La vorágine
Wilder Pérez R. wilder.perez@laprensa.com.ni
La inclusión de peloteros profesionales en los campeonatos de la Federación Internacional de Beisbol (IBAF, por sus siglas en inglés) hizo los estragos que se esperaba en países que no estaban preparados para el cambio. El caso de Nicaragua fue dramático, especialmente por la carencia de un plan cuyos objetivos guíen este deporte.
Así, a mediados de año nació una Selección Nacional cuyo rostro era totalmente nuevo. Nombres como Sandy Moreno, Nemesio Porras, Henry Roa, Marlon Abea, entre otros, habían desaparecido por diversos motivos, y en su lugar estaban Sandor Guido, Reymundo Leytón, Adolfo Matamoros, Yasmir García, Rommel Velásquez y compañía.
Una selección novedosa casi en su totalidad, porque sobrevivían algunos como Norman Cardoze, Diego Sandino, Edgard López, pero nunca reflejaron la verdadera potencia que Nicaragua podía mostrar en los Panamericanos de Santo Domingo.
De 120 mil dólares que conformaban el presupuesto inicial, la selección debió conformarse con la mitad de eso, apenas fogueándose con equipos como Guatemala y academias clase A. Fue un lujo tener dos series contra Panamá y jugar contra República Dominicana.
En la ciudad sede de los Panamericanos empezaron los problemas. Los peloteros se quejaron de abandono. Decían que andaban de hotel en hotel porque habían llegado con sobrados días de anticipación al evento. Y ya no estaba el bateador más poderoso del line up, Freddy Chévez, López, como de costumbre, viajó sin entrenar.
El deporte del beisbol en Dominicana tenía sus favoritos: Cuba, Estados Unidos, México, los locales y hasta Panamá, dado que todos conocían las dificultades que atravesaba Nicaragua. Un cuarto lugar sería lo máximo y se logró.
La primera sorpresa de los seleccionados en el año fue grata. Un 0-2 con Cuba había sido como ganar medalla de plata aunque el equipo, a esas alturas, sólo aspiraba al bronce. Y no sólo eso, sino también los 30.2 innings en que los lanzadores nicaragüenses no permitieron carreras, incluyendo el no hitter de Cairo Murillo ante Guatemala.
Sorprendentemente los nicas habían amarrado a Estados Unidos 3-0, con todo y sus “estrellas” universitarias encabezadas por el lanzador Justin Verlander, que llegaba de un fogueo con 5-0, 0.79 y 39 ponches en 34 innings.
Igual contra pronósticos, la selección venció 2-0 a Dominicana, humillando a sus ex grandes ligas Luis Polonia, Ruddy Permerton, Félix Martínez, Juan Bell, Jesús Tavares y José Herrera. Para entonces, el 9-1 contra Bahamas había pasado a ser el juego más discreto de los pinoleros y Nicaragua era la sensación del torneo.
El primer juego de muerte súbita tocó contra Panamá, que a pesar del esfuerzo no había reunido el material necesario para pasar sobre los nicas. Un 5-2 reflejó la superioridad nicaragüense, aunque esas dos carreras acabaron con una hilera de 31.2 episodios son que los lanzadores permitieran carreras.
Nicaragua parecía haber llegado mejor que nunca al juego contra Cuba. El mito de vencerlos se había hecho realidad durante los primeros seis innings, hasta que los isleños anotaron las dos del final, y Vicyohandry Odelin hizo un relevo de 13 ponches. Si bien fue uno de los mejores partidos Nicaragua-Cuba, el sabor fue a derrota porque siempre se confió en la victoria.
En la lucha por la medalla de bronce, México demostró que con profesionales es mejor y que no por casualidad había vencido a Cuba 7-1. Ganó 6-2 a la tropa nica. Líderes en pitcheo (0.25), mejores en bateo (.293), con Cairo Murillo, Aníbal Vega y Jimmy González en el All Star, ahora sí el sabor fue a triunfo.
Meses después llegó la merecida medalla de bronce, puesto que los aztecas fueron desconocidos por utilizar sustancias no permitidas. Cuba logró oro venciendo 3-1 a Estados Unidos.
Los malos hábitos que involucran el alcohol ya habían dado problemas. Jairo Pineda estuvo a punto de ser devuelto y Murillo lo salvó cuando tiró el no-no, ya que éste pidió como estímulo su perdón.
Terminado el evento, Rommel Velásquez, Sandor Guido y Eduardo Romero aparecieron apaleados y tomados en horas de la madrugada. Con todo, la costumbre de recibir a la selección en el aeropuerto internacional revivió para entonces.
LA MASCARA
Internacionalmente Nicaragua ganó respeto. Algunos de sus jugadores habían sido buscados por scouts de Grandes Ligas. Cada equipo volvió a su país para reforzarse y presentar algo mejor al Mundial de Cuba dos meses después, del 12 al 25 de octubre. La selección no fue la excepción, y se convocaron a los mejores peloteros de la nación, incluso se pidió permiso a las organizaciones de grandes ligas para utilizar a los nicas de ligas menores.
El entusiasmo estaba al máximo, aún cuando se anunció que la delegación esta vez sólo tendría 30 mil dólares de aporte. Al final, los nombres nuevos fueron Julio Vallejos, Henry Roa, Ronald Garth, Arístides Sevilla, Mario Peña, William Juárez, Boanerges Espinoza y Enrique Salgado. Más Adolfo Matamoros, Cardoze, Guido, González, Edgard López, Murillo, Diego Sandino, Yasmir García entre otros, hacían confiar en una buena posición.
Pero hubo buen material que quedó fuera por razones extradeportivas, como Jorge Luis Avellán, Sandy Moreno, Vega, Abea, Porras y más. De modo que una vez más, el cuarto lugar sería el cielo.
Se suponía un duro encuentro contra Canadá, pero ganable a pesar que la mayoría de sus peloteros eran profesionales y algunos big leaguers como Rob Butler y Greg Morrison. Pero Canadá no fue duro sino imposible, y Nicaragua perdió 4-2.
El ánimo bajó, pero se recuperó con la victoria 5-2 sobre Taiwan. Luego llegó el triunfo sobre Italia 6-5, con mal sabor, porque hasta en el sexto iba 6-0 y hubo que utilizar a cinco lanzadores para calmar a un rival sin cuidado. Ya Vallejos incurría en indisciplina.
Otra victoria “amarga” fue el 14-3 ante Rusia. Murillo había viajado lesionado y se cometieron muchos errores a la defensiva. El encuentro debió terminar con menos carreras para los rusos y más para los nicas.
Con “cuenta de 3 y 2”, Nicaragua enfrentó a Corea. Una combinación espectacular de pitcheo entre Olman Rostrán y Sevilla hizo clasificar a la selección casi con las completas a la etapa semifinal al vencer 3-2.
Sin miedo a que desertaran, Cuba llegaba hecha un monstruo con jugadores como Kendry Morales, Yulieski Gurriel, Eduardo Paret, Yosmani Urrutia, Videaux, Norge Luis Vera, Odelín, entre otros.
Nicaragua ya enfrentaba serios problemas de indisciplina, al punto que los peloteros se negaron a jugar si González era regresado en castigo a casa. Su caso y el de otros diez, era de ebriedad. Cuba se impuso 7-1.
Panamá supuestamente era vencible, con todo y los Sherman Obando, Luis Iglesias, Olmedo Sáenz y Lenín Picota. Éste último dejó en tres imparables a Nicaragua, que perdió 6-0. El manager Noel Areas resumió eso en una sola palabra “vergüenza”.
Nicaragua ahora fue la sorpresa, no por su buen beisbol, sino por la poca calidad mostrada. Se creía un equipo duro y cuando miraban, ya lo habían acabado.
El partido de consolación que los pinoleros ganaron 5-3 a Corea no alivió la situación. Simultáneamente surgía el escándalo que cuatro peloteros habían armado en el Hotel Riviera de La Habana, donde presuntamente Reymundo Leytón realizó actos obscenos animado por compañeros de equipo y de tragos.
Contra Estados Unidos se cayeron los restos. Se perdió 13-2. Y como para ponerle la estrella al arbolito de Navidad, López golpeó a una mujer pocas horas antes de salir de la isla, algo que no se ha comprobado porque no hubo denuncia, aunque sí testigos al parecer.
"MASOQUISMO"
Producto del escándalo, cuatro peloteros titulares regresaron directamente a Nicaragua: Leytón, Vallejos, González y Pineda. También lo hizo Murillo, porque no se recuperó de su lesión en una rodilla, y Boanerges Espinoza. Los restantes 18 fueron a “poner el lomo” al Preolímpico de Panamá. Rostrán y Sevilla, para colmo, estaban lesionados. Sólo había un jugador en banca.
Por su lado, los otros países se habían reforzado más aún, porque sólo habían dos cupos para ocho equipos en las Olimpiadas de Atenas. Cuba, Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Panamá, México, hasta Brasil y Colombia, no estaban interesados en perderse la fiesta deportiva más grande el mundo.
Cuba sólo perdió a Kendry Morales por supuesto intento de deserción. El resto, a excepción de Nicaragua y Brasil, se llenó de profesionales del más alto nivel que pudieron. Panamá consiguió a sus bigleaguers Rubén Rivera, Bruce Chen y Rafael Medina. Estados Unidos dirigido por Frank Robinson, tuvo una camada que en pocos años estarán en el gran circo, Grady Sizemore, Mike Rouse, Justin Leone, Graham Konnce, Jason Stanfod y Joe Maver. No querían decepcionar al legendario Roger Clemens, con su sueño de lanzar en unas Olimpiadas.
Así, EE.UU. derrotó 7-0 a Nicaragua, que sólo dio tres imparables. Panamá, ya como subcampeón del mundo, por fin pudo ver por sobre el hombro a los nicaragüenses. Conducidos por el ex bigleaguer Omar Moreno, tenía además en sus filas a Roger Deago, Bruce Chen, Fernando Seguinol, Dámaso Espino, Sherman Obando y Orlando Miller. Todos profesionales de alto nivel.
El resultado fue 11-5 a favor de Panamá, acompañado de 14 imparables y dos jonrones de Luis Iglesias. Nicaragua buscó consuelo con Brasil, que venía de perder 4-2 ante los cubanos cuando faltaba un out para vencerlos. Lo que encontró fue más desilusión, un desfavorable 3-0.
Colombia comió carroña a vencer a los nicaragüenses 6-3 en el último juego para éstos en el Preolímpico, ganado por Cuba. El otro boleto al mundial fue para México. La actuación de Nicaragua fue tan penosa, que al regresar al país, sus integrantes sólo salieron después de muchos minutos que aterrizó el avión, uno por uno, tratando de evadir disimuladamente a los periodistas.
Ahí murió una de las selecciones más controvertidas de la historia, que en seis meses pasó de la nada a la gloria, repentinamente provocó vergüenza y terminó repudiada, haciendo apenas un acto de presencia en su último evento internacional.
DESDE ENTONCES...
Como resultado de toda esa vorágine, el presidente Enrique Bolaños ha mantenido pláticas con el pitcher latino más ganador de todos los tiempos en Grandes Ligas, Denis Martínez, para que se haga cargo del beisbol nacional, lo que ha generado controversias que elevan las críticas hacia el director de Feniba, Carlos García.
Entre las detracciones que enfrenta García están, el haber dejado que los problemas disciplinarios crecieran hasta el caos, el de dejar fuera de castigo al cuerpo técnico y a él mismo, el de no seguir los canales respectivos para castigos, el de amonestar en dependencia de lo que preferían los dueños de equipos, y el de pretender que con eso se solucionen todos los problemas.
Hubo anuncios de que la empresa privada tomaría distancia de este deporte y en especial a la Selección Nacional.
La mayoría de equipos que iniciaron la semana pasada la última edición del Campeonato Nacional de Beisbol, lo hicieron sin sus mejores hombres, lo que ha restado vistosidad en el juego, ya que los ausentes son de primera línea.
Jairo Pineda, Reymundo Leytón, Julio Vallejos, Arístides Sevilla, Eduardo Romero, Sandor Guido, Jimmy González y Edgard López, ya que fueron sancionados por la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociado (Feniba), dado que tenía una amenaza de Cuba tras el mundial: si no aplicaba castigos, solicitaría a la IBAF, un castigo a Nicaragua como país, por las reiteradas ocasiones en que sus peloteros se ven involucrados en actos vergonzosos.
Pineda no actuará durante un año en el beisbol nacional y se le recomendó un tratamiento para su problema de alcoholismo. Leytón tampoco jugará un año en Nicaragua y con la Selección Nacional. Vallejos y Sevilla un año fuera, éste último con cuatro mil córdobas de multa.
Romero no jugará un mes y dedicará seis meses a entrenar a niños, más multa de cuatro mil córdobas. Guido sólo fue multado con cuatro mil córdobas. Gonzáles quedó un año fuera del campeonato y de la selección, y la misma recomendación que a Pineda. López no jugará dos meses en el campeonato y un año en la selección, y pagará diez mil córdobas.
Esta es una de las mayores crisis de poder que ha enfrentado García en más de 20 años de mandato, interrumpido en los años ochenta.
PROYECTO BOTADO
Después del éxito en República Dominicana y ante la anunciada crisis económica de la Selección Nacional, los empresarios Denis Martínez y Enrique Gasteazoro formularon un proyecto de hacerse cargo de las selecciones nacionales en todas sus categorías.
Inicialmente fue aceptado por Carlos García, pero luego lo desechó, aduciendo que habían puntos en los que no estaba de acuerdo, especialmente en una cláusula que decía que si Feniba no cumplía con los empresarios, sería multada con 50 mil dólares, pero si ellos fallaban, no habían multas.
Este plan anunciaba el fin de las crisis económicas en las selecciones de Nicaragua y el desarrollo de las mismas, con un plan a mediano plazo, tal como si fueran academias de beisbol.
Esa fue la mejor oferta que tuvo la Selección para el presente y el futuro. Martínez mantuvo su actitud de apoyo, pero se aisló de la pelota nacional.
Mientras Brasil sigue creciendo porque desde hace algunos años tienen el plan de convertirse en una potencia del beisbol en América Latina, con academias que acogen a cinco mil peloteros, 15 ligas juveniles, 30 de cadetes y 50 infantiles, más diez equipos mayores y convenios con Cuba y Japón. Nicaragua no tiene nada de eso.

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