Solidaridad con niños víctimas del Nemagón
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Roberto Francisco Peralta o “Robertito”
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José Adán Silva joseadan.silva@laprensa.com.ni
La tragedia de los niños de Chinandega, que nacieron con deformaciones debido a la exposición de sus padres a los efectos de sustancias químicas que por muchos años se aplicaron en las bananeras de Occidente, ha despertado la solidaridad de nicaragüenses en el extranjero.
Primero fue el organismo Infancia sin Fronteras, que ofreció examinar a “Marlon”, un niño que nació con deformaciones en su pene, para gestionar una operación quirúrgica en España. “Marlon” es un pequeño de cinco años cuya madre y sus abuelos vivieron muchos años en una hacienda bananera de Chinandega, donde aplicaban el pesticida Nemagón, una sustancia prohibida en Estados Unidos por su alta toxicidad.
“Marlon” nació con la vejiga por fuera, la pelvis deformada, el pene dividido en dos partes y los testículos subdesarrollados. El niño jugaba a ponerse palitos, elotes y otros objetos para luego preguntarle a su madre: “¿Cuándo voy a tener una pollita”.
La situación de “Marlon” también conmovió al nicaragüense Martín Elizondo, quien desde Miami, Florida, pregunta cómo contactar a la madre del niño para enviarle algunas donaciones económicas para mientras el niño sea llevado a operación.
“Estimado señor Silva, me gustaría hacer algunas pequeñas donaciones mensuales a la madre del pequeño “Marlon”, (No sé si éste es el nombre verdadero del pequeño), para ayudarle con cosas básicas”, pregunta Elizondo. LA PRENSA pondrá en contacto a este ciudadano con el niño.
DESDE WASHINGTON
Otro nicaragüense que se conmovió con las historias de los niños afectados por las sustancias químicas, es el señor Carlos Alberto Roque, quien desde Washington, llamó telefónicamente para preguntar por el pequeño Roberto Francisco Peralta o “Robertito” como le llaman con cariño sus amigos.
“Mi interés es ponerme en contacto con ese niño para enviarle una pequeña contribución económica, sin ningún interés más que el de ayudarlo, ya que me duele ver cómo la niñez nicaragüense fue afectada por esos químicos y ahora nadie les ayuda”, dijo Roque.
Según este ciudadano, un grupo de nicaragüenses se reunió en Washington, Estados Unidos, para organizar algún evento y recolectar fondos para enviarle a los niños de Chinandega que nacieron con problemas.
“Robertito”, de once años, nació con un problema degenerativo en los huesos, lo cual le provoca que conforme vaya creciendo, se le vayan deformando, lo que le impide caminar y lo tiene confinado en una silla de ruedas.

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