DOMINGO 16 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23274 / ACTUALIZADA 12:00 am





EL HUMOR DE




Ocho meses de calvario

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Victoria Marina Solórzano Rocha, de 13 años, espera volver a caminar pronto.

 

Carlos Martínez Morán
carlos.martinez@laprensa.com.ni

Victoria Marina Solórzano Rocha, de 13 años, lleva ocho meses batallando contra las secuelas de una bala de fusil AK, que le propinó un agente de la Policía del Distrito Dos de Managua, y que le destrozó el hueso de su pierna izquierda.

La víctima, quien estuvo a punto de morir en el Hospital Fernando Vélez Paiz, producto de la herida, milagrosamente logró salir de ese difícil momento y ahora lucha por superar el trauma.

El hecho se produjo el pasado dos de marzo en el barrio San Sebastián, y desde aquel día la niña ha tenido que enfrentar toda clase de dificultades para recuperarse.

Ha tenido que soportar cuatro intervenciones quirúrgicas que le han practicado en el Vélez Paiz, informó su abuelo paterno, Hipólito Arnulfo Rocha.

El día del incidente ella regresaba de una pulpería y estando a pocos metros de su casa se encontró de pronto con un violento altercado entre una patrulla policial y varios sujetos que se resistían a ser detenidos. Un uniformado, que identificaron como Nelson Cortés Alemán, sacó de la patrulla un fusil de guerra y realizó varios disparos en ráfaga. Logró controlar el conflicto, pero dejó una víctima inocente.

“En un principio los médicos me decían que había que cortarle la pierna, pero gracias a Dios que ella evolucionó bien y no hubo necesidad de eso”, dijo emocionado el abuelo.

A la niña le colocaron unos clavos en su pierna izquierda para que el hueso cubra la parte que le dañó la bala, pero todavía no puede caminar.

Debido a ese percance abandonó el aula de clases y sale de su casa únicamente cuando la llevan a consulta médica.


GASTOS

Cada ocho días Victoria Marina Solórzano debe pasar chequeo médico en el Hospital Fernando Vélez Paiz. También se le deben administrar varios medicamentos que la familia con mucha dificultad logra comprar.

“Hemos vendido algunas cosas de la casa. Algunos vecinos nos han apoyado en la alimentación de la niña, porque los médicos dijeron que no se le podía dar cualquier cosa, dijo don Hipólito Arnulfo Rocha, quien además señaló que la Policía del Distrito Dos, lugar donde estaba ubicado el autor del disparo, le ha proporcionado alguna ayuda económica para la compra de medicamentos, pero para eso han tenido que rogarle a los jefes durante varios días.


POLICIA NO SE RESPONSABILIZA

Hipólito Arnulfo Rocha, abuelo paterno de la niña, aseguró que el autor del disparo nunca se responsabilizó del daño causado y que jamás ha llegado a preguntar por la salud de su víctima.
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Fracasa operativo policial

Ocho meses de calvario