Herrera a Tipitapa
José Adán Silva joseadan.silva@laprensa.com.ni
Ironías de la vida: Néstor Herrera, quien una vez fuera un juez acostumbrado a los pasillos y salones del complejo judicial, se sentó en el banquillo de los acusados para escuchar de boca de alguien que un día pudo llamar colega, la juez Margarita Romero, que iba a juicio por la acusación del delito de parricidio, y que mientras esa fecha llega, estaría privado de libertad y recluido en el Sistema Penitenciario de Tipitapa, a donde fue trasladado ayer.
Herrera, quien fue acusado por el Ministerio Público, a través de la fiscal Nubia Arévalo, por el asesinato de su esposa Tania Lorena Silva, fue capturado por la Policía Nacional la noche del viernes y presentado ayer esposado ante la Juez Sexto de Distrito Penal de Audiencia de Managua, Margarita Romero.
Tania Silva, abogada de 24 años, estaba casada con Herrera al momento que murió de 21 heridas de arma blanca el pasado 8 de agosto, en su casa de habitación que sita en Altamira, número 51.
UN PRÓFUGO
Después de tres meses de investigación, la Fiscalía determinó acusar a Herrera del asesinato de su esposa, y aunque no estableció el móvil del crimen, concluyó que el ex juez actuó encubierto por su asistente Santos Ramón Páiz, quien también fue acusado, pero que se encuentra prófugo de la justicia.
Según la acusación presentada por la Fiscalía, Tania se encontraba el día de su muerte, a la una de la tarde, en su casa de habitación, en compañía de dos perros: uno de raza boxer y un gran danés.
De acuerdo con el escrito acusatorio, a esa hora llegó Néstor Herrera, quien estacionó la camioneta Mitsubishi Montero frente a la casa, se bajó y entró, lo cual fue visto por la ciudadana Ana María Reyes Gaitán, empleada doméstica en la casa número 291, exactamente frente a donde vivía el matrimonio. Luego se desarrollaron los hechos, se descubrió el cuerpo y llegó la Policía a investigar.
JUICIO EN NAVIDAD
Ayer, tras escuchar breves informes de la fiscal Arévalo y del abogado defensor de Herrera, Ramón Rojas, quien pidió la libertad de su cliente y el rechazo de la acusación, la juez aceptó la acusación del Ministerio Público, admitió los medios de prueba que presentó la fiscal Arévalo, ordenó prisión preventiva para el acusado y programó para el próximo 24 de diciembre el juicio oral y público donde las partes presentarán pruebas para determinar la inocencia o culpabilidad del detenido.
El ex juez Néstor Herrera se quejó de la Fiscalía y la señaló de querer usarlo como chivo expiatorio para proteger “a quién sabe quién”. “Estoy totalmente convencido de que hay una persona que quieren proteger y perjudicarme a mí. Me siento frustrado, me siento triste, me siento traicionado con el Ministerio Público, porque la función de ellos no es sólo acusar sino también hacer justicia”, dijo Herrera, para quien el crimen de su esposa fue una ejecución de narcotraficantes, ligada a las actividades del padre de la occisa.
DRAMA MATERNAL
En la sala donde se presentó el ex juez Néstor Herrera, en los Juzgados de Managua, estaban presentes las familias de los involucrados: la madre de Tania, con sus dos hijas, y la madre de Herrera, con más de siete familiares.
Durante la audiencia inicial ninguna de ellas se atrevió a mirarse de frente, y sólo de vez en cuando se miraban de reojo, con miradas llenas de rencor y dolor.
Al finalizar la sesión, la madre de Tania se levantó, dio gracias a Dios que enjuiciarían a Herrera y salió.
La madre de Herrera no comentó nada, esperó que su hijo saliera esposado, se acercó a la patrulla donde lo montaron, y desde la ventana le dijo adiós, le tiró un beso y lloró en silencio.

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