Esperaban una lancha que nunca apareció
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En el doble crimen en PasoCaballos la Policía no ha podido determinar con precisión cuál es el móvil, ni quiénes fueron los involucrados.
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Carol Munguía CORRESPONSAL/LEÓN sucesos@laprensa.com.ni
Al menos un par de individuos participaron en la muerte del hondureño Darío Olivas y su socio Jairo Fuentes, destacan los agentes policiales al deducir que personas de mucha confianza llevaron al extranjero hasta el lugar donde ocurrió el doble crimen.
El representante del Instituto de Medicina Legal, doctor Roger Pereira, dijo que dos balas fueron extraídas de la humanidad de Jairo Boanerges Fuentes Oviedo y que en el caso de Darío Olivas, se establece que tres de los seis impactos de bala, fueron mortales.
“Podrían ser de arma calibre 38 y no corresponden con las armas que ambos occisos portaban”, dijo el comisionado mayor Guillermo Vallecillo, en escuetas declaraciones sobre este caso, indicando que los casquillos no fueron encontrados en la escena del crimen.
Al parecer, Olivas llegó a Pasocaballos acompañado de su socio Jairo Fuentes y una o dos personas más. Debieron ser personas de confianza quienes lo llevaron hasta la muerte, pues parte de las evidencias encontradas por el equipo de investigación revelan que la pistola de Olivas se encontraba bajo su asiento y al momento de encontrar el cuerpo, aún portaba el celular en su mano.
En la billetera de Jairo Fuentes se encontró la cantidad de dos mil 300 dólares en la bolsa delantera de su pantalón y 150 en la bolsa trasera. El occiso se dedicó inicialmente a la captura de larvas de camarón, posteriormente a la venta de pescado y en corto tiempo el volumen de su capital creció hasta convertirse en productor camaronero.
Carmen Vásquez se presentó a la morgue del Hospital España a reclamar el cadáver de su esposo, Darío Olivas. En sus declaraciones dijo que “lo que sabía es que su marido viajaba mucho hacia Nicaragua y que en la última ocasión dijo que venía a pasar el fin de semana por una transacción en la zona”, afirmó.
Tanto ella como un hijo de ambos, retiraron el cadáver del centro asistencial para repatriarlo a Honduras.
LAS INVESTIGACIONES CONTINÚAN
La Policía Nacional estableció que los occisos eran objetos de investigación desde hace un buen tiempo. Muchos hilos se están desatando antes de determinar el móvil del doble crimen, entre ellas las versiones que sugieren que está de por medio la venta de un camarón, producto de la última cosecha de la camaronera de ambos o algún negocio que finiquitarían en alguna playa del Pacífico.
Testigos en Poneloya han manifestado a las autoridades que Olivas debía una fuerte cantidad de dinero a los acopiadores de larvas en ese balneario y que llegó el día de los hechos a esperar a una lancha que nunca llegó. Están pendiente de entregar el examen de balística y el resultado de recientes declaraciones y pesquisas policiales.

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