Certamen de pintura Alejandro Alonso Rochi
 | El ganador del primer lugar se hará acreedor de tres mil dólares en efectivo |
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Leslie Ruiz Baldelomar leslie.ruiz@laprensa.com.ni
Todos los pintores nicaragüenses residentes en Nicaragua o en el extranjero, cuya edad no sea inferior a los 18 ni superior a los 38 años, están invitados a participar en el Segundo Certamen Nacional de Pintura 2003, organizado por el Banco Central de Nicaragua (BCN).
Este año lleva el nombre de “Alejandro Alonso Rochi” y pretende, como la edición anterior, fomentar la creatividad artística, conocimiento y difusión de los jóvenes pintores nacionales. Los premios son de tres mil, dos mil y mil dólares para el primero, segundo y tercer lugar, respectivamente, y se harán efectivos en septiembre próximo. Optarán a los premios únicamente aquellos artistas que no hayan obtenido premios o menciones en el extranjero.
Los parámetros de evaluación de los trabajos serán: originalidad y lenguaje plástico, tema y composición, unidad de la forma y contenido, carácter innovador y aplicación correcta de la técnica. Las obras deberán ser entregadas entre el dos y el 15 de agosto del corriente año.
ALGUNAS BASES DEL CERTAMEN
Todas las obras presentadas deberán ser inéditas y entregadas por el autor o su representante legal. Cada artista puede presentar sólo una obra de tema libre. Las técnicas deberán ser óleo, acrílico, acuarela o combinaciones de ellas. Este certamen no incluye fotomontajes, collages e instalaciones.
Las obras deberán ir firmadas y en su dorso figurarán claramente el nombre y apellidos de su autor y dirección completa. Al momento de entregar, el participante llenará una hoja de inscripción que contendrá sus generales de ley y un espacio donde colocará su firma autorizando la total aceptación de las bases del certamen. Todas las obras premiadas ingresarán al patrimonio artístico del BCN.
Alejandro Alonso Rochi, fallecido en 1973, a sus 17 años obtuvo una medalla de oro con sus primeras rosas al natural en unos juegos florales de León y ejecutó un desnudo en posición diagonal, también clásico e irreprochable. En febrero de 1916 trazó un óleo de Rubén Darío ya muerto, mientras era velado. 
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