Segundo ataque suicida
EFE
KUWAIT.- El régimen iraquí anunció una ola de ataques suicidas contra las fuerzas anglo-estadounidenses en campaña en Irak, que llevarán a cabo los miles de voluntarios árabes llegados al país.
Poco después de este anuncio en Bagdad, un camión se empotró contra una base militar en Kuwait y causó quince heridos, en lo que parece ser un atentado suicida.
El Ejército iraquí informó que “las operaciones de martirio no se limitarán sólo a iraquíes, sino que incluirán miles de árabes que llegan a Bagdad dejando sus países”, al afirmar que más de 2,000 voluntarios han llegado a Irak.
Aseguró también que fueron once soldados estadounidenses los que murieron ayer en un atentado suicida en un puesto de control cerca de Nayef, y no cuatro como afirma EE.UU., y elogió al “mártir” autor del ataque.
El general estadounidense Tommy Franks, comandante de la campaña de coalición aliada en Irak, dijo que no le sorprende que “un régimen moribundo” recurra a ese tipo de ataques suicidas, pero consideró “destacable” que el Gobierno de Bagdad lo haya apoyado por la “increíble similitud con lo que vemos caracterizado como terrorismo”.
Los ataques suicidas “no cambiarán nuestras reglas”, dijo Franks en una conferencia de prensa en el Comando Central aliado en Qatar, en la que explicó que “seguiremos protegiendo al pueblo iraquí”, pero indicó que se tomarían precauciones adicionales, especialmente ante vehículos iraquíes.
Fuentes militares aliadas reconocieron que la milicia de los “Fedayín de Saddam” y el propio partido Baaz, en el poder en Irak, son dos de los principales quebraderos de cabeza para la coalición, que se enfrenta a un enemigo imprevisible en sus tácticas y que está jugando su principal baza con la guerra de guerrillas.
El régimen iraquí insiste en que está infligiendo duros golpes a las fuerzas anglo-estadounidenses, a cuyos soldados muertos en combate entierran “de acuerdo con los principios religiosos”, según dijo hoy el ministro de Información, Mohamed Said Al Sahaf.
Franks también dijo que “la campaña aliada ha conseguido un importante progreso”, pero admitió que “aún queda mucho por hacer”.
Al ser preguntado si la campaña en Irak podría prolongarse hasta el verano, el jefe de las tropas aliadas respondió que “uno nunca sabe cuánto puede durar una guerra”, y rechazó las informaciones de que sus fuerzas están llevando a cabo una pausa operativa. 
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