Literatura en Belice
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 | De tiempos coloniales a tiempos post-coloniales |
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David Ruiz*
PARTE I
Belice es prácticamente un país naciente que, por motivos en su historia de colonización, ha llegado a ser un territorio único en el Istmo de Centroamérica. En su caso, el contacto europeo resultó en “una herencia única, cultural y política, resultado del fracaso de España para dominar el área, como también del éxito de trescientos años de dominio inglés”, (Buhler 1976:14).
El desarrollo de la literatura en Belice se ha desenvuelto juntamente con su historia política y social que hoy día se manifiesta en una nación que lucha para forjar una imagen propia. Veamos pues, un panorama del desarrollo literario en el territorio de Belice desde la época colonial hasta el presente.
LA COLONIZACIÓN INGLESA
España nunca ejerció jurisdicción sobre el territorio conocido como Belice, en parte por la resistencia maya y, además que su interés sobre el territorio era superficial. El control europeo se manifestó particularmente bajo los ingleses quienes se establecieron cerca de la desembocadura del Río Belice como bucaneros y piratas cerca de 1640 con el propósito de extraer el palo de tinte y la caoba. La discusión referente a los tratados con España y a la soberanía de la región no forma parte del propósito de esta ponencia; sin embargo, es de suma importancia ya que estos factores contribuyeron a la evolución de una literatura beliceña.
A fines del s. XIX ya se había enraizado en la Bahía de Honduras (ya conocida como Honduras Británica) una élite criolla con “divisiones estrictas de clase y jerarquía, y una firme creencia en la superioridad inherente de personas de piel blanca (Wilk 1989:22). Estos nativos de descendencia inglesa rehusaron identificarse con la colonia en donde habían nacido y se convirtieron en los privilegiados y en los letrados que se deleitaban con la literatura clásica de los europeos; y fueron ellos quienes monopolizaron la creación de la literatura local. La lengua hoy conocida como el “creole”, los cuentos de Anansi, el baile de “John Canoe”, la música del “Boom and Chime”, se consideraban como características de la “clase social más baja… la clase negra y obrera de ex esclavos” (Wilk 1989:23), cuya identidad africana había sido restringida por un siglo de aculturación europea.
La élite urbana se identificaba con la prosa y el verso de Europa ya que “un conocimiento del verso era una de las cualidades de la persona culta y educada” (Wilk 1989:23); esto condujo eventualmente a la escritura de la poesía local, la cual el antropólogo Richard Wilk denomina como “mediocre” (Wilk 1989:22).
El verso colonial era una imitación mediocre de Europa que presenta la cultura colonial con un aire de sátira. Un ejemplo es el poema “The Honduras Light Guitar” (La Guitarra Delicada de Honduras – 1845), la cual describe la colonia como lugar miserable con clima de ofuscación y repleto de pestes. Esta sensación de soledad y fastidio también se refleja en las pocas líneas escritas sobre Belice por Aldous Huxley en Beyound the Mexique Bay (Más Allá de la Bahía Mexicana – 1934):
“Si el mundo tiene extremidades, Honduras Británica es una de ellas.
No está rumbo a nada y de nada”. (Huxley 1934:30).
La burguesía criolla se vio envuelta en lo que Wilk se refiere “el dilema colonial” (Wilk 1989:27), por lo que significaba no ser completamente leal a la colonia ni a “la madre patria”. Esta ambivalencia contribuyó al nacimiento del verso autóctono con sentimientos patriotas hacia la colonia en los años tardíos del s. XIX.
Además del verso, muchos documentos fueron escritos sobre la geografía, la historia y la economía de la colonia por visitantes al lugar. An account of the British Settlement of Honduras (Un Informe sobre el Asentamiento Británico de Honduras por el Capitán Henderson – 1809), y Colony of British Honduras (Colonia de Honduras Británica – 1883), por Archibald Robertson Gibbs, describen a Belice como “uno de los principales aportadores en la historia de la empresa británica (Morris 1883:v). Publicaciones periódicas somos el Belize Advertiser, el British Honduras Gazette (1841-1989), eran puramente comerciales y descriptivas. El Daily Clarion comenzó a publicarse en 1897 con el fin de representar intereses conservativos y coloniales; por consiguiente, no consiguió sobrevivir el movimiento hacia un gobierno popular después de 1950.
EL TEXTO PRE-INDEPENDENCIA
La auténtica literatura local, aunque limitada, aparece en el s. XX. Después de publicar sus poemas alrededor del año 1920, se le pidió a James S. Martínez, un maderero sin educación formal, que escribiera un poema de reclutamiento para el servicio durante la Primera Guerra Mundial. When the Angel Says Write (Cuando El Ángel Manda a Escribir) escrito por E.C. Caín, se publicó en 1948. Mucha de la literatura escrita en esta época es de visión limitada con el propósito de enaltecer a los señores de la Bahía, la Madre Patria, y la Batalla de San Jorge. Stanley Sharp en “A Note on Verse in British Honduras” (Nota sobre el Verso en Honduras Británica), en el Caribbean Quarterly (Vol. 2, No. 2 1951), aduce que Honduras Británica tenía muy poca historia literaria y nada bueno en su verso. Sharp llegó hasta el extremo de identificar al único poeta “digno de mención” en la Colonia: Raymond Barrow cuyo estilo se describe como “sencillo y modesto” (Sharp 1951:31). Cuatro de los poemas de Barrow son elogiados: “Dawn is a Fisherman” (El Amanecer es un Pescador), “There is a Mystic Splendour” (Hay un Esplendor Mágico), “High Moon” (Luna en Alto) y “Book Mark” (Marcador de Libro).
La década de los sesenta pregonó un tipo de literatura más significativa en favor de Belice como una nación. Una antología mimeografiada en treinta páginas de nombre Poetas Beliceños se publicó en 1965. En el prefacio, el Ministro de Educación, J.W. McMillan, dice:
“Entiendo que este libro constituye la primera antología de poemas publicada en nuestro país… muy apta en este tiempo cuando se levanta la ola del nacionalismo.” (McMillan 1965).
Es muy interesante notar que de los diez poetas cuyos trabajos se presentan en este volumen, dos no son originarios de Belice, y siete de ellos pertenecen a la clase educada de la ciudad de Belice. El segundo volumen de Poetas Beliceños se publicó en 1966 y contiene el trabajo de cuarenta poetas en el cual se encuentran dos poesías escritas por George Cadle Price, ex Primer Ministro de Belice. Este volumen contiene un total de setentidós poesías, cinco de las cuales están escritas en español.
El crítico costarricense, Tomás E. Jiménez, atribuye el tono prosaico de estos poemas a la educación tradicional de sus creadores, muchos de los cuales habían sido educados en colegios de secundaria en la ciudad capital de Belice. El P. Charles Hunter, Jesuita Beliceño, experto en la literatura caribeña, se refiere a estos aspectos como “vestigios coloniales” (Hunter 1980:17). Irónicamente, la primera poesía “Tierra de los Dioses” por S.A. Hynes del primer volumen de Poetas Beliceños se convirtió en el himno nacional de Belice.
Belice: La Voz de tus Hijos se publicó en 1977, seguido por el segundo volumen publicado por Roland A. Parks en 1980. A este siguió la publicación de Poetas Beliceños III y Poemas de Pasión, Patriotismo y Protesta en 1981. Algunos de estos poemas escritos antes de la independencia política sobrepasan a sus predecesores en el sentido que abarcan temas más sociales. Como ejemplo tenemos el poema “About Poems” (Acerca de Poemas – Belice: La Voz de tus Hijos Vol. I), escrita por Evan Hyde, en la cual éste protesta en contra del sistema tradicional de la expresión textual; este descontento se expresa en el uso incorrecto del inglés, empleado así por un propósito. Richard Bradley es más franco al expresar sus sentimientos referente a la clase obrera en su poema “Proletarians” (Proletarios – Belice: La Voz de Tus Hijos Vol. II). Las “palabras proféticas” (Hunter 1981:13) resuenan con inquietud política en “The Riot Next Time” (El Tumulto en la Próxima Vez – Pasión, Patriotismo y Protesta – 1981).
La Antología Poemas de Pasión, Patriotismo y Protesta contiene el trabajo de solamente tres poetas: el publicador, Richard Bradley, y Evan X Hyde, quienes, como nos dice A.L. McLeod, “dan evidencia de una habilidad poética, no tan ejercida pero muy digna” (McLeod 1987:7).
A la par con la poesía se desarrollaron la prosa y la ficción. En 1963, Leo Bradley, L.G. Vernon y John A. Watler publicaron Among my Souveniers (Entre Mis Recuerdos) – una antología de cuentos. En la introducción, Walter expresa el objetivo de la publicación para establecer una herencia literaria.
En 1971, Evan X Hyde (educado en los Estados Unidos de Norteamérica y uno de los primeros partidarios del movimiento afroamericano en Belice) publicó North Amerikkkan Blues, seguido por Feelings en 1975. En ambas publicaciones, Hyde emplea el uso de la lengua “Creole” en protesta de la imposición de la lengua de los británicos En Blues, Hyde relata sus experiencias como estudiante en los Estados Unidos quien añora regresar a su patria. En la obra Feelings el autor se expresa como un ciudadano preocupado con los problemas sociales – la pobreza, el racismo y la aculturación. Cabe mencionar que fue Evan Hyde quien fundó en 1969 el semanario Amándala que hoy es el más popular entre otros periódicos como el Reporter, Belize Times y Guardian los cuales se inclinan a apoyar a uno de los dos partidos políticos en Belice.
*Narrador beliceño. 
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