Violencia
Martha Cecilia Ruiz*
La violencia sexual es un crimen colectivo, en el que testigos, abogados, jurados y hasta familiares de las víctimas se confabulan para encubrir al agresor, contando además con la complicidad de un sistema judicial que coloca en desventaja a la víctima.
El reportaje especial del periodista de LA PRENSA, Luis Alemán, publicado el 13 de noviembre, evidencia cómo una niña de Acoyapa es víctima no sólo del sujeto que la agredió sexualmente –que además es su cuñado–, sino que también es víctima de todos los que procuraron la libertad del violador, incluyendo a su hermana y varios profesores y profesoras que sirvieron como jurado de “conciencia” para declarar inocente al violador.
Es más que sospechoso que siendo el agresor cuñado del delegado del MECD, el jurado “casualmente” se constituyó exclusivamente por profesores y parejas de los mismos. Asimismo indigna saber cómo una jueza se da el lujo de desaparecer del municipio impidiendo la introducción de un incidente de nulidad, contribuyendo a la impunidad del agresor. De igual manera el delegado del Cenidh en Chontales señala las deficiencias de la Fiscalía, que no llamó a testificar a la primera persona en oír el testimonio de la niña, luego de que la criatura fuera lanzada a la calle desnuda y sangrando por el violador.
Lo más grave es que este caso no es único, pues las acciones a favor de los violadores y contra los derechos humanos de las víctimas se repiten una y otra vez. No podemos ser simples espectadores, ni esperar a convertirnos en la próxima víctima. Es urgente que exijamos justicia para las víctimas y cárcel para los violadores.
* Periodista

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