DOMINGO 16 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23274 / ACTUALIZADA 12:00 am





EL HUMOR DE




Carlos García: “No soy intocable”

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. La tormenta que se desató en el Mundial de Cuba amaina y ha iniciado un campeonato más de beisbol. En el trono continúa Carlos García, el Don del deporte rey, quien sorteó esta semana el amago presidencial de sustituirlo por Denis Martínez. Niega que le guste el poder, que sea intocable, pero admite que sin las lecciones de El Padrino, no sobreviviría en ese mundo de “intrigas”, donde muchos lo ven como el principal titiritero

Carlos García, Presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Aficionado (Feniba)

 

Eduardo Marenco Tercero
eduardo.marenco@laprensa.com.ni

Calcula meticulosamente cada idea. Sopesa sus palabras precedidas de largos silencios. Procura no mostrar sus emociones pero a veces no logra contenerse. Su tez es oscura y su mirada es meditabunda. ¿Hay alguien en el mundo del beisbol que no le deba un favor? Podría ser. ¿Hay alguien en el mundo del beisbol que no le tema?

Su liderazgo ya antiguo en el beisbol recuerda la máxima de Maquiavelo: “Lo único inmoral en el príncipe es perder el poder”.

Ha estado a cargo del deporte rey por largos años, desde los tiempos en que organizó el Mundial de 1972, pero su reinado se interrumpió tras el encarcelamiento durante más de cuatro años durante el régimen sandinista, que lo acusó de conspirar contra la revolución.

En los últimos días, el relajo que protagonizaron varios peloteros en el recién finalizado Mundial de Cuba y el bajo rendimiento deportivo no sólo en la isla, sino además en el preolímpico de Panamá, ha dejado mal parada a nuestra selección y también a Carlos García, a tal punto que el presidente Enrique Bolaños anunció que lo sustituiría por Denis Martínez, aunque no tiene la potestad para hacerlo. Bolaños al fin. Aunque Feniba recibe 380,000 córdobas del Instituto de Deportes para pequeñas ligas, Mayor A y ligas juveniles, según García.

Las paredes de su despacho están llenas de fotografías: besándole la mano al Papa Pablo VI, al lado de estrellas del deporte, y en la pared del fondo, detrás de su sillón negro, la imagen congelada de Denis Martínez a punto de soltar la pelota, vistiendo la camiseta de los Expos de Montreal.


El RELAJO

—Hay cronistas como Edgard Tijerino (que fue testigo en La Habana) que aseguran que allá se pudo evitar el caos y que las autoridades, en este caso usted, que tenían la posibilidad de detener el relajo que produjo bajo rendimiento, no lo hizo. ¿Qué piensa usted de eso?

—Respeto el criterio de Tijerino o de otra persona que piense así o diferente, pero una cosa es decir y otra cosa es estar dentro. Lógicamente estamos hablando de personas adultas. Se hizo un memorando de dos páginas y se los leímos, en el cual se tomaban algunas medidas disciplinarias que se verificaban diariamente. Por ejemplo, decía el memorando que era prohibido tomar licor, tirar pelotas al público, y tendía a que la conducta fuera buena y constante. Les hicimos ver que cualquier cosa que quisieran (la pidieran), nombramos capitán del equipo al señor Henry Roa, y él estaría presente en las reuniones con el cuerpo técnico.


- Pero eso no evitó el desmadre.

- “Eso de desmadre pues es muy posible que hayan exagerado la nota. Eso no quiere decir, como han interpretado varios, que lo que dijeron ellos era mentira.

Ahora, sobre las borracheras de ellos: estaba reglamentado que debían estar listos para dormir a las doce de la noche. ¿Qué pasaba? Que a la una de la mañana en un hotel grande, de noche es casi de día por la cantidad de personas que van y vienen, y hay una serie de atracciones que a estos muchachos los hacían sentirse bien”.


—¿Como cuáles por ejemplo?

—Salir por el malecón, ver el poco de muchachas, habían unas cantinitas por allí cerca; entonces tomaban, me imagino que decían que eran de la selección de Nicaragua, entonces les daban cierta importancia.


—¿Andaban jineteando entonces?

—Pero en horas prohibidas y en forma prohibida. Ellos, en vez de llegar a las doce se salían a la una escondiditos, había ocho equipos de beisbol en ese hotel y ellos estaban en tres pisos diferentes, eso hacía más difícil un control directo. Nos dábamos cuenta que se había producido un problema de alcohol cuando se daba un escándalo.

Otra cosa que dice usted, con la que no estoy de acuerdo, es con el desastre, el bajo rendimiento, Nicaragua terminó en sexto lugar entre 16 países, que creo es honroso.


—Pero tampoco es una gran participación.

—Yo no digo que es una gran participación.


—Pero usted sabe que el público está decepcionado. Basta escuchar las emisoras, leer los periódicos, los comentarios de la gente...

—No, no, no, le digo que hay personas que agarran una campaña contra alguien o contra una institución, y están aliados dos o tres, por razones que no las podemos decir, entonces la campaña se hace y va, y el que oye, cree que es cierto.


—¿Usted se ha preguntado si pudo haber hecho algo más para evitar tanto relajo que incidió en el rendimiento?

—De ese relajo, como usted lo llama, que son faltas indudablemente contra la buena conducta deportista, nos enterábamos hasta después.


NO CONTEMPLA RENUNCIAR

—¿Ha pensado usted en renunciar o no?

—Renunciar es una cosa que cuando se piensa es porque en realidad se desea. Está dentro de las posibilidades.


—Por eso, pero no me ha contestado.

—No, yo no tengo motivos, no creo haber faltado a algo que me lleve a eso tan drástico, cuando yo dentro de un año y pico que me queda, es muy posible que no me postule ya, porque creo que suficiente he servido al deporte y al beisbol (45 años) de una forma gratuita y desinteresada, leal y patriótica.


—O sea que usted está planificando su retiro.

—Uno piensa cualquier cosa. Puedo estar pensando en reelección o cualquier otra cosa. No ha habido motivo que me lleve a pensar “me voy a retirar”. Porque uno se retira por incapacidad o por algún causal físico. Yo no creo haber sido el causante de que eso haya pasado (lo de Cuba), yo no le dije a esa gente que se levantara en las noches, yo no le dije que fuera a beber guaro, ni que insultaran a un ciudadano cubano y que llegara la Policía por eso. Ahora, hay decisiones que uno tiene que tomar, que tiene que sopesarlas...


—¿Lo sorprendió el nombramiento de Denis Martínez como responsable del beisbol por parte del presidente Enrique Bolaños?

—No... el Presidente tiene la autoridad y capacidad de nombrar a quien quiera y donde quiera, a mí no me sorprendió, a mí lo que sencillamente, en el momento de digerir las realidades, yo pensé para mí que en realidad no estaba asesorado, porque hay cosas que no se pueden hacer, en el Gobierno existen Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, cada cual tiene funciones diferentes.


—¿Fue un foul del Presidente?

—No, él puede hacerlo y mantenerlo.


—¿Usted va a morir con los spikes puestos?

—No... yo he estado en los deportes toda mi vida.


—¿No va a declinar su rey?

—No. Es que mire, a mí me gusta el deporte porque genera amistad, entendimiento, el deporte es salud.


—Pero también el beisbol es poder.

—¿En qué radica el poder?


—Poder de decidir.

—Usted puede decidir como (miembro del Club) León o Rotario.


—De organizar.

—Eso más bien es una obligación...


SOBRE “EL PADRINO”

—A usted en la crónica deportiva lo tildan como el Don del beisbol, una persona que suele otorgar favores para después cobrarlos.

—Mire, si yo le hago un favor a usted, ¿cómo se lo voy a cobrar?


—No, es que yo no acepto favores de nadie.

—Si yo hago un favor como ser humano lo hago en cualquier calidad. Con mis amigos y los que no lo son. Porque uno básicamente es cristiano. Aquí decían antes, por ejemplo, el Club de los 21. Cuando yo llegué al Instituto de Deportes, con las conexiones y amistades que tengo en las grandes ligas, yo consideré que el periodismo estaba alineado a unos objetivos, entonces llevé (a Estados Unidos) a 21 ó 23 periodistas que ni sabían cómo se llamaban, más bien ellos me adversaban, me decían que yo era ex guardia, que era contrarrevolucionario, entonces yo le pedí a Dios, cuando salí de la cárcel, que se encargara de los responsables de mi detención injusta, y que me diera fuerza para tener tolerancia y un comportamiento cristiano.

Yo me aguanté, me aguanté, pero los llevé porque consideré que estos muchachos debían salir de una escuela, que era de una ideología diferente, a encontrarse a otra, estábamos viviendo una nueva época.


—Pero una manera de halagarlos.

—¿Halagarlos para qué?


—Eso le preguntaría yo a usted porque usted los invitó.

—No... Yo le estoy diciendo por qué lo hice. Ahí se encontraron con Peter Gammons y otros cronistas. A eso le llamaron el Club de los 23 ó 21, que eran personas como que estaban compradas, cosa que nunca en realidad existió.


—¿Cuánto necesita Carlos García del beisbol? ¿Puede ya vivir sin estar al mando del beisbol en Nicaragua?

—En lo material, bueno, yo más bien he dado cuando tenía dinero, porque yo llegué a tener dinero antes de caer preso, yo daba al beisbol, porque me gusta, y si yo tuviera ahorita dinero suficiente yo le daría al beisbol y a los deportes. Porque aquí muchos no quieren entender que el deporte es una actividad sociodeportiva importante en la formación del futuro hombre y futura mujer. Sin embargo, existe una competencia constante en nuestra sociedad, yo quiero tu puesto, dicen, y comienzan a destruirte.


—¿Y de qué vive ahora?

—Vivo de unos seguros y unas asesorías. El puesto en Feniba es honorario.


—¿Este es el ocaso de Carlos García?

—¿El ocaso? ¿ya me morí?


—Noooo, en términos de liderazgo en el beisbol.

—No es problema de liderazgo hombre.


—¿Está usted dispuesto a dejar la Feniba o no?

—Yo estoy dispuesto a dejar hasta la vida cuando Dios lo quiera. Eso no es asunto de voluntad. ¿O esto es algo que es de vida o muerte? Pero sí he asumido ciertas responsabilidades, tengo que cumplirlas, ni me voy a correr al ruido de los caites.


—Una vez usted dijo que El Padrino es un libro interesante, de mucho sentido práctico, “sin duda una obra muy útil para sobrevivir entre tantas intrigas”. ¿Cuál es la principal lección que le dejó El Padrino?

—(Guarda silencio y al final contesta, tenso y algo ofuscado) “Una de las tantas lecciones que uno debe tomar si quiere sobrevivir en esto, es que: ´La venganza es un delicioso plato frío’”.
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