Nada Personal
Por un salario, hasta en Irak...
Douglas Carcache douglas.carcache@laprensa.com.ni
El hombre que cuida la calle donde vivo se acercó entusiasmado a darnos su buena noticia: “Pronto dejaré de vigilar aquí... ¡Me voy para Irak!”. Un día antes el Presidente de la nación, Enrique Bolaños, había ofrecido enviar nicaragüenses a trabajar en la reconstrucción del país árabe que está bajo guerra.
Cierto o falso, lo que dijo Bolaños despertó a miles de desempleados y mal pagados nicaragüenses, que se sobrepusieron a la búsqueda ineficaz y empezaron a soñar con una nueva posibilidad de emigrar, ganar y ahorrar.
¿Se juntaron la necesidad con la ingenuidad? Tal vez, pero ya es tiempo de que nos percatemos, por si no lo hemos hecho, de que vivimos en un país de emigrantes y a miles de nicaragüenses desempleados les da lo mismo ahora ir a trabajar a Costa Rica, Estados Unidos, Irak o donde sea, con tal de conseguir un ingreso honesto.
El 59 por ciento de la población estima que el desempleo es el principal problema del país, según la encuesta de opinión pública más reciente de la firma CID-Gallup, divulgada hace dos semanas.
La corrupción en el Gobierno, un problema que le preocupaba al 26 por ciento de los nicaragüenses hace un año, ahora sólo inquieta al 11 por ciento, mientras los que se quejan por la falta de empleos aumentaron del 49 al 59 por ciento.
Tengo la impresión de que a los ciudadanos les interesa cada vez menos el asunto de la corrupción, porque en primer orden está la supervivencia propia y la de sus familiares, difícil de garantizar mientras la desocupación persista en el país.
Por eso, un día después que Bolaños salió con la idea de mandar nicaragüenses a “ganarse unos bollitos” a Irak, la Embajada de Estados Unidos en Managua recibió decenas de llamadas de hombres interesados en apuntarse para la expedición laboral.
Lo mismo sucedió en las oficinas del Ministerio del Trabajo, a donde los desempleados llegaron ilusionados, incluso creyendo que la guerra terminaría siete o diez días después de comenzar, como habían pronosticado los estrategas militares de Estados Unidos.
Mientras unos ciudadanos discutían sobre si el presidente George W. Bush hizo lo correcto o no al atacar Irak, otros hacían cuentas de lo que podían ganar o ahorrar trabajando en la reconstrucción de las ciudades bombardeadas por la armada estadounidense y británica. La guerra es muerte para unos y oportunidad para otros. Así es la vida.
La realidad en Nicaragua es que en dos de cada tres hogares vive una persona que ha buscado empleo sin hallarlo, durante seis o más meses.
La guerra puede prolongarse seis meses o más y siempre habrá obreros nicaragüenses que vean en Irak su oportunidad, si aquí no la tienen. “Quiero ahorrar para construir un casita de madera y bloques”, dijo un desempleado cuando le preguntaron a qué aspiraba, si lograba ir al Golfo Pérsico. 
|