La hierba que da buen sabor
Mario José Moncada mario.moncada@laprensa.com.ni
Con su fresco aroma perfuma los patios de las casas donde se cultiva, calma muchos problemas de salud y condimenta varios platillos típicos de Nicaragua: se trata de la hierba buena (Mentha xpiperita), una planta aromática con más de 25 usos conocidos y cuyas ventas generan diariamente cinco mil córdobas sólo en el Mercado Oriental, de Managua.
Luvi Villalobos, especialista en biología de la Universidad Nacional Agraria (UNA), explicó que la hierba buena es una planta nativa de Europa descubierta por el naturalista sueco Carlos Linneo (1707-1778), y ahora ampliamente distribuida por todo el mundo.
La también secretaria general de la Facultad de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la UNA, explicó que se trata de una hierba perenne, de tallos ascendentes que logran crecer hasta 30 centímetros y desde donde brotan una serie de hojas agudas, siempre y cuando las condiciones ambientales sean preferiblemente frescas.
La planta da una flor púrpura o blanca en la parte terminal de cada tallo, pero como regularmente los mismos son cosechados para hacer los “moñitos” que luego se comercializan en los mercados populares, pocas veces logran verse.
“Si hablamos de su comercialización podríamos decir que en el Mercado Oriental genera cinco mil córdobas al día, si un comprador adquiere en promedio dos moños, con un valor cada uno de un córdoba”, calculó Villalobos.
MÚLTIPLES USOS
Tomada como té la planta puede ser utilizada para combatir problemas de digestión, cólicos, migrañas, dolores de cabeza y de oído, pero también para tratar el asma, la bronquitis, la gripe, el catarro e incluso la depresión.
“Sobre todo hay que mencionar que la hierba buena previene las úlceras, por lo que es recomendable utilizar una que otra ramita en las comidas, con el fin de aprovechar las propiedades antibacteriológicas que tiene”, enfatizó la especialista.
Los beneficios de esta pequeña plantita van más allá, pues los insomnes igual pueden prepararse un té para dormir tranquilos.
Una buena forma de preparar el té es tomar 50 gramos de la planta, es decir un ramito, y colocarlo en un litro de agua en un recipiente tapado y calentar hasta que desprenda el aroma.
Sin embargo, hay que tener mucho cuidado pues no se recomienda utilizarla por más de 30 días consecutivos “porque contiene muchas sustancias que, en algún momento, pueden afectar las decisiones motoras del cuerpo”, advirtió Villalobos.
La planta tiene una sustancia llamada mentol cuyas concentraciones alcanzan entre el 40 al 60 por ciento principalmente en las hojas, así como mentolina, cuya presencia puede alcanzar del 15 al 20 por ciento.
Paradójicamente, la concentración de esas sustancias también permite que la planta sea utilizada para el tratamiento de quemaduras y heridas.
Villalobos explicó que “ambas sustancias al ser aplicadas sobre la piel producen una sensación de frío local, entonces se constata en la piel una ligera anestesia”.
CON ABONO ORGÁNICO
En la Universidad Nacional Agraria (UNA) se trabaja en la validación del uso de sustrato de estiércol equino en el desarrollo de la hierba buena, pues con este tipo de abono natural la planta puede crecer hasta diez centímetros más.
“Este sustrato le da vigorosidad a la planta y en consecuencia permite un mayor desarrollo del follaje”, explicó Luvi Villalobos, especialista en biología de la UNA.
En la región de Los Pueblos Blancos, como Diriá, Diriomo, Catarina, San Juan de Oriente y Niquinohomo, la población utiliza este tipo de estiércol para incentivar el crecimiento de la planta.
Villalobos señaló que no hay que olvidar que la hierba buena crece mejor en lugares bajo sombra, donde la luz solar no le impacte de forma directa. Si se cumplen estas condiciones, prácticamente se puede cultivar en cualquier región del país, aseguró.
Esta plata vino a América durante el tiempo de la conquista y la colonización, a como pasó con la manzanilla.
DESDE TIEMPOS ANTIGUOS
La hierba buena ha sido utilizada desde la época antigua. Los griegos la tomaban en té para darse valor antes de participar en una batalla, y desde antaño hasta la actualidad muchos pueblos árabes le atribuyen poderes afrodisíacos, es decir para fomentar la virilidad.

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