JUEVES 13 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23271 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Moore sugiere consenso nacional en caso de SAM-7

Foto  
. Confían en Ejército, pero reiteran su interés en que cohetes sean destruidos

Bárbara Moore.

 

Elízabeth Romero
elizabeth.romero@laprensa.com.ni

La Embajadora de Estados Unidos en Managua, Bárbara Moore, confirmó que trabajan con las autoridades del Ejército de Nicaragua, para asegurar que mientras se decide la suerte de los misiles tierra aire SAM-7, los mismos estén muy bien guardados e inventariados.

Aunque aclaró que tienen confianza en el Ejército de Nicaragua, dijo que esta coordinación la realizan para evitar “que no haya ningún chance de que caigan en manos indebidas”, aseguró la diplomática estadounidense, quien sugirió que la mejor manera de resolver este tema es alcanzando un consenso nacional.

“Creo que podemos encontrar que será en el interés del país deshacerse de esos misiles, ¿quién tiene la competencia para decidirlo?, es un asunto interno para Nicaragua, pero yo creo que lo que debemos buscar es el consenso para deshacerse de esas armas (que) en nada le sirven a los intereses de Nicaragua”, expresó Moore.

POSEER MISILES ES COMO UNA TENTACIÓN

Pero advirtió que mantener los misiles en el inventario del cuerpo castrense nicaragüense representa “una tentación, que podría atraer elementos, que sí busquen alguna manera de conseguirlo”.

Sobre la propuesta del Jefe del Ejército, general Javier Carrión, de destruirlos de acuerdo al marco de la propuesta del balance razonable de las fuerzas armadas en Centroamérica, la embajadora Moore indicó que eso es competencia de las autoridades nacionales.

“Eso es algo que tendrán que decidir aquí dentro, nos interesa que dejen de existir, ese es nuestro interés”, apuntó la diplomática estadounidense, tras señalar que este interés no es particular en Nicaragua, pero “aquí tenemos un país amigo que los tiene y queremos salir de ellos, es un arma de otra época y que no sirven”.

NIEGA CONDICIONAMIENTO

Moore negó que su país haya condicionado la asistencia técnica a instituciones como el Ejército y la Policía Nacional, a cambio de la destrucción de los misiles, cuya fecha todavía dijo, es un asunto de conversación con el Gobierno.

Al ser consultada si con este tema abordarán a sectores políticos como el partido Frente Sandinista, la diplomática dijo: “No voy a dejar nada, ninguna posibilidad cerrada, pero me parece que por lo que han dicho, que no me parece que ellos están abiertos a ningún diálogo sobre este asunto”.

TERRORISTAS INTERESADOS EN ESE TIPO DE ARMAMENTO

Moore sostuvo ayer que cuenta con información que revela que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) están interesadas en adquirir misiles tierra aire, SAM–7, como los que posee el Ejército de Nicaragua.

Aunque la diplomática estadounidense aclaró que desconoce si la guerrilla colombiana ha realizado contactos específicos en Nicaragua para obtener este tipo de armamento, con el cual cuenta el Ejército nicaragüense.

“Lo que sí sé, es que estas armas a los que atraen y a quienes les interesa es a los terroristas. Yo sé que las FARC han hecho intentos para conseguir, no voy a decir que han tenido contactos específicos que sepa yo acá, pero sé que andan buscando estas armas, que son terroristas las FARC y las quieren utilizar para derribar aviones”, sostuvo ayer la embajadora estadounidense a los periodistas, tras asistir a un acto de la Policía Nacional.

En días pasados una fuente gubernamental reveló a LA PRENSA que la guerrilla colombiana habría mostrado interés en los SAM-7, en poder del Ejército de Nicaragua, ofreciendo hasta un millón de dólares por cada uno de ellos.

SUMO RESPETO PARA NICARAGUA

La embajadora Bárbara Moore también se refirió a la carta que con la visita del Secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, fue entregada a periodistas extranjeros, mediante la cual se hacía una caracterización de Nicaragua, al asegurar que la misma fue escrita sin autorización.

La diplomática estadounidense manifestó que en lo particular su persona pidió disculpas al presidente Enrique Bolaños, quien las aceptó, durante una reunión a la cual asistió el Canciller y Vicecanciller nicaragüense, Norman Caldera y Salvador Stadthagen, respectivamente.

“Lo siento mucho, por eso dije que solamente a través de nuestras actuaciones vamos a comprobar que tenemos sumo respeto para Nicaragua y para su pueblo y no tenemos porqué estar aquí, si no tenemos ese respeto y esa confianza con el pueblo y con el Gobierno”, dijo Moore.

La diplomática insistió que fue una percepción particular de una funcionaria, quien fue retirada de la sede diplomática en Managua y aún se desconoce la decisión que adoptará el Departamento de Estado de los Estados Unidos con respecto a ella.
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