JUEVES 13 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23271 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




Defensa conservadora

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Justo Pastor Pacheco Tenorio

Me ha llamado mucho la atención lo que vengo oyendo desde hace mucho tiempo en relación a los conservadores, a los que nos tildan —yo soy conservador— de obsoletos, retrógrados, viejos anquilosados que tenemos nuestras esperanzas en que vuelva el pasado, enemigos del progreso, etc. Incluso hay quienes dicen que nosotros pensamos que el progreso trae consigo la destrucción de la humanidad.

Nada más falso que esas aseveraciones, y lo que demuestran con ellas es una total ignorancia acerca de la doctrina que inspira el espíritu de los conservadores, que se basa en los principios fundamentales de la moral, de la honestidad, de la equidad, de la ética y el orden de todas las cosas; son principios todos que tienen su base principal en el Creador de todas las cosas (Dios) y en las tradiciones de los pueblos que nos da precisamente el estilo de vida de los mismos, porque eso es conservatismo, es un estilo de vida que determina el modo de actuar del individuo dentro del conglomerado social y político en que se desenvuelve, es una posición ante la historia.

Pero el conservatismo no sólo se basa en la tradición, sino que también tiene su fundamento en la legitimidad. Sostenemos el respeto del Gobierno y de los ciudadanos a la ley y el respeto de la ley a las instituciones del bien común; y las tradiciones que son el sentir y actuar de los pueblos a través de los años, algo que une a los habitantes de una nación de generación en generación con la historia del pasado para a través de su pragmatismo aplicar esas tradiciones al momento que vivimos, porque el conservatismo es dinámico y propugna el progreso constantemente y en todo momento se está actualizando sin olvidar los valores fundamentales del ser humano que son esenciales para el desenvolvimiento de la vida del hombre, pues sin ellos se destruye la tradición, se destruyen esos valores, se rompe la continuidad histórica y se disuelve la unidad nacional y se provoca el desorden social, el caos y el anarquismo.

En el vademécum conservador editado en el año 1981 se lee: el mundo clama por una revolución capaz de encontrar la fórmula para conciliar las libertades individuales y las autonomías y poderes propios de las diversas formas parciales de la sociedad humana, con el poder general superior de la sociedad nacional. Esto es lo que llaman una revolución conservadora, porque se asienta original y esencialmente sobre los valores tradicionales y permanentes de la humanidad y su trascendencia espiritual. Esto quiere decir que el conservatismo es dinámico, se mueve en el espacio y en el tiempo, acomodando la continuidad histórica para propiciar el progreso de la población.

Cabe mencionar las palabras del ilustre tribuno conservador, doctor Carlos Cuadra Pasos, en su artículo Renovación y permanencia (Revista Conservadora No. 1): “El problema que tiene planteado el Partido Conservador es el de distinguir en sus rumbos lo que admite transformación, lo que puede modificarse, lo que evoluciona; y las cifras permanentes, los ideales fijos respecto de los cuales el conservatismo no puede admitir desvíos.

Para terminar, pido a los dirigentes conservadores que no falten a los principios fundamentales del conservatismo, que hagan honor a ellos tanto en sus vidas privadas como en sus vidas públicas, tomando ejemplos de los antiguos patricios conservadores, para encaminar a la Patria por los senderos del progreso por medio del bienestar común.

El autor es jurista conservador.
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