Poesía salvadoreña
Andaluz de luz
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Maternidad. Julio Hernández Alemán. Óleo sobre tela. 50 x 30 cm. El Salvador. |
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Mario Noel Rodríguez*
a Federico
I
Es el polvo amurallado, los cascos mugientes y la rosa en la bella, explotada. Es el griterío asediante en la frente del torito, inocente de las banderillas a la parrilla, de ahí al cielo de corrales con gallardetes dibujados. Es Ignacio Sánchez Mejías a las cinco que arde; de su pecho pájaros desnudos gritan canciones de otro tiempo, nadie descompone el rostro, Federico redacta incoherencias y corrige su llanto. Ignacio sentado en la tumba busca su cabeza reventada, regala lunas a los que guardan sus fotos con ese porte metido a trancazos en lo eterno. Voló el torito, voló Ignacio, el griterío voló. Son las cinco en sombra que arde, el olvido es la espada que nos atraviesa.
II
Un gitano de viento susurra claveles y guitarras. Una gitana, en el estanque de la infancia, bebe luz hasta quedar encinta. Granada olorosa a saliva de dos sorprendidos en el balcón que da al misterio, unidos al rayo de sol de la metáfora prohibida. ¡Breve la poesía, profundo el canto! ¿Qué correntada de magenta trae la ausencia, la pluma con tendencia a flauta que dibujaba para nadie? Raro el viento y su ideología nerviosa.
¡Que cien años es amistad pasajera para Lorca!
*Escritor salvadoreño. 
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