Reportaje especial
Colombia “suda la gota fría” en La Haya
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 | Si Colombia es derrotada por Nicaragua en el juicio ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, podría perder su alegada soberanía sobre las Islas de San Andrés y Providencia; pero además, se le podría derrumbar como “un castillo de naipes”, un andamiaje de acuerdos marítimos con Honduras, Costa Rica, Jamaica y otros países. Este entramado jurídico le ha permitido a Colombia expandirse en el Caribe, en más de medio millón de kilómetros cuadrados. De modo que el juicio en La Haya es un gran desafío para el país del vallenato. |
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En la isla de San Andrés, según encuestas recientes publicadas por el diario El Tiempo, los pobladores prefieren su independencia antes de que sus destinos sean decididos en Managua o Bogotá. (LA PRENSA/G. MIRANDA) |
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Eduardo Marenco Tercero eduardo.marenco@laprensa.com.ni
Ver gráfico La defensa de los derechos de Nicaragua a una plataforma continental de hasta 350 millas marinas y a una Zona Económica Exclusiva de 200 millas marinas, en el Mar Caribe, constituye “el corazón” del diferendo entre Nicaragua y Colombia, explica el doctor Mauricio Herdocia Sacasa, experto en el tema por parte de la Cancillería nicaragüense.
De igual manera, está en juego la expansión de Colombia en el Caribe, hasta en 541,000 km2 (Ver mapa).
“El verdadero teatro de la disputa entre Nicaragua y Colombia es el Mar Caribe, el corazón del diferendo son esos espacios marítimos: la plataforma continental fundamentalmente”, insiste Herdocia Sacasa.
Añade: “Este es un diferendo que confronta dos visiones: por un lado, la apropiación por la fuerza de los espacios marítimos por parte de Colombia; y en el caso de Nicaragua, la reafirmación de la evolución positiva del Derecho del Mar y sus conceptos de Plataforma Continental y de Zona Económica Exclusiva”.
La historia de la expansión de Colombia en el Mar Caribe se remonta a finales de los años sesenta e inicios de los setenta, cuando el gobierno de ese país inició una ofensiva para determinar sus límites marítimos, basándose —al menos en el Mar Caribe—, en que su espacio soberano se extendía hasta el Meridiano 82, ubicado al oeste de las Islas de San Andrés y Providencia. Pero la expansión también incluyó el Océano Pacífico.
UNA VOLUNTAD EXPANSIVA
De esta manera, Colombia expandió su soberanía marítima hacia extensiones que ni los mismos colombianos habían vislumbrado alguna vez como propias, pues gracias a una exitosa negociación jurídico-diplomática, Colombia acordó límites no sólo con Honduras y Costa Rica, fuente de la controversia con Nicaragua; si no además, con República Dominicana, Haití, Jamaica, Ecuador y Panamá.
Colombia ha pretendido que todos estos países reconocieran el Meridiano 82 como su límite marítimo.
“Colombia pretendía interrumpir dramáticamente los derechos de Nicaragua interponiendo una inmensa muralla en su salida al Mar Caribe, cercenando los derechos de Nicaragua a la Plataforma Continental y a la Zona Económica Exclusiva”, explica Herdocia.
UN POLÍGONO GIGANTESCO EN EL CARIBE
Gracias a los acuerdos con terceros Estados, en el Océano Pacífico Colombia hizo suya un área marítima de 339,000 km2. Y en el Mar Caribe, amplió su soberanía en 541,000 km2.
Colombia duplicó entonces su extensión territorial, que originalmente era de 1.14 millón de km2, y terminó siendo de 2.02 millones km2.
En el Mar Caribe, Colombia diseñó un gran polígono que tiene como frontera occidental el meridiano de 82 grados oeste, basado en el Tratado Bárcenas-Esguerra firmado con Nicaragua en 1928. La frontera oriental del Polígono depende de un acuerdo con Venezuela alrededor del llamado “Golfo de Venezuela”.
Si Colombia pierde el juicio con Nicaragua, en La Haya, ese gran polígono se derrumbaría por su lado occidental, desvaneciéndose su pretendida soberanía sobre los 541,000 km2 en el Caribe. De esta manera, Nicaragua podría proyectar su Plataforma Continental en el Mar Caribe.
Y el gobierno colombiano se vería obligado a deshacer varios acuerdos marítimos porque sus fronteras no serían las mismas en el Caribe.
CANDADOS ROTOS
El canciller nicaragüense, Norman Caldera, explicó que Nicaragua ha logrado romper los candados que Colombia colocó a sus puertas de salida en el Mar Caribe.
“La estrategia de Colombia después de 1969, ha consistido en tratar de concertar tratados con terceros países, para consolidar su interpretación arbitraria sobre el nulo e inválido Tratado Bárcenas Meneses Esguerra, en el sentido de que el Meridano 82 es la frontera con Nicaragua. Esto explica el Tratado Ramírez-López de 1986 (con Honduras) y el Tratado Fernández-Facio de 1977 (con Costa Rica). Ambos tratados perseguían tejer una red jurídica que reafirmase el cerco impuesto al país a menos de 100 millas náuticas de sus costas en el insólito Meridiano 82”, dice Caldera.
Añade el canciller: “Afortunadamente, estos candados han sido desarticulados por la estrategia de Nicaragua. El primero, mediante el fallo de la Corte Centroamericana de Justicia de 2001, que declaró que el Tratado Ramírez-López era contrario al Derecho Comunitario y afectaba el Patrimonio Regional Centroamericano y el segundo, por cuanto nunca fue ratificado. Por el contrario, existe un proceso de delimitación en curso entre Costa Rica y Nicaragua en el Mar Caribe”.
De manera que lo que está en juego para Colombia y para Nicaragua son sus proyecciones en el Mar Caribe.
EL JUICIO
El 6 de diciembre de 2001, Nicaragua introdujo una demanda en contra de Colombia ante la Corte Internacional de La Haya, reclamando soberanía sobre las Islas de San Andrés y Providencia, así como sobre los cayos Roncador, Serrana, Serranilla y Quitasueño.
Nicaragua también solicitó a la Corte que se pronuncie sobre la frontera marítima entre ambos países, para que de forma equitativa y conforme a las leyes internacionales, quede clara su Plataforma Continental y su Zona Económica Exclusiva.
Nicaragua señala en su demanda que se reserva el derecho de exigir una compensación económica por el aprovechamiento que Colombia ha hecho de las Islas, Cayos y demás espacios marítimos, mientras ha estado en posesión de los mismos.
Para argumentar la jurisdicción de la Corte de La Haya, Nicaragua invocó el “Tratado Americano de Soluciones Pacíficas”, conocido como “Pacto de Bogotá”, suscrito en esa ciudad el 30 de abril de 1948. El Tratado, uno de los pilares para la creación del Sistema Interamericano, establece en su Artículo XXXI que los Estados firmantes reconocen “ipso facto” y de forma obligatoria, la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia referente a la “interpretación de un Tratado” o “cualquier cuestión de Derecho Internacional”. El instrumento jurídico fue firmado y ratificado por el Gobierno de Colombia y Nicaragua.
Precisamente, la estrategia inicial de Colombia ha consistido en sostener que la Corte no tiene jurisdicción para ventilar la controversia. Pero Colombia ratificó el “Pacto de Bogotá”.
El Agente de Nicaragua en La Haya es el doctor Carlos J. Argüello Gómez, mientras que el Agente de Colombia es Julio Londoño Paredes. Nicaragua ya presentó la memoria del caso y Colombia tiene hasta el 28 de junio de 2004 para presentar su contra-memoria.
Cronología del diferendo
1928: Bajo ocupación militar, Nicaragua suscribió el Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, declarado “nulo e inválido” por Nicaragua en la década de los ochenta. Durante la época en que fue firmado, ningún Tratado podía establecer límites en zonas ubicadas más allá de las tres millas náuticas, que era la extensión del Mar Territorial, en aquel entonces. San Andrés y Providencia están ubicadas a más de cien millas náuticas (entre 105 y 123 millas náuticas) de la costa nicaragüense; y a más de 360 millas náuticas de Colombia.
1945: La Declaración Truman da pie a que emerjan los conceptos de Derecho del Mar, especialmente los relacionados a la existencia de una Plataforma Continental para cada Estado.
1969: Colombia hace una interpretación “unilateral y arbitraria”, en la cual se pretende transformar “como por arte de magia” “el nulo e inválido” Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, en un Tratado de Límites, explica el doctor Mauricio Herdocia. “Esto es lo que pretende encerrar a Nicaragua en el Meridiano 82, a menos de cien millas náuticas de sus costas”, insistió el experto. Sin embargo, Nicaragua tiene derecho a “plenos espacios marítimos en el Caribe conforme al Derecho Internacional”. A esto llama Herdocia, “el redimensionamiento del problema. En 1928, Colombia pretendió quitarle a Nicaragua, las Islas de San Andrés y Providencia, y en 1969 quiso extender esta apropiación a los espacios marítimos referidos a su Plataforma Continental y Zona Económica Exclusiva, que es el tema fundamental del diferendo. Nicaragua reclama ambas cosas”.
1977: El 17 de marzo, Colombia suscribe con Costa Rica un Tratado de Delimitación de Aguas Marinas y Submarinas, que no ha sido ratificado por San José.
1982: El 10 de diciembre, en Jamaica, se suscribe la Convención de las Naciones Unidas sobre Derechos del Mar, que ratifica el concepto de “Zona Económica Exclusiva”.
1986: El 2 de agosto, Colombia suscribe con Honduras el Tratado “Ramírez-López”, que pretende cercenar 130,000 kilómetros de mar a Nicaragua. Fue ratificado por Honduras, pero ha sido demandada su nulidad y considerado como violatorio al derecho comunitario por la Corte Centroamericana de Justicia en noviembre de 2001.
1989: Se da un fallo arbitral el 31 de julio, entre Guinea-Bissau y Senegal, el cual señaló que un acuerdo de vieja data entre ambos países no podía establecer límites marítimos entre estos Estados. La Corte de Justicia retomó este fallo confirmando esta posición. Este caso sentó jurisprudencia que favorece a Nicaragua.
1999: El ocho de diciembre, el Gobierno de Nicaragua demanda a Honduras ante la Corte Internacional de Justicia.
2001: Nicaragua demanda ante La Haya al Gobierno de Colombia, alegando soberanía sobre las Islas de San Andrés y Providencia, así como sobre sus cayos adyacentes. 
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