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LUNES 31 DE MARZO DEL 2003 / EDICION No. 23047 / ACTUALIZADA 12:20 am
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Una matanza legalizada

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Élida Z. Solórzano*

Los países que han legalizado el aborto han comenzado primero por justificarlo en casos de “la salud de la madre” y violación, pero en la práctica esto termina siendo para todos los casos. Los intentos para que así lo sea en Nicaragua se están gestando ya. Hasta ahora ha existido la figura del “aborto terapéutico” que es una decisión meramente médica y en casos de peligrar la vida de la madre, asunto que ocurre muy raras veces por el avance de la medicina aún en Nicaragua. Por eso se debe eliminar más bien esta figura y redactarse el asunto de otra forma. Pero recientemente he oído declaraciones del Dr. Sergio García Quintero y de al menos un diputado sandinista, quienes dicen que ahora se buscará ampliar motivos de abortar en las reformas al Código Penal que se discutirá próximamente. Según se supo en los medios de comunicación esto se ampliaría para incluir violación, la pobreza de la embarazada o su estado psicológico, entre otros. O sea, pretenden que en Nicaragua se legalice “el aborto a petición” porque cualquier mujer puede aducir estos motivos.

En todos los países donde se ha despenalizado el aborto parcialmente, éste se generaliza, a tal punto que llega a ser simplemente un método de control de la natalidad y que puede resultar en la destrucción de un niño no nacido de cada tres, como en EE.UU.

El que ciertos grupos busquen una despenalización y no una legalización, no pasa de ser un mero sofisma, un juego de palabras con el que se pretende encubrir la realidad: legislar por la eliminación de la protección del más débil y necesitado de la ley, el niño por nacer.

Al despenalizar el aborto, se están quebrando los pilares mismos del estado de derecho que se quiere construir en Nicaragua, ya que la razón de ser de este tipo de estado es proteger y amparar los derechos individuales y ante todo el derecho a la vida, que es origen y fundamento de todos los demás derechos. Y también se está legislando contra la Constitución.

Se están presentando propuestas de leyes esencialmente injustas como la llamada “Ley de Igualdad de Oportunidades” y ahora lo que ya se está anunciando como reformas al Código Penal. Se avecina un drama angustioso para miles de seres humanos en trance de muerte por aborto por la acción perversa de unos pocos que son apoyados económicamente por organismos extranjeros racistas, materialistas y faltos de toda moral a través de ONGs de feministas de género, que dicen buscar el bien femenino de este país pero por sus ideas radicales representan a muy pocas mujeres. Por el supuesto “bien” de la mujer que se encuentra en un momento dramático ante un embarazo no buscado, le facilitan ir contra su naturaleza poniéndola en graves peligros físicos, psicológicos y espirituales. Hay otras opciones distintas a la muerte del bebé y la muerte psíquica y espiritual de la madre.

Espero que esta acción de pocos no sea secundada por la pasividad de muchos. La culpa, entonces, no sería sólo de los que se equivocan, sino también de los ausentes que no levantan sus voces desde donde están con las habilidades que tienen. Las libertades que no ejercen los ciudadanos, probablemente se pierdan.

Es necesario emplear los medios éticos, legales, educativos y religiosos para estudiar cualquier reforma a las leyes vigentes o nuevas leyes que se quieran introducir. Si logran pasarse estas leyes quedan las puertas totalmente abiertas a perder el derecho fundamental, para el cual todos los demás existen y salvaguardan: El derecho a la vida. No hay que permitir la matanza legal en Nicaragua.

* La autora es presidenta de la Asociación Nicaragüenses de Mujeres (Animu).  
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