos y pesticidas, contaminantes del suelo, el agua y aire, y con los años este monocultivo deteriora el suelo. De igual manera, las industrias textiles emplean grandes cantidades de agua y productos químicos que luego contaminan los cuerpos de agua, todo esto durante el proceso de teñido de ropa.

La actividad publicitaria con fines comerciales o lucrativos, se realiza a través de distintos medios de información: prensa escrita, radio y televisión, cine (cabinas telefónicas, transportes públicos, centros comerciales, calles, etc.), de manera directa (catálogos, folletos, etc.), entre otros.

Las personas que aparecen en los avisos publicitarios para promover el consumo son generalmente de clase media o alta. Nunca se muestra una mujer trabajadora y que a la vez es madre soltera con seis hijos, o una ama de casa que habita en un barrio marginado. Este tipo de personas con una vida normal y con una pobreza encima no aparecen en los avisos publicitarios, solamente cuando están las campañas electorales de los políticos.

Los niños y jóvenes son muy vulnerables a la publicidad. Se puede decir que los niños son presas fáciles, porque no tienen una mentalidad crítica ni la capacidad de ver lo que hay detrás de la publicidad y de descubrir el verdadero mensaje. El consumo es como un remedio que se nos presenta. Si compramos tal o cual producto, seremos hermosos, felices, queridos. Toda publicidad tiene un ingrediente de seducción. Nos hace que seamos adictos, nos hace que extrañemos o deseemos algo que quizás nunca habíamos pensado comprar.

Antes de comprar tenemos que hacernos preguntas como éstas:

* ¿Necesito realmente el producto que voy a comprar?

* ¿Es de buena calidad?

* ¿Cómo me doy cuenta si es de buena calidad?

* ¿Puedo pagarlo?

Cortesía de LIDECONIC
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