Nueva Segovia y el café resurgen con “La Ruta”
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 | Azotado por inundaciones,
sequías, guerras, plagas y
huracanes, el departamento de Nueva Segovia es bendecido por la naturaleza: sus tierras cubiertas de pino, café, tabaco y granos básicos; santuarios religiosos,
balnearios al desnudo con sus aguas, artesanías con la magia de las manos indígenas y una historia de sus orígenes, riquísima y sólo comparada con León y Granada |
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Alina Lorío L./Corresponsal info@laprensa.com.ni
NUEVA SEGOVIA.- Siete de los doce municipios del departamento de Nueva Segovia comparten frontera con Honduras, dos de ellos colindan con el departamento de Madriz y otros dos con el departamento de Jinotega. Hoy sobrepasa los 200 mil habitantes, y Jalapa posee a la fecha el mayor número de población, seguido de Ocotal, la cabecera departamental.
SANTA LUCÍA
Hoy Nueva Segovia abre sus puertas al turismo rural a los nacionales y extranjeros que deseen disfrutar de temperaturas agradables, con alturas que oscilan entre los 1,600 y los 800 metros sobre el nivel del mar, o quieran conocer el origen de la taza de café aromático que en nuestros hogares disfrutamos, cómo se procesa carbón con los desechos de pino, o conocer cómo se extrae y se produce cal en las minas de Macuelizo y Mozonte.
Haremos un recorrido haciendo apenas una muestra de estas riquezas naturales, comencemos por la Finca Santa Lucía, de don Porfirio Gutiérrez Lovo y su esposa Rosa Ester, ubicada a sólo 20 minutos de la ciudad de Ocotal, a 4 kilómetros de la frontera con Honduras a orillas de la carretera Yalagüina-Las Manos, con una altitud de 1,200 metros sobre el nivel del mar, clima de 23 grados centígrados durante el día en período pico de verano.
En sus 100 manzanas de extensión su actividad principal es la caficultura. El 50 por ciento de la propiedad es para el cultivo de café, un 25 por ciento lo ocupa una reserva de montaña y el otro 25 por ciento está cubierto de plantas frutales y ornamentales, entre ellas cacao de altura. A través de sus senderos presta la oportunidad de caminar moderadamente hasta por dos horas.
Doña Rosa Ester con suma delicadeza se dedica a cuidar y reproducir plantas, desde las más comunes hasta las menos conocidas en la zona, tales como orquídeas, heliconias en sus diferentes variedades, bastón del rey en colores rosado y rojo, garzas, calas, chinas, jinger, maracas, manzana rosa, entre muchas otras.
LOS JARDINES
En un futuro no muy lejano , doña Rosa Ester pretende rodear la hacienda con un hermoso jardín e insertar en el cafetal unas cabañas que estén a la espera de todo visitante o turista que desee conocerla desde que ponga sus pies en el municipio de Dipilto.
Un poco más hacia el norte, casi en el borde fronterizo, llegamos a la finca Los Jardines, propiedad de Rosa Inés Rubio. Sólo estacionarse en la hacienda es un privilegio, muy agradable para el hospedaje de turistas, con amplios jardines que desprenden de sí un aroma de “nunca abandonar” y una piscina rodeada de árboles frutales. El café de montaña en sus ocho manzanas de tierra es su actividad económica prioritaria.
El puesto fronterizo Las Manos, está localizado a 24 kilómetros de la ciudad de Ocotal cruzando carretera pavimentada de excelente calidad. Es la división administrativa entre Honduras y Nicaragua y la única separación entre el departamento Nueva Segovia y el departamento hondureño El Paraíso.
La Aduana de Las Manos, como también se le conoce, es un sitio de interés estratégico por su lógica proximidad con Honduras, el transito de nacionales y extranjeros y su mercado potencial con tiendas para compras libres de impuestos.
SAN ISIDRO
En la comarca La Laguna, municipio de Dipilto, saliendo unos cinco kilómetros de la carretera pavimentada y tomando un camino de todo tiempo, a 1,200 metros sobre el nivel del mar, llegamos a la Finca San Isidro, propiedad de Luis Felipe Mantilla.
El senderismo, las caminatas y las cabalgatas entre cafetales, montañas y zonas de amplia vegetación que de por sí forman parte del territorio fronterizo, abre las posibilidades de conocer sus manantiales que luego pasan a formar parte del Río Dipilto.
LOS CIPRESES
Salimos nuevamente a la Carretera Panamericana (pavimentada) tal como si nos dirigimos al poblado Dipilto Nuevo; a unos dos kilómetros y medio nos atrapa un camino a la derecha –también de todo tiempo– que se dirige a la comarca Loma Fría. Después de recorrer unos siete kilómetros entre pinos, unas hiladas de cipreses nos dirigen a la finca Los Cipreses, haciendo honor a esos esplendorosos árboles que la rodean.
Sus propietarios, Emilio y Claudia Gutiérrez, han hecho entre bosques de pino y cafetales una diversificación de rubros, inclusive con producción de la exótica fresa, entre los pocos en el departamento que han logrado incursionarla para su comercialización en el mercado local. Otra belleza natural que nunca se arrepentirá de conocer.
FLOR DE PINO
Retornando a la carretera pavimentada, a pocos metros a la izquierda, otro camino nos lleva a Dipilto Viejo, a unas 287 manzanas de tierra con altitudes entre los 1,250 y 1,500 metros sobre el nivel del mar, cubiertas de pinos, café y guineo, propiedad de la Cooperativa Flor de Pino.
Muebles de pino de madera rústica, producción de carbón y la artesanía de asícula de pino elaborada con las manos mágicas de las mujeres socias de la cooperativa; cafetales, paisajes de gran valor estético y una fresca reserva natural es lo novedoso de este territorio.
Así sucesivamente continuamos la ruta de regreso a Dipilto Nuevo, no sin antes pasar por los dos centros recreativos más importantes del lugar: Las Colinas y McDouglas, apropiados para disfrutar de un baño en las frescas aguas del Río Dipilto.
DE SANTUARIOS Y TRADICIONES
Llegamos a los santuarios religiosos: La Virgen de la Piedra o Santuario a la Virgen de Guadalupe en Dipilto Nuevo, donde grandes y continuas peregrinaciones dan fe de las propiedades curativas de las aguas que están a sus pies.
El templo Santiago de Dipilto, la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Ocotal, la Loma Santa y los legados de Monseñor Nicolás Antonio Madrigal en Mozonte, y la imagen del Señor de Los Milagros en Ciudad Antigua, poseen por sí solos su propia historia.
Y si queremos profundizar en una rica historia y tradiciones, podemos conseguirla en el museo y las ruinas de Ciudad Antigua, la oficina de la comunidad indígena de Mozonte y la Casa de Cultura de Ocotal.
Así como enamorarse de una pieza de barro delicadamente diseñada por artesanos de Mozonte en el Centro de Cerámicas y en la fábrica de losetas y artesanías de Ocotal; no puede faltar en la ruta turística un reconocimiento a las ruinas que aún quedan de las minas de oro en Macuelizo, para finalizar con una agradable, cómoda y lujosa estadía en el Hotel Frontera, en la ciudad de Ocotal.
Por qué no regocijarnos de la calidez humana de un hospedaje rural, hacer recorridos a caballo, caminatas por senderos, exponerse al turismo de aventura, deleitarse del atractivo escénico de las montañas, maravillarse de la innumerable variedades de flores, árboles y aves en Dipilto, por ejemplo, que se resisten a fenecer en las manos del hombre.
La Finca San Isidro, propiedad de Luis Felipe Mantilla, es un verdadero paraíso, que por su altura permite observar una amplia panorámica natural, apropiada para inspirarse en la escritura de un libro, un día de reposo, un día de campo con la familia y, por qué no, una inolvidable luna de miel.
Con la Ruta del Café se pretende el desarrollo de un nuevo turismo, el rural, que en el caso de Nueva Segovia ya cuenta con una infraestructura, ya que se pueden localizar fincas en Macuelizo, Dipilto,
Mozonte, Ciudad Antigua, San Fernando y Ocotal. 
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