Narrativa
La mujer que se puso en los zapatos de Van Gogh
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Águila repujada. Cultura Cauca, 1,000 d.C.-1,600 d.C., 11.5 x 17.5 cm. |
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Mario Arce Solórzano
Dijo que ella lo entendía, pobrecito, padecía de una rara enfermedad que todavía no tiene cura, ella olía los colores de su pintura, “siento viajar en su interior, su angustia, su dolor es mío, el incomprendido de su época y yo aquí en su museo de Ámsterdam poniéndome sus zapatos que calzan tan bien...” Esa mujer la que se puso lo zapatos de Van Gogh se disparó y ahora sus familiares quieren demandar a Vincent por andar dejando sus zapatos al alcance de todo el mundo.
ACADÉMICO EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
Aprendió a nadar antes de caminar e imposible de alcanzar, como pulpo su afilada pluma escribía cinco libros a la vez y por caridad editaba obras de las “sardinas” que le rodeaban; le decían tiburón y él escuchaba “campeón” porque devoraba sardinas, gordos peces y lo último que se rumoró, único en su academia y en peligro de extinción, ¡Gracias a Dios!, masculló en alemán un elefante que iba en caravana para la China.
VAN GOGH Y EL ACADÉMICO
“Imitar su pintura y no sus desatinos”, concluía su conferencia el académico y se la creyó tanto que al revisar su bio-bibliografía, se dio cuenta que le hacía falta algo y luego, se puso a pintar como loco.
Eso...
Eso..., es muy mentira.
Managua, 3 de noviembre, 2003. 
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