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VIERNES 23 DE MAYO DEL 2003 / EDICION No. 23097 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Las estatuas de Zapatera

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Clemente Guido Martínez

La Isla Zapatera es origen de numerosas estatuas precolombinas dispersas por diferentes lugares de Nicaragua y del exterior (principalmente en Estados Unidos de Norteamérica), tanto en colecciones privadas como públicas, y que representan una rica fuente de información cultural sobre nuestras etnias anteriores a la conquista y colonización españolas durante el siglo XVI.

La mayor parte de estas estatuas se exhiben hoy día en la Sala Rubén Darío del antiguo Convento San Francisco de la ciudad de Granada, administrado por el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), pero otras tienen diferente ubicación.

Es el caso de las dos estatuas que se exhiben en el parque de la Loma de Tiscapa, en Managua, donde están al aire libre, sin techo de protección contra las lluvias, y sin aislante alguno contra la acción vandálica de algunos visitantes al lugar.

Estas dos estatuas, sorprendentemente han sobrevivido desde el terremoto de 1972 en el mismo lugar geográfico. Frederic Thieck las reportó en su obra titulada “Idolos de Nicaragua” (Album No. 1), publicación del Departamento de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), 1971.

Bajo el código No. 109, página 165, de la primera y única edición de esta obra, Thieck reporta gráficamente a la primera con una altura de 1.25 metros, y la identifica como procedente de la Isla Zapatera. Lugar de conservación: Casa Presidencial.

En la misma fuente, Thieck reporta gráficamente a la segunda con el código número 110, página 167, dando a ésta una altura de 1.10 metros, y de igual manera identifica su origen como de la Isla Zapatera, conservada entonces (1971) en Casa Presidencial, en la Loma de Tiscapa.

Ni el terremoto del 23 de diciembre de 1972, ni la guerra de 1979 con la toma de Tiscapa por los insurgentes y su consecuente destrucción en medio de la euforia revolucionaria, fueron agentes de destrucción de las dos estatuas, las que permanecieron (no sin deterioros notorios hoy día) en la Loma de Tiscapa.

El Dr. Jorge Eduardo Arellano, en su obra titulada “La Colección Squier-Zapatera”, publicada en diciembre de 1979, cinco meses después del cambio revolucionario en Nicaragua y la toma de la Loma de Tiscapa por los insurgentes, reporta que “no estamos seguros si aún se conservan”.

“El par de estatuas de la Casa Presidencial tienen de común ser dobles, nada más que la de 125 centímetros de altura es superior en todo: en la posición y forma de la figura humana (sentada, con las manos apoyadas en el bloque), figuración zoomorfa apreciable (jaguar) y altura: la inferior mide 110 centímetros” (Arellano 1979: 127).

Con la reciente apertura del Paseo de la Loma de Tiscapa, de parte de la Alcaldía Municipal de Managua, se les ha instalado como atractivos del mismo, sin ningún tipo de placas o murales que expliquen su origen, importancia cultural y, como dije antes, sin las adecuadas medidas de protección como Patrimonio Cultural no renovable.

Hay que tener más paciencia si se quiere señalar su origen étnico y su uso probable, pues siendo originarias de la Isla Zapatera (hasta donde Thieck reportó), y por sus diseños artísticos en definitiva sí se corresponde con este tipo; los debates silenciosos de nuestros arqueólogos e historiadores todavía continúan, siendo lo más probable, que correspondan a los Nahuas de Nicaragua, en una fuerte interacción cultural con los Chorotegas.

Y tanto la 109 (hombre sentado con tocado de jaguar), como la 110 (figura antropomorfa sentada con tocado no descriptible), se vinculan por sus diseños artísticos con aquéllas de la Colección Zapatera del Convento San Francisco, que por sus características iconográficas han sido identificadas por la Comisión de Documentación de las Estatuas de la Isla Zapatera, del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), como “Motivos del Calendario o Tonalpohualli Mesoamericano”.

Corresponderían a la 109 el signo Ocelot o Jaguar, y a la 110 tendremos que precisar qué tipo de figura zoomorfa representa aquella que carga como tocado la figura antropomorfa. El grado de deterioro sufrido a lo largo de los años, por la 110, impide una aproximación inmediata.

Por el momento, lo más importante es que se protejan y esto corresponde sin lugar a dudas y de forma inmediata a la Alcaldía de Managua, con el apoyo del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), a través del Museo Nacional de Nicaragua “Dioclesiano Chaves” y de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Nación.

Lo correcto e ideal sería que fueran trasladadas y que pasaran a formar parte de la Colección del Museo San Francisco de Granada, pues así se enriquecería la Colección de la Isla Zapatera, pero en caso que los localismos imperen sobre los criterios técnicos patrimoniales, al menos se les debe proteger adecuadamente e ilustrar educativamente para los visitantes.

En fin, sirva este artículo como un llamado de atención a las autoridades que corresponde, para que tomen cartas en el asunto y den solución al asunto indicado.

El autor fue director del Instituto Nicaragüense de Cultura.  
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