MIéRCOLES 12 DE NOVIEMBRE DEL 2003 / EDICION No. 23270 / ACTUALIZADA 02:30 am





EL HUMOR DE




¿Cómo se invierten los recursos en educación?

Carlos A. Gómez
carlosgomez@hayf.org

El nivel de inversión en la educación en Centroamérica ha venido aumentando en los últimos años. Nicaragua y Panamá invierten porcentualmente con relación a su Producto Interno Bruto (PIB), más que el promedio para América Latina, y países como Estados Unidos y España. El Salvador ha aumentado el gasto público en educación del 1.8 por ciento en 1992 al 3 por ciento del PIB en el 2000, y va en aumento. En tanto que los demás países también han incrementado levemente su inversión como porcentaje de ingreso.

Esto es, naturalmente, una buena noticia, pero es necesario analizarla con detenimiento antes de sacar cuentas alegres, como se desprende del Informe de Progreso Educativo en la parte de Centroamérica y República Dominicana, próximo a publicarse o ya publicado con el aval de la comisión centroamericana para la reforma educativa (PREAL). ¿Por qué?

Primero, porque a pesar de los aumentos, a excepción de Panamá y Nicaragua, no se ha alcanzado la meta de invertir un 5 por ciento del PIB en el sector, recomendada desde hace tres años por la comisión como un mínimo necesario.

Segundo, las cifras anteriores no toman en cuenta el tamaño de la población que será atendida. En varios países de la región la población en edad escolar es proporcionalmente alta en comparación con la población total, por lo que se debería invertir una porción mayor de los ingresos para alcanzar niveles adecuados de financiamiento por alumno. Mientras países como España gastan $3,300 por alumno en primaria, la mayoría de los países centroamericanos invierten menos de $600 por alumno, y ya no se diga el salario de un maestro en Nicaragua que es el más bajo del Hemisferio Occidental.

Tercero, la distribución de los gastos favorece a la población con mayores recursos. La mayoría de los países de la región gastan mucho más en alumnos del nivel superior que en alumnos de primaria y secundaria. Honduras invierte por cada alumno de educación superior siete veces más que por alumno de primaria y cuatro más que por los de secundaria. En Panamá y Costa Rica se gasta aproximadamente tres veces más por alumno del nivel superior que por alumno de los niveles primaria/secundara combinados.

En República Dominicana esta relación es de dos a uno, y en el Salvador es de casi uno a uno, lográndose mayor equidad. El caso extremo es Nicaragua, donde el gasto por alumno de educación superior sería 15 veces mayor que en el de primaria. Asimismo, la mayoría de los fondos dentro de los países tienden a destinarse en áreas urbanas y no en los departamentos con mayores necesidades.

Finalmente, hay que considerar que buena parte de los pocos recursos destinados a la educación se pierden por falta de eficiencia. Las altas tasa de repitencia y deserción en mayoría de los países hacen necesario destinar recursos que podría ser utilizados para ampliar la cobertura y calidad de la educación.

En suma, no basta con aumentar los recursos para educación. Es necesario repensar cómo se están invirtiendo, la manera de hacerlo en forma más eficiente y más equitativa. Nicaragua no saldrá de su pobreza y desarrollo sin la educación de su pueblo y de un desarrollo cultural integral. No puede existir Patria sin cultura y sin educación.

El autor es doctor en Ciencias Políticas.
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