Los mejores amigos de sus hijos ¿está usted entre ellos?
Dra. María Mercedes Somarriba
Los padres pueden convertirse en los mejores amigos de sus hijos. La clave está en escuchar e interesarse por ellos de manera inteligente.
Si conversamos con nuestros hijos, si los orientamos y damos a conocer lo que pensamos sin resultar absorbentes, conseguiremos que tengan una buena autoestima y actitud responsable hacia ellos mismos y los demás.
El filósofo Soren Kierkegaard dijo: Un hijo es como un espejo donde se ven los padres, y los padres son también un espejo donde el hijo puede ver el porvenir.
Hoy en día muchos padres y madres están embebidos en el trabajo y en el consumismo, y la consecuencia es que los niños y los jóvenes crecen en el abandono.
Los padres deben cubrir las necesidades materiales, así como las emocionales, mentales y espirituales. Los adultos olvidamos cuidar el corazón de los hijos.
CONSEJOS
Escucharlos: Debemos tener interés por lo que piensan y sienten desde la infancia, pero si no se ha logrado, nunca es tarde para hacerlo. A los adolescentes (12-19 años), les gusta que los traten como adultos, debemos escuchar sus opiniones y respetarlos, no interrumpirlos, dejar que terminen y demostrarles físicamente con nuestros gestos que es importante lo que dicen. Debemos evitar palabras imponentes y expresar nuestras preocupaciones de forma amistosa.
Buscar momentos en común: Debemos compartir algún deporte, película, contarles algún secreto, ir al salón de belleza juntas, hablarles cómo éramos a su edad y hacerles sentir que también fuimos niñas y adolescentes, y tuvimos nuestras propias experiencias.
Mostrarles afecto: A cualquier edad nuestros hijos necesitan saber que los queremos, aunque ellos demuestren una actitud esquiva cuando son adolescentes, esto es normal, esto refuerza su autoestima.
Respetar su intimidad: Los hijos necesitan momentos de intimidad y sentir que son dueños de su vida, lo cual es parte del desarrollo de su personalidad. Hablar cuando estén dispuestos.
Confiar: En un buen ambiente familiar, marcado por la comunicación, el afecto, la responsabilidad y la confianza, es difícil que nos jueguen malas pasadas. Confiar en ellos y dejar que aprendan de sus errores es crucial para su madurez.
Negociar: Debemos negociar con ellos, y demostrarles que estamos de su lado, que les estamos ayudando, el pacto se puede hacer con las salidas, con los estudios, con los quehaceres de casa, etc.
Mantener la calma: Ante un problema no hay que discutir con los hijos porque esto será poco efectivo, escuchemos lo que dice nuestro hijo y buscar una solución desde la calma y el entendimiento.
Cultivar el buen humor: Los hijos son distantes si sus padres viven agobiados, quejándose por mucho trabajo y sin tiempo para nada. A casa tenemos que llegar amables, sonrientes y felices, dejando atrás los problemas del trabajo.
Independientes: Ellos deben aprender cómo preparar su comida, reparar su ropa, cómo organizarse y resolver sus problemas. Ayudarles a reflexionar sobre sus actos y educarlos en valores como la bondad, la solidaridad, la compasión (por ejemplo desear la felicidad de los demás).
Todos estos consejos fueron estudiados por el experto español, pediatra y psiquiatra infantil, doctor Paulino Castells.
Pediatra-Infectóloga. Clínica Sanángel. Teléfono. 277-3556 
|