SUPLEMENTO
SEMANAL DEL DIARIO LA PRENSA
SáBADO 1 DE NOVIEMBRE DE 2003
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Una estrella
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Existían millones de estrellas en el cielo. Y de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules. Un día, inquietas, se acercaron a Dios y le propusieron: “Señor, nos gustaría vivir en la Tierra, y convivir con los hombres".
“Así será —respondió el Señor—, para que puedan bajar a la Tierra las conservaré pequeñitas, tal como se ven desde lejos".
Se cuenta que en aquella noche hubo una fantástica lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras se fueron con las luciérnagas a jugar y a correr por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños. Pero, con el correr del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando a la Tierra oscura y triste.
“¿Por qué volvieron?", preguntó Dios a medida que iban llegando al cielo.
"Señor, nos fue imposible permanecer en la Tierra. Allí existe mucha miseria, mucha violencia, demasiadas injusticias" .
El Señor les contestó: "Está bien. Ustedes pertenecen aquí, al cielo. La Tierra es un lugar de lo transitorio, de quien se equivoca, del que muere. Allí nada es perfecto. El cielo es el lugar de lo eterno, de lo perfecto".
Después de la llegada de gran cantidad de estrellas, Dios las contó y dijo: "nos está faltando una ¿dónde estará?".
Un ángel que estaba cerca le respondió: "hay una estrella que resolvió quedarse entre los hombres. Descubrió que su lugar es justamente donde existe la Imperfección, la maldad, el dolor".
“¿Qué estrella es esa?”, preguntó Dios.
"Es la esperanza, Señor, la estrella de color verde. La única estrella de ese color”.
Y cuando miraron hacia la Tierra vieron que la estrella no estaba sola. La Tierra estaba nuevamente iluminada, porque había una estrella verde en el corazón de cada hombre. Porque la esperanza es el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita. Dios ya conoce el futuro, y la esperanza es propia de la persona humana, propia de quien se equivoca, de quien es imperfecto, de aquél que no conoce el porvenir...
Recibe, y haz crecer la estrella verde en tu corazón. No permitas que ella se vaya. Ten la certeza de que iluminará tu camino, sé siempre positivo y agradece todo a Dios. Sé feliz y contagia a otros tu felicidad, la felicidad de Dios. |
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