Un día especial entre todos los especiales para ella
Ana María Ch. de Holmann
Este día que se dedica a la madre es “especial entre todos y cada uno que son y deben ser especiales, tanto de una madre para su hijo o hija como de un hijo o hija para su madre.Para ambas circunstancias es un privilegio ser madre y tener una madre.
Hace unos días leí un comentario titulado “Campeón”. El título no me pareció muy atractivo, pensé que se refería a un campeón de boxeo o de béisbol. Pero no, para sorpresa mía comenzaba con una pregunta: ¿Sabes qué se necesita para ser madre? Después de una serie de conjeturas acerca de las condiciones tanto físicas como psicosociales del estado de la mujer para dar ese paso tan trascendental de su vida, el referido artículo describía los pasos biológicos de la concepción.
Primero se necesita de un padre y luego cómo se lleva a cabo la fecundación del óvulo. Miles de millones de espermatozoides en una carrera maratónica de un millón de millones en la que al final es uno solo el que logra ser “campeón”, el más fuerte, el más rápido, el más capaz, el más audaz, es el que le gana a todos los miles de millones.
En esa carrera no hay premio para un segundo lugar. Entre miles de millones, sólo uno alcanza el premio de la vida: “El Campeón” o “Campeona”, ése o ésa sos vos, hijo o hija que te has convertido en ganador. Sos vos, madre, que te ha llegado el privilegio de ser creadora, de ser instrumento del Supremo Creador.
Desde tiempos inmemoriales se define el papel de la mujer como compañera del hombre, apoyo y complemento de su pareja para formar una familia y hacer posible la continuidad de la especie humana. “Id y multiplicaos”, les dijo el Supremo Creador y con este mandato le brinda a la mujer el privilegio de ser madre, que es el único privilegio que la eleva a ser superior al hombre, el misterio de dar vida a un ser .
En las primeras etapas de la historia la dignidad de la mujer era menospreciada, denigrada. Su papel únicamente era servir al hombre como esclava y engendrar para conservar la especie humana. La dignidad se ha venido ganando a través de los siglos, pero ahora, en las últimas décadas, peligran todos estos logros de la mujer alcanzados uno a uno. Peligran en un estrepitoso descenso en la dignidad de la mujer que se debe a la poca o casi nada existencia de valores y principios morales que vive el mundo de hoy, debido a los grupos y organizaciones que promueven y proclaman la destrucción del ser en el recinto más sagrado que es el propio vientre de la madre: el aborto.
Ellas proclaman el “derecho” de la mujer a “controlar su cuerpo” o “ser dueñas de su cuerpo”. ¿Y el derecho de otro ser? Ellas creen y hacen creer que este ser es parte de su cuerpo y al quitar este estorbo aplauden este hecho como un “trofeo” logrado, lo que hace peligrar la sobrevivencia del “Campeón” ganador de la vida y el sagrado privilegio de la maternidad.
El irrespeto a la vida del inocente niño indefenso por nacer es señal de atraso y de la certeza que la sociedad no ha avanzado en el aspecto de los Derechos Humanos y del primero de todos ellos que es el de la vida, derecho natural, legal y divino.
Hay que recordar que una mujer dignificó la maternidad con un “sí” que significó la redención del género humano. Ella, es María la estrella que lleva hacia Jesús, que a su vez es la estrella que nos lleva a Dios.
Ella es madre de amor, modelo de entrega generosa. Enséñanos a amar de verdad sin egoísmo como sos vos.
¡Gracias madre por haberme dado el privilegio de experimentar ese misterio de dar vida y ser madre!
La autora es madre de siete hijos. 
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