Reportaje especial
Cayó en garras del “tío Marcos”
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La silla vacía en una escuelita de Acoyapa, que era ocupada por una niña de nueve años, tiene una cruel historia en que instintos sexuales de un aberrado llevaron la desgracia a toda una familia, que además fue abusada por la justicia misma |
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“María” dejó de ir a la escuela, no sale de casa y ha dejado de jugar, desde que fue violada por el esposo de su hermana.
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Luis Alemán Saballos luisaleman@laprensa.com.ni
En el tercer grado del Centro Escolar Simón Bolívar, ubicado en Acoyapa, municipio de Juigalpa, hay un pupitre vacío, su antigua ocupante ya no regresará más a clases, agobiada por los señalamientos de sus amiguitos, sus padres decidieron sacarla aunque eso signifique la pérdida del año escolar.
“Es mejor, algunos de sus amiguitos y otros estudiantes del centro la señalan como la violada y eso a ella le afecta”, afirma el padre de la pequeña, que en voz baja y como queriendo ocultar su rabia y sentimientos reprimidos, relata los sufrimientos que su hija y la familia entera viven desde aquel 24 de agosto pasado, cuando la niña, de nueve años, fue violada por el esposo de su propia hermana.
Eran cerca de las 12:50 m. del 24 de agosto pasado, varios ciudadanos que estaban en la terminal de buses a la entrada del poblado pudieron ver aquella escena de dolor cuando la niña violada caminaba a la orilla de la calle, llorando, totalmente desnuda, con sus ropitas en la mano y sangrando de sus genitales.
Esa imagen aún no se ha borrado de la mente de los acoyapeños que llenos de ira no comprenden cómo un jurado de conciencia, integrado en su mayoría por profesores, encontró no culpable a Marcos Antonio Jiménez Ortega, señalado por todos como el violador.
Ese mediodía, “María” fue a comprar unas tortillas a una pulpería ubicada a 50 metros de su casa, iba acompañada de una amiguita que también tenía como misión comprar el bastimento.
CAYÓ EN LA TRAMPA
A su regreso, ambas niñas tenían que pasar cerca del cuarto que alquilaba Jiménez Ortega a los padres de la niña, que a su vez son sus suegros. El sujeto tenía todo planeado. Un periódico pornográfico, un preservativo, una pañoleta y un mecate.
Estaba al acecho, en silencio, aprovechando que su mujer y hermana de su futura víctima, no estaba en la casa. Las niñas caminaban inocentemente cuando escucharon que alguien las llamaba, era Jiménez Ortega. “Vengan chavalitas, vengan”, habría dicho el sujeto, que sin reparo alguno intentó convencer a las niñas para que entraran al cuarto.
Una de ellas no aceptó y argumentó que su mamá esperaba por las tortillas, pero “María”, como conocía al sujeto y hasta le decía “tío Marcos”, entró sin temor. El sujeto inmediatamente cerró la puerta y entregó a la pequeña un ejemplar de un semanario pornográfico con fotografías de mujeres desnudas. “Para que te entretengás”, habría dicho, según contó después la pequeña mancillada.
DRAMÁTICO RELATO
La pequeña relató ante la Fiscalía que Jiménez colocó dentro de su boca una pañoleta color rojo para que no pudiera gritar, con un mecate ató hacia atrás sus manos, luego la acostó boca abajo sobre un camastro cubierto únicamente por una sábana.
Como si no hubiera hecho nada, el sujeto una vez que abusó de la niña le soltó las ataduras tras advertirle: “Cuidado le decís algo a tu papá”, abrió las puertas del cuarto y dejó que la pequeña, desnuda, con sus ropas en la mano y sangrando de sus genitales, se fuera a su casa.
La escena fue dolorosa, ver caminar a aquella niña... La primera en verla fue la señora Santos del Socorro Guzmán González, quien de la impresión casi se desmaya, pero lo único que se le ocurrió fue bañar a “María” y pedirle que le contara lo ocurrido.
La noticia de la violación corrió como pólvora en Acoyapa, el papá de la pequeña, un humilde policía voluntario, corrió desesperado varias cuadras hasta llegar a su casa, sólo para constatar lo que ya se conocía, su hija había sido violada.
“María” reveló el nombre del desalmado, éste acobardado se refugió dentro del cuarto y no dejó que nadie entrara, hasta que minutos después una patrulla de Policía lo sacó, conduciéndolo hasta la estación policial.
TRAGEDIA FAMILIAR
Pero la tragedia sólo comenzaba. Los días que siguieron fueron una agonía. Fue sometida a exámenes forenses, entrevistas, declaraciones, interrogatorios y 58 días más tarde llevada a un jurado oral, donde la pequeña, más que víctima, parecía la imputada.
Realmente el veredicto del jurado de conciencia no sorprendió a nadie. A voces se decía que el hombre saldría libre y así fue. La supuesta influencia de Carlos Manuel Sirias López, delegado municipal del Ministerio de Educación y cuñado del imputado, sobre miembros del jurado, la mayoría maestros y familiares de maestros, fue decisiva para que al final declararan al imputado Marcos Antonio Jiménez Ortega como no culpable.
PLAGADO DE VICIOS
Durante el proceso hubo múltiples irregularidades que al final prepararon el camino para que un jurado de conciencia encontrara al imputado “no culpable”.
En el juicio oral, la principal irregularidad fue la conformación del jurado, razón por la cual la Fiscalía introdujo un incidente de nulidad de veredicto.
Se logró corroborar que la profesora Ricarda Isabel Mendoza, miembro del jurado, mintió al asegurar que no conocía al imputado. “Ella estaba mintiendo porque lo conocía”, afirmó la Fiscal Auxiliar Rosa María Gutiérrez Jarquín.
Incidencia del delegado del Ministerio de Educación en Acoyapa, Carlos Manuel Sirias López, sobre los miembros del jurado. Sirias López es cuñado del imputado y además, la mayoría de los miembros del tribunal eran maestros o bien, personas vinculadas al magisterio.
La Fiscalía no presentó las evidencias durante el juicio oral. Además hubo negligencia de parte de la Policía, principalmente en la preservación de la escena del crimen, comenta el doctor Denis Báez, abogado del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos en Juigalpa.
La esposa del imputado hizo desaparecer el pañuelo rojo, el mecate y hasta el preservativo que había quedado en la escena del crimen. Los investigadores llegaron hasta el día siguiente a hacer una inspección del lugar donde había ocurrido la violación, pero ya no encontraron las principales evidencias.
RECURSO DE NULIDAD
La fiscal Rosa María Gutiérrez Jarquín resolvió introducir un incidente de nulidad de veredicto, el que no ha sido resuelto, sólo porque la juez suplente, Yubelca Flores Castro, quien estuvo en el jurado, sospechosamente ha desaparecido de Acoyapa.
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