Madres campesinas Entre el amor, el trabajo y la pobreza
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 | Luchan a la par de sus maridos e hijos para llevar el sustento diario, los patios de sus casas los han convertido en huertos familiares para mejorar la alimentación de los suyos |
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MARIA CRISTINA GONZALEZ muestra un rábano obtenido en su huerto familiar. |
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Oscar Álvarez oscar.alvarez@laprensa.com.ni
Cuando la niebla todavía no se ha disipado y la luz de la penumbra de los primeros rayos se esfuerzan para imponerse ante la oscuridad de la madrugada, María Cristina Aguilar González de 39 años y madre de 13 hijos, sale de su tibio lecho para encender el fuego, palmear tortillas y preparar el café de los hombres que irán a la parcela.
Así, muy temprano comienza el día de esta madre campesina de la comunidad Frank Tijerino Número 2 del Municipio de El Cuá–Bocay, Departamento de Jinotega. Ella al igual que miles de mujeres que habitan en las zonas rurales de Nicaragua se enfrenta a las adversidades para criar a sus hijos y darles lo mejor de sí.
Y es que como dice Aguilar, “la pobreza no ayuda, pero me siento tranquila y gozosa porque el Señor me ha ayudado para criar a esta familia”.
POCAS OPORTUNIDADES
Por más de 21 años ha compartido lo mejor de su vida con Julio Gutiérrez Valle, un pequeño productor de 58 años que se siente orgulloso de tenerla a la par para compartir y enfrentar la vida.
Pero la felicidad de Aguilar se torna sombría por las pocas oportunidades que se brindan en la zona como la falta de crédito para la siembra, bajos precios de los productos que cosechan, carencia de puestos de salud y escuelas.
De sus hijos, sólo uno llegó a primer año de secundaria, la mayoría, aunque se han esforzado trabajando “ajeno”, no lograron mantener sus estudios. “Aquí sólo hay una escuela de primaria y el instituto (de secundaria) está en Bocay”, comenta don Julio.
UN BRAZO MÁS
Aguilar también trabaja a la par de su marido e hijos para llevar el sustento a la casa. En la siembra de café llena las bolsas de tierra para los almácigos y participa en la cosecha de frijoles y demás actividades.
En el patio de su casa tiene una huerta con hortalizas y un gallinero que ha construido gracias al apoyo del proyecto Fondo de Desarrollo Agropecuario (Fonde Agro), que entrega semillas y materiales a mujeres campesinas de Jinotega y Matagalpa. “Ha resultado muy bueno, me han ayudado, he sacado repollo, rábano, cebolla y tomate para darle de comer a la familia”, afirmó.
Por su parte, Anselma López Herrera de 45 años, de la comunidad Los Cedros, del mismo municipio, vive una situación similar. En medio de un ambiente cálido se rodea de sus nueve hijos, la esposa del mayor y don Guillermo Hernández Escorcia, quien se convirtió en su marido hace 31 años.
Ella también trabaja el huerto que tiene en el patio de su casa con ayuda de toda la familia. De igual forma recibe semillas de Fonde Agro para la siembra de hortalizas y mejorar así un poco la vida de la familia.
LOS SUEÑOS
López no sabe leer, pero está convencida que las limitaciones económicas y la falta de centros de educación media impiden el desarrollo de sus hijos, pues los mayores sólo terminaron la Primaria. “Me gustaría que hayan más escuelas, porque aquí hay hasta sexto grado y pienso que a través de los estudios (sus hijos) pueden trabajar mejor”, afirmó.
Como toda madre desea que sus vástagos se conviertan en hombres y mujeres de bien, que opten a un mejor trabajo en el que puedan alcanzar un nivel de vida más próspero y en esto sus aspiraciones no tienen límites. “Me gustaría que trabajen de profesor, de técnico o en un cargo en un banco”, comentó.
PETICIÓN DE MANO
Una de las metas personales de María Cristina Aguilar González, es lograr el “sí” de su marido ante el altar, pues están unidos de hecho. Para ella, este acto será un ejemplo más de respeto y de unidad familiar “deseo que se case conmigo para ser ejemplo de mis hijos y agarren un buen ejemplo”, afirmó.
APOYO A MUJERES
Juana María Buchting, Especialista de Economía de Patio de Fonde Agro, dijo que este proyecto apoya a 1,500 mujeres campesinas de Matagalpa y Jinotega con asistencia técnica y materiales mínimos para la producción de hortalizas en huertos familiares.
-El proyecto busca incorporar la producción de nuevos cultivos, mejorar la dieta de la familia campesina y la comercialización local de los excedentes obtenidos.
-Destacó que muy pronto impulsarán la producción de papas, rubro que se considera viable, según estudios realizados por el proyecto.
-“Hay demanda de los productores y se realizará un estudio para encontrar opciones de comercialización a estos productos”, enfatizó. 
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