Sellan hermandad en “Plaza de Camoapa”
Fabián Medina fabian.medina@laprensa.com.ni
BARCELONA.- Doña Inés de Mondragón, de 74 años, y con un aire a doña Lila T., saluda a todo mundo por las calles de Sant Just Desvern, un pequeño municipio catalán, vecino de Barcelona, España. A pesar de la discutida frialdad catalana, todos parecen conocerla y la tratan como si fuese una vecina de años. Sin embargo, doña Inés recién acaba de cruzar el Atlántico por primera vez en su vida. Viene de Camoapa, en el departamento de Boaco, Nicaragua. Ella es la alcaldesa de ese municipio, al que el pasado viernes Sant Just Desvern le dedicó una de sus plazas.
Para los ciudadanos de Sant Just, Camoapa es una palabra familiar. Es el hermano pobre y lejano, al que conocen por fotos, al que visitan de vez en cuando, y al que constantemente le mandan su dinerito “para que se ayude”. Hace doce años que estos dos municipios se hermanaron y desde ese tiempo ha llegado a Camoapa, aproximadamente medio millón de dólares en ayuda.
La mano catalana se ve en la universidad regional, en el Centro de Desarrollo Infantil (CDI), en un Centro de Educación de Adultos, en una cancha de básquetbol y otras obras más.
“Es un gran hermano. Inmejorable”, dice doña Inés, cansada ya del ir y venir, saludar y visitar cada módulo de la feria que se organizó alrededor de la nueva “Plaza de Camoapa”. La han acompañado el alcalde de San Just, Ramón López y Lozano, algunos concejales y el alcalde del municipio alemán Horb am Necker, también hermano de San Just.
SORPRESA: ¡ÉSTA ES MI GENTE!
“¡Pero si ésta es la suegra de Evaristo Téllez!”, exclama doña Inés cuando llega a un módulo donde se exponen fotos de su Camoapa. “Ésta es mi gente”, agrega satisfecha.
En otro módulo, un grupo de jóvenes vende pinchos nicaragüenses a 50 centavos de euros. —¿Pinchos nicaragüenses? Pero si en Nicaragua no se hacen pinchos.
—¡Bueno! reconoce una de ellas, María, no son pinchos nicaragüenses, pero el dinero que recojamos servirá para viajar a Nicaragua.
JÓVENES CATALANES PRONTO EN NICARAGUA
A finales de julio próximo, 20 jóvenes de Sant Just viajarán a Nicaragua, pero antes deberán recoger unos 20 mil euros (300 mil córdobas) para financiarse el viaje. Por ello es que venden los ya desenmascarados “pinchos nicaragüenses”, camisetas y realizan rifas entre los vecinos.
Permanecerán un mes en Nicaragua. Tres semanas en Camoapa, pintando el centro de Educación de Adultos y una cancha de básquetbol, y una última semana conociendo el país. Cada dos años se organizan estos viajes.
Así la relación entre Sant Just y Camoapa es algo más que la “remesa” que llega de vez en cuando. De hecho ya hay dos camoapeños viviendo definitivamente en Sant Just, traídos por la forma más expedita de unir los pueblos: el amor entre hombres y mujeres.
TAN LEJOS PERO UNIDOS
“No hay camoapeño que no conozca Sant Just, aunque no lo haya visitado nunca”, dice Ramón Mendoza, representante de Sant Just Solidario en Nicaragua, y quien acompañó a la alcaldesa de Camoapa, doña Inés en esta visita.
Igual se dice, de este lado del Atlántico. Camoapa es tan conocido en Sant Just que hasta le han dado una de sus plazas y le han inventado unos pinchos. 
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