Entrevista
José Wheelock, teatro para la identidad
Julio León Báez*
José Wheelock, actor y director de teatro, recientemente regresó de Vancouver, Canadá, donde trabajó como director, en su más reciente obra “Nuestra Señora de las Aguas”, junto con la destacada directora Catherine Lee. La obra, un solo danzario y monólogo teatral, interpretada por esta destacada artista canadiense combina magistralmente el canto gregoriano, danza contemporánea, teatro y danza popular. Dicha obra se presentará en el próximo mes de noviembre en Vancouver en el teatro FIRE Hall. Wheelock trabajó además como actor en la obra Seeping Quest en el Festival Internacional Fringe de Teatro que se efectuó en dicha ciudad, actuando como Bufón, realizando para este papel un intenso estudio de teatro físico.
¿A qué se debe tu propuesta de retomar el circo como disciplina artística?
En la historia de Nicaragua ha sido notoria la influencia que ejerce el circo en los procesos de recreación y esparcimiento social, sobre todo cuando se trata de los circos pobres que se instalan en los pueblos y caseríos. Cuando el circo llega a una comunidad, se crea un proceso de aceptación e identificación social porque los pobladores reconocen y muchas veces se identifican con ese mundo mágico y misterioso que está dentro de ese espacio donde se mezclan payasos, animales, seres míticos o monstruosos, bailarinas de regiones exóticas, domadores, trapecistas, etc.
Es posible que esta identificación de alguna manera tenga que ver con la famosa dualidad sugerida por Pablo Antonio Cuadra cuando se refiere a la identidad del nicaragüense: profundamente apegado a sus raíces pero al mismo tiempo como un ser imaginario que lo hace identificarse con la exploración y la búsqueda de nuevas aventuras. Por eso, cuando los circos pobres se instalan en las comunidades se convierten en parte de ella.
¿Qué diferencia o relación existe entre el teatro y el circo?
El teatro desde sus orígenes ha sido un espectáculo elitista vinculado estrechamente al status y la clasificación social. La tradición escénica de los sectores populares nicaragüenses está orientada hacia los espacios abiertos como lo hicieron nuestros ancestros indígenas, o hacia la calle, como lo hicieron nuestros ancestros mestizos. Mientras el teatro de salón o de caja italiana en nuestro país ha estado asociado a un status, el teatro de calle ha estado vinculado a una propuesta cultural y política de los sectores populares. Bajo estas premisas, compartimos la propuesta de que la tradición escénica orientada a fortalecer y dar continuidad a nuestra identidad no debe limitarse a espacios formales propios de la tradición escénica europea.
También bajo esta visión es que estoy articulando una propuesta con la tradición del circo pobre o circo popular, que desde la colonia permite la existencia de espacios abiertos donde se imbrican la tradición escénica nativa (de espacios abiertos), y las características de nuestra identidad de búsqueda de nuevos escenarios donde acoplar su imaginario. Cuando un circo llega a una comunidad, instala su utilería y reafirma su presencia a través de pequeños parlantes que —energizados con baterías— avisan musicalmente durante el día que la presentación de la noche estará garantizada. Asiste público de todas las edades y pagan por ver la función, aceptando la invitación para participar de la transformación de la realidad en manos de la imaginación.
¿Cuál es esa propuesta que preparaste sobre el circo?
Desde hace dos años estoy trabajando en un proyecto que he denominado: “El Circo comunitario”, propuesta escénica circense que parte de usar un mínimo de herramientas para presentarse y al mismo tiempo representar la problemática cultural de las comunidades, por más alejadas que se encuentren. El circo comunitario es organizado por una pequeña compañía artística que se instala en la comunidad y con su utilería de bajo costo y en su mayoría existente en las comunidades delimita y acondiciona un espacio donde tendrán lugar las actividades. La compañía se introduce en la comunidad estimulando a los pobladores para que participen en el montaje de un espectáculo circense donde el centro del mismo es su propia historia y su propia realidad. De tal manera que la compañía cumple las funciones de facilitar un proceso de reflexión y redescubrimiento que fortalezca la identidad comunitaria, apoyándose en las diferentes artes escénicas y técnicas circenses.
*Bibliotecólogo.
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