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Gracias Jan Hartman
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Hay un consejo que en El Azote tratamos de seguir: Hay que ser agradecidos. Pero como todo tiene un "pero", aclaramos que la cuestión no radica en agradecer cualquier cosa o agradecer por servilismo (tipo condecoración a Papa Bush), sino agradecer lo que sea objeto real de agradecimiento. Vamos a desenguaracar nuestro agradecimiento a la Jan.
En El Azote hicimos un análisis del escrito de la Hartman y llegamos a algunas conclusiones. En primer lugar, algo raro está pasando. Antes nos las dábamos de arrechitos y luchábamos contra los yankis (y no de Nueva York). Ahora, después de 13 años de reculada, hemos perdido tanto empuje que le estamos echando la vaca ¡a UNA yanka! ¿No es que éramos muy machos?... En segundo lugar, lo que vimos fue un alboroto de chavalo llorón. ¡Me dijeron busca arroz y frijoles! ¡Me dijeron desinformado! ¡Mamá, me dijeron analfabeta, pobre, y mal alimentado! Y en tercer lugar, nos dimos cuenta que la Jan, en su simpleza, estaba usando el estereotipo de siempre: el mismo que los ciudadanos del Imperio y aquellos que trabajan indirectamente para él (léase FMI, BM y de vez en cuando hasta el BID) usan para vernos en su muy limitada lectura.
El problema radica en que nosotros no queremos reconocer ni nuestra realidad, ni la visión que el Imperio tiene de nosotros aunque nos la restriegue en la cara. ¡A ver!, de los más de 2,500,000 habitantes mayores de 14 años que hay en Nicaragua, ¿cuántos están desinformados, son pobres, analfabetas, y mal alimentados? ¿Acaso no tenemos 40% de analfabetismo y 35% de pobreza crítica? Y el pobre crítico, ¿qué hace? ¿Buscar el gallo pinto, o leer Le Monde en Internet? Con esto en mente, no nos cabe la menor duda que el grupito de "ofendidos" no se ofendió por nuestro pueblo, sino porque lo metieron en el mismo saco.
Sin embargo, eso no es nada nuevo: Siempre nos han metido en el mismo saco porque todos somos el estereotipo. Por eso es que la Jan escribió su papelito, por eso tenemos procónsules, se dan las imposiciones del FMI, y el Banco Mundial nos hace cada vez más pobres y más estafados cuando exige "consultores internacionales" para sus proyectos. A cada rato nos restriegan en la cara la falacia de nuestra incapacidad y nos quedamos callados. ¿Dónde estaban las voces de los padrastros de la Patria cuando ratificaron el estereotipo en las cartas de condición del FMI o aprobaron los créditos del Banco Mundial? ¿Dónde está el orgullo del Ministerio de Relaciones Exteriores cuando obedece la política de la Gran Potencia?
Por eso es que le damos las gracias a la Jan. Por haber puesto en blanco y negro lo que a diario —de una u otra forma— nos lo dicen a todos (sin excepción alguna), y por remacharnos que tenemos dos grandes retos: 1. Acabar con la pobreza que anda desesperada por comer, y 2. Eliminar los estereotipos que nos hacen cada vez más dependientes, aunque sea con HIPC o con préstamos a largo plazo e intereses preferenciales. |
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